La Ansiedad. Su manifestación clínica |
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La Ansiedad. Su manifestación clínica Silvia Wainsztein(*) REUNIÓN DE LOS MARTES. Espacio de trabajo de los miembros de la EFBA. Foro de Psicoanálisis del Martes 29 de Abril de 2003. Comentador: Silvia Amigo Objeto del trabajoEl intento de este trabajo es el de poder discriminar la angustia de la ansiedad para encontrar una clínica posible. Las hipótesis presentadas son sustentadas en referencias a Melanie Klein , Freud y Lacan. Se encuentran en estado de investigación y son provisorias. De hecho son más las preguntas a exponer que las respuestas definitivas. TerminologíaLa confusión empieza desde la cuestión terminológica que encontramos en las diferentes lenguas. Anguish/anxiety en inglés, Angst/HerztBeklemmung (atenazamiento del corazón) en alemán, Ansiedad/Deasasosiego/Angustia etc. Ubicación de la AnsiedadLa ansiedad es signo del malestar en la cultura. No es síntoma, no es inhibición, no es angustia. La encontramos en cualquier neurosis. Como todo fenómeno de borde no podemos pensarlo como una formación del inconsciente. El tema de la ansiedad en Melanie KleinAnsiedad y angustiaM. Klein usa el término ansiedad abarcando lo que conocemos como angustia, siendo que ella conocía perfectamente la lengua alemana. Mi conjetura al respecto es que se debe a su experiencia clínica en el análisis con niños, especialmente muy pequeños, donde debemos cuestionarnos si es legítimo hablar de angustia. Creo que la ansiedad temprana tan mentada por Klein debe llamarse así cuando el niño aún no habla. Que son ansiedades derivadas de lo pulsional sin articulación a la demanda del Otro. M. Klein es quien ha trabajado el concepto de la ansiedad situándola como manifestación humana desde el momento mismo del nacimiento. En inglés anxiety se usa para los comúnmente tanto para describir la Ansiedad como la angustia. De todas maneras no podemos olvidar que M. Klein conocía la lengua alemana ya que ella era oriunda de ese país. Sin embargo su obra la escribió en inglés. Podemos diferenciar los términos a pesar de los equívocos de la lengua y de sus traducciones. No se trata de un mero juego lingüístico, sino de poder distinguir su valor en la clínica. Encontramos en la obra de M. Klein el término ansiedad tanto para la angustia como para la ansiedad misma. Su discusión con Freud es a los textos de este y a la lectura que ella hace de los mismos. Según Klein, Freud sitúa el origen de la ansiedad en el aumento de tensión que el lactante hambriento padece en el orden de la necesidad lo cual a su vez resignifica el trauma del nacimiento como experiencia de peligro. Se trata de una acumulación de estímulos que tratan de ser descargados. Su resultado es la angustia. La ansiedad sería entonces acumulación de libido y yo quisiera proponer que puede quedar en la ansiedad o derivar en angustia. Esta proposición supone una serie de preguntas: ¿ Podemos decir que hay angustia para el niño antes de disponer del lenguaje?. ¿Si no se trata de la angustia en ese tiempo no sería apropiado definirla como ansiedad? ¿ No será que Klein habló de ansiedad y no de angustia para los primeros meses de vida justamente porque el bebé no tiene aún el recurso del habla? Siguiendo a Freud ella sostiene que por la impotencia de poder responder o reaccionar a dichos estímulos aparece la ansiedad. Esa acumulación refuerza el sadismo en el niño como así también sus tendencias destructivas y como está dirigido contra el propio organismo surge el peligro y la respuesta es la ansiedad. Si las tendencias sádicas de los niños aumentan, la ansiedad es vivida tanto por el sujeto como por el otro de la relación con él como un hecho de crueldad. La ansiedad tiene como función, según M. Klein, ser agente de las inhibiciones en el desarrollo libidinal como así también promotora del avance de la vida sexual. Klein habla de ansiedades tempranas que proceden de la instancia del Superyo que también para ella es temprano. Por lo menos más temprano que para Freud. Es