PASAJE AL ACTO : ¿Qué propone el psicoanálisis ?

Daniel Zimmerman

Consideré la invitación del Cartel de carteles a interrogar lo que el psicoanálisis propone frente a las emergencias una buena oportunidad para revisar lo que entendemos por pasaje al acto. Establecer adecuadamente sus coordenadas nos permitirá no sólo reconocerlo como tal ; también orientará la intervención que resulte eficaz en la emergencia que habitualmente nos plantea.

EMERGENCIA DEL SUJETO.

El término "emergencia" en un sentido estricto hace referencia a la manifestación, el surgimiento de algo inesperado. En consecuencia, podemos afirmar que el propio discurso del inconsciente es una emergencia. Es la emergencia, sostiene Lacan, de una cierta función del significante. Una función que procede por metáfora y metonimia, que en su deslizamiento produce el efecto que denominamos sujeto.

Efecto evanescente, puntual, se pone singularmente de manifiesto en esa suerte de lapsus calculado que constituye el chiste. Tomemos como ejemplo el siguiente acertijo : ¿Qué distingue los pechos de una mujer blanca de los de una mujer negra ? Respuesta : Que mientras los primeros aparecen publicados en la revista Playboy, los segundos aparecen en el National Geographic. El discurso intencional es desbordado : algo queda por un instante rebotando entre código y mensaje y motiva nuestra risa. Efecto de sentido, chispa creadora que constituye el paso que pone en juego la causa del deseo.

Toda metáfora, nos recuerda Lacan, apunta a la emergencia de ese objeto en la significación. Sin embargo, por numerosos y diversos que resulten los sentidos que ella engendre, jamás conseguirá taponar el agujero que ese objeto - en el ejemplo, objeto de la pulsión oral - constituye como pérdida central. El acertijo nos toma por sorpresa y produce una inesperada resonancia. Desplaza el nivel manifiesto de la belleza y, a partir de la oposición significante Playboy - National Geographic , se revela como una denuncia disfrazada de la discriminación racial.

CONTRASENTIDO.

Pero la emergencia que hoy nos ocupa implica una diferente encrucijada subjetiva. Digámoslo con Lacan : resulta que en ciertas ocasiones - que justamente intentaremos precisar - "en los límites del discurso, aparece lo real, lo que se llama pasaje al acto".

¿Qué otorga a una acción el carácter de pasaje al acto ? Su dirección de salida de la escena. Cuando un sujeto es reclamado a ocupar su lugar en la escena del Otro, se precipita fuera de ella, subrayando la exclusión fundamental que padece.

Una encrucijada que, siguiendo las coordenadas que Lacan propone en torno a la inhibición, el síntoma y la angustia, se corresponde con un momento que conjuga el embarazo, entendido como punto de extrema dificultad, y la perturbación en la dimensión del movimiento propia de la emoción.

Inhibición Embarazo

Emoción Pasaje al acto

Angustia.

Presa de una dificultad extrema para hacer frente a la escena, el sujeto se identifica en forma absoluta a la causa de su deseo en tanto rechazada. Semejante acción no es regida por intencionalidad alguna: algo se produce con un desconocimiento absoluto de lo que se hace. El sujeto está barrado