con relación a este tiempo del sujeto infans que deberíamos preguntarnos si podemos hablar de angustia o si el término ansiedad es el que corresponde desde la rigurosidad conceptual. Como se trata de un tiempo pre-verbal no sin lenguaje, esta manifestación temprana que denominamos ansiedad resurgirá en otros tiempos de la vida del sujeto, parlante ya, pero donde lo simbólico de la palabra no tiene un valor ordenador de la pulsión y la ansiedad va en procura de la satisfacción inmediata. Su característica es la perentoriedad. Como por supuesto esta no es alcanzada, la ansiedad se incrementa derivando en la verborrea, en la queja ininterrumpida, en la voracidad del otro y de los objetos, etc. Es un fenómeno que podríamos articularlo con lo que Freud denomina la pseudo – pulsión en " El malestar en la cultura". El Malestar en la culturaKlein toma de Freud la tesis del Malestar en la cultura. La culpa es la expresión del conflicto de la ambivalencia entre Eros y pulsión de muerte. La frustración produce culpa por la agresividad contra la persona que no satisface las necesidades del sujeto. Retorna bajo la forma de la culpa desplazada en el Súper Yo. Klerin se apoya en las observaciones de Abraham quien sostiene que la culpa y la ansiedad son un efecto de la pulsión anal-sádica. La ansiedad se origina en el miedo a la muerte y a la aniquilación. Toda externalización de situaciones internas de peligro alivia la ansiedad. A este mecanismo lo sitúa en el Yo como defensa contra la ansiedad. Manifestaciones clínicasDesde el punto de vista clínico la caracteropatía daría cuenta de este mecanismo. El sujeto no se implica en lo que le acontece y dirige la queja y el reproche al Otro, al destino, desde una posición reivindicatoria de todos sus males. Es la pulsión de muerte dirigida hacia fuera con resultados de expulsión del otro del lazo social. Según Klein, cuando no se internaliza el pecho bueno, pulsión de vida, se instala el modo de la caracteropatía. Deviene en la imposibilidad de transitar por las vías del amor. Tipos de ansiedadesKlein distingue dos tipos de ansiedades: 1) las paranoides que surgen cuando el Yo se siente aniquilado 2) las depresivas que surgen por el daño hecho a los objetos amados que los impulsos destructivos del niño provocan. Esta última es la que deviene en culpa. Culpa que da lugar a la reparación. Objeto parcialSe introduce aquí el concepto de objeto parcial, sólo que cuando habla de reparación motorizada por la ansiedad depresiva, lo que se repara es el objeto en su totalidad. Pasa del objeto parcial pecho , por Ej. A la madre como un todo. Sólo por esta vía es que para ella se introduce para el niño la dimensión del amor. Correspondería al concepto del Uno Unificante del que habla Lacan a propósito de la dimensión imaginaria del amor. El papel que juegan los impulsos sádicos agresivos en la provocación de la ansiedad lo sintetiza así: " He puesto en claro mi opinión de que el instinto de muerte (Impulsos destructivos) es el factor primario en la causa de la ansiedad. Sin embargo, también estaba implícito en mi exposición de los procesos que conducen a la ansiedad y la culpa, que el objeto primario contra el que se dirigen los impulsos destructores es el objeto de la libido y que es por consiguiente la interacción entre la agresión y la libido – en última instancia tanto la fusión como la polaridad de los dos instintos—lo que causa la ansiedad y la culpa ". M. Klein publica en 1948 un artículo que se denomina " Sobre la teoría de la ansiedad y la culpa". Su punto de partida es el texto de Freud " Inhibición, Síntoma y angustia" para situar el origen de la angustia que ella llama ansiedad. Dice que como resultado de la represión, el Yo logra desviar e inhibir las excitaciones provenientes del Ello. La transformación del afecto se asienta en el Yo bajo la forma de la ansiedad. La ansiedad en niños pequeños surge porque el niño extraña a alguien a quien ama y anhela. Esta hipótesis la refuerza con el apartado sobre La Angustia que Freud escribe en 1932 en " Nuevas aportaciones al Psicoanálisis". La ansiedad primordial es por el temor de los niños a que su madre les retire su amor y por lo tanto aquellos cuidados tan necesarios para la subsistencia misma. La consecuencia es un doloroso sentimiento de tensión. Conclusiones de M.KleinLa expectativa ansiosa de la neurosis de angustia que se manifiesta como fobia de los niños es una transformación directa de la libido. De aquí M. Klein saca dos conclusiones: 1) En niños pequeños la excitación libidinal insatisfecha se convierte en ansiedad. 2) La ansiedad más temprana es por el peligro que siente el niño de que sus necesidades no sean satisfechas porque la madre está ausente. En su libro " El Psicoanálisis de niños", en el capítulo " Significado de las situaciones tempranas de ansiedad en el desarrollo del yo", Klein hace depender de las ansiedades tempranas el posterior desarrollo de las psiconeurosis. Se trata de la mayor o menor capacidad de dominar dichas ansiedades. Algunas son de la misma constitución subjetiva pero otras entran en el terreno de lo patológico. Hace referencia al juego del fort da del nietito de Freud, cuya función es la de elaboración de la ansiedad que le produce la ausencia de la madre. Sabemos la importancia del juego en el análisis con niños del cual Klein nos da un testimonio magistral. Una de las funciones del juego es poder proyectar en los objetos los impulsos destructivos internos lo cual genera un gran alivio para el niño. Cualquier actividad que ayuda al niño a defenderse del peligro, a poner en cuestión los miedos, a poder restituir el objeto, tiene como fin dominar la ansiedad que los peligros internos o externos, reales o imaginarios suscitan. Para Klein las ansiedades tempranas se aquietan en el período de latencia y vuelven a surgir antes de la pubertad y en la pubertad propiamente dicha. Lo fundamenta por el resurgimiento de la libido en tanto exigencia del ello y su conflicto con la presión del Superyo. Conflicto que se resuelve con la adultez estándar y normal. Una interesante observación de Klein respecto al dominio de la ansiedad es que esta tiene lugar en el período de latencia donde juegan toda su importancia las relaciones de objeto. Siempre y cuando haya prevalencia del amor, actividad sublimatoria y adaptación a la realidad. En términos freudianos haber atravesado la angustia de castración. En términos de Lacan pasar por la inhibición operando como uno de los Nombres del Padre. Una conjetura a partir de conclusiones de M. Klein.Si la angustia es señal del deseo del Otro, la ansiedad es signo de la falta del deseo del Otro, y por lo tanto respuesta al goce del otro. El concepto de la ansiedad en la obra de FreudInhibición Síntoma y AngustiaEn Inhibición Síntoma y Angustia, Freud nombra la ansiedad como uno de los afectos junto a la tristeza y al dolor. En El Manuscrito E llamado " Como se origina la angustia", ( 1894-1895) describe los estados de angustia ligados a las perturbaciones de la sexualidad. Dice que la tensión física que la sexualidad despierta no llega a ser ligada psíquicamente y deriva en angustia. Por lo tanto la angustia expone un déficit de afecto sexual cuyo efecto es no sentir ningún deseo sexual. Cito a Freud. " Los hombres coinciden a menudo en la comprobación de no haber experimentado ya ningún deseo sexual desde que se tornaron ANSIOSOS". Más adelante nombra como uno de los síntomas de la neurosis de angustia a la ansiedad, la disnea, las palpitaciones, etc. En I S y A, se refiere a los casos donde la angustia infantil es comprensible y la relaciona con la ansiedad: cuando el niño está solo, cuando se encuentra en la oscuridad, cuando en lugar de estar con una persona conocida está con una persona extraña. Lo común a estas situaciones es la falta de la persona ansiada. Cito a Freud : " La imagen mnémica de la persona ansiada es objeto de una carga muy intensa en un principio probablemente alucinatoria. Pero ello no trae consigo resultado y parece como si esta ansia se transformase en angustia". Vemos aquí diferenciarse ambos términos. La ansia, es decir lo que se espera que hay y no hay, se transforma en angustia. La ansiedad es efecto de una espera sin resultados. La Ansiedad y el dolorA propósito del dolor por el carácter de perentoriedad que en él se juega lo relaciona con la pseudo pulsión. El tóxico que aliviaría el dolor responde en forma inmediata a esa perentoriedad. La ansiedad también tiene ese carácter de perentoriedad, por lo tanto podríamos situarla con relación a esa pseudo pulsión. Hay un exceso del goce del Otro que el sujeto ansioso intenta expulsar, escupir todo el tiempo. Reiterando sin solución de continuidad la primera expulsión, Austosung, de la que habla Freud que separa al yo del no- yo, es decir, a lo que es vivido como el goce del Otro. Freud distingue el dolor de la vivencia del dolor, atribuyéndole a este último el lugar del objeto hostil como causa de esa vivencia. Se trata de una imagen en el recuerdo pero con carácter de percepción. Este dolor produce displacer. Freud habla del dolor en " Inhibición, Síntoma y Angustia" situándolo en el niño pequeño que no dispone del habla como el equivalente de lo que después denominará la angustia. A este dolor M. Klein lo llama ansiedad temprana con todas las referencias anunciadas anteriormente. En la actualidad el dolor suele encontrar una respuesta perentoria y enmudecedora que son los analgésicos. Los ansiolíticos tienen también esa función de anestesia que aquieta la manifestación ansiosa dejando por un tiempo la subjetividad en un estado hipnoide. Si bien el ser humano nace en el baño del lenguaje, es decir en el campo del Otro, aquello que es recibido como una exterioridad que Freud nombraba exceso de cantidad en El proyecto, no es tramitado por el aparato psíquico marcando la huella que la represión originaria la trasmutará en borrado de la huella. Para ello hace falta el soporte material de alguna letra que dibuje el borde del agujero. Previo a esa letra queda tan solo el vacío que se manifiesta en ansiedad. Freud piensa el dolor como una operación donde la irrupción de lo real deja un surco abierto a la descarga permanente que se manifiesta como dolor. La ansiedad es descarga permanente hasta que alguna letra le haga de borde. El trauma del nacimientoTanto la angustia en Freud, como la ansiedad en M. Klein, están referidas al trauma del nacimiento que causa dichos afectos. Mito de origen que es resignificado en las posteriores etapas del desarrollo de la libido, o en diferentes tiempos de la vida. Cada manifestación ulterior repite de manera desplazada el desamparo fundante del ser humano. Manifestaciones de la AnsiedadLa manifestación clínica en sujetos que están en análisis tiene una relación estrecha con el cuerpo en el nivel de las sensaciones más que en el discurso que sostienen. El modo de expresión es bajo la forma de la verborragia, de la premura por encontrara respuestas, de la voracidad por la comida, por el conocimiento, por estar en todos lados al mismo tiempo, por anticiparse a la demanda del otro, etc. Son sujetos que les cuesta reconocer que el cuerpo está apresado en el lenguaje. Se expresa por ejemplo en casos de mujeres que tienen sexo al modo bulímico, como si así transformaran en continuo lo que el encuentro sexual muestra como discontinuo cuando se termina. Buscan el sexo pero apuntan al amor. Hay una demanda de amor que no puede ser formulada y el encuentro con el partenaire queda en el registro de la necesidad. Es necesario que haya sexo. Una paciente relata que cada vez que se encuentra en una escena complicada con su pareja piensa en tal o cual amiga. En cómo reaccionaría la otra si estuviera en su lugar. Búsqueda de una identificación no cumplida aún, en la dialéctica del ser y del tener. Lo que ella no puede tener quiere ser – a través de la figura de sus amigas- pero eso no es. Supongamos que la identificación de una mujer con la otra tiene su lugar como búsqueda de lo femenino. Pero en este caso no se termina de efectuar la operatoria de la identificación porque lo que se busca es una identidad que calme... la ansiedad. Esta muchacha en el intento de calmar su ansiedad se dedicaba a hurgar bolsillos, claves de computadoras, mensajes telefónicos de cada uno de sus partenaires. En su búsqueda de la otra, alguna que otra vez la llegó a encontrar. Un episodio en la misma línea que los anteriores inscribió un punto de inflexión por sus consecuencias. Chateando con un novio se hace pasar por otra. Lo seduce, él responde. Lo invita a que se encuentren en un lugar de la ciudad. Para asombro de ella él acepta, con lo cual confirma sus ideas celotípicas, sin advertir en este caso que es ella misma la que busca a la otra mujer para que tome el relevo de su lugar. Señalo este punto, que le produce un alivio temporáneo. Decide ir al encuentro fijado y cuando aparece en la escena real, su novio al verla lo toma con muchísimo humor. Ella le parece a él una genia. Ella sin embargo se angustia por primera vez. Registra la angustia, la reconoce. Porque se dio cuenta que la otra era ella. Este episodio cuyo correlato fue la angustia, inscribió para ella la fórmula del deseo. Aquella que dice que el deseo es el deseo del Otro. Deseo del otro sexo, deseo del otro, deseo de lo que el sujeto no es. En acto el hallazgo de la otra convertida en ella o ella convertida en la otra, auspició una identificación sexual que atravesó el impasse con respecto al deseo. La ansiedad era el lleno de ese impasse. Este episodio propicio en ella una salida del goce narcisista cuya manifestación clínica era la ansiedad, signo de una fatalidad promovida por la antinomia entre el otro o yo. Le reveló que hacer semblante de objeto no es ser el objeto y por lo tanto quedar a merced del otro. La remitió a escenas infantiles con una hermana menor donde los pactos entre ellas no eran cumplidos por la otra, la llevaron a ese punto mortífero de la identificación cuando se juega la exclusión como sustrato lógico: " O ella o yo". Las reglas que toda actividad lúdica conlleva en el momento más inesperado eran transgredidas por esta hermana, por lo cual el juego no podía continuar. Recuerdo encubridor de otro momento discontinuo fechado alrededor de su nacimiento. Una hermana de la madre fallece por un accidente de tránsito mientras su madre se encontraba en la sala de partos." Desde pequeña me dediqué a alegrar a mi madre para que ella no estuviera triste". Sin embargo en la historia familiar se habló de una depresión puerperal cercana a la psicosis. Si el nacimiento es un discontinuo, este no es sólo para la madre que está pariendo sino para el niño que está naciendo. En esta joven quedó inscripto en simultaneidad con una muerte. Un discontinuo que la marcó en lo real con la disyunción identificatoria: " O ella o yo". Esta lógica pregnante como marca de su nacimiento, no llegó a constituirse en tanto mito ya que fue desplazada a la relación con su propia hermana, con sus pares, con sus parejas bajo la manifestación de una ansiedad sin intervalos que le garantiza la continuidad de la vida. Como esos fenómenos hiperkinéticos que en los niños le aseguran no quedar atrapados en el deseo de muerte del Otro, cuando se hace presente sin velos. La evitación es de la angustia de muerte, de la angustia de castración que se produce en acto en el encuentro con la otra que no es más que el reflejo de ella misma. Hipótesis, conclusiones preliminaresLa ansiedad y su relación con la inhibiciónEncontramos en Freud, en Klein y en Lacan la importancia de la función de la inhibición en la estructuración del psiquismo. No me refiero a la inhibición como aquello que posterga el acto y lo torna imposible: En Freud lo leemos en las primeras páginas de I, S, y A. La sitúa como función del Yo ligada a la estabilización del narcisismo, es decir a la constitución de la imagen. Tiene un valor fundacional del psiquismo, en Klein, situada en el período de la latencia como desplazamiento de la libido pulsional en la sublimación y en Lacan en el seminario " Momento de Concluir", como función de borde de la pulsión y como nominación del registro de lo imaginario. Como dice D. Paola en su libro " Lo incorpóreo", que la nominación imaginaria no es lo que nombra lo imaginario sino aquello que hace de límite a la demostración de lo simbólico y lo real. Es decir que no todo es imaginarizable. Lo cual conduce a la idea de que el goce no es absoluto. Podríamos pensar entonces que la ansiedad como fenómeno que predomina en la vida de una persona es efecto de la inhibición no constituida como función en el origen del psiquismo. La función "deseo del analista" podrá desde las intervenciones pertinentes según el tiempo de la transferencia operar en el armado de dicha función. Sentido posible de la AnsiedadTal como las partículas de polvo agitándose térmicamente bajo un haz de luz observamos el tipo de movimiento browniano ininterrumpido y sin finalidad, que puede llevarlas eventualmente al mismo lugar después de haber recorrido un largo e infructuoso camino. Como el fenómeno de la hiperkinesis observables en los niños, es movimiento sin finalidad, pero con razones. Si nos preguntáramos por la función de la ansiedad podríamos responder que opera para el sujeto en tanto es un blanco móvil para el otro. Modo de eludir el peligro que la hostilidad del otro representa para el ansioso. La ansiedad sostiene lo continuo. En ese sentido es un goce que siempre asegura estar en el umbral de la angustia para no traspasarlo. AngustiaCuando la pulsión se monta desde la demanda del Otro tenemos la chance de toparnos con la angustia. Esa que hace de función media entre el goce y el deseo. Esa que posibilita la inscripción de la falta fundante. La ansiedad en cambio es de lo perentorio. Como falta la falta cualquier cosa hace de lleno. En el Seminario de "La angustia", Lacan escribe la angustia como medio entre el goce y el deseo. La ansiedad que viene en el lugar de la angustia evita la misma en esa función media entre el goce y el deseo. La ansiedad pone en suspenso las variantes del deseo sea insatisfecho, prevenido o imposible. Deseo deseo Angustia ansiedad Goce goce Si resurgimiento de la libido lo pensamos como exigencia pulsional, la ansiedad es una respuesta inmediata a la imposibilidad de satisfacción de esa exigencia pulsional. Pero al mismo tiempo este tipo de ansiedad nos hace creer que la satisfacción es posible con cualquier objeto que responda a la inmediatez de esa exigencia. Aquí podemos diferenciarla claramente de la angustia en tanto no hay creencia de satisfacción del objeto. Si pensamos la latencia como el intervalo entre el primero y el segundo despertar sexual, y adherimos a la hipótesis de Klein que es un período favorable para el dominio de la ansiedad nos es dado pregungtarnos: ¿si por diversas razones la latencia no tiene lugar en la vida de un sujeto, este fenómeno clínico que estamos tratando no pasará a predominar en su estructura y por lo tanto no dará lugar a la angustia ?. En relación con la necesidad como decía Freud: " si el hambre y la sed no son satisfechos el resultado no es la angustia". Es el dolor que se manifiesta bajo la forma de la ansiedad. En cambio la libido insatisfecha deviene angustia. Si un chupete calma el hambre, para el humano lo importante es el señuelo. Cuando no hay señuelo hay angustia. La ansiedad se manifiesta cuando no hay fe en el señuelo. Lo continuo de la ansiedad nos da a leer el otro mecanismo de la identificación primordial que es el de la incorporación. Pero sin corte, de manera fatalista e irremediable. Sus modos son variados: bajo la forma del Superyo que ordena gozar, bajo la demanda pulsional donde el objeto en tanto parcial es vivido como total, poniendo en cuestión todo el ser del sujeto con su consecuente envoltura narcisista. Víctima de un deseo de muerte del Otro, el sujeto encuentra por la vía de la ansiedad una salida vivificante. Se defiende de ser suprimido. Cuando es tratado por el ansiolítico, éste reabre la dimensión letal por su función anestésica. Por eso ofrecerse como blanco móvil para el otro es el modo de defensa ante ese deseo de muerte. |
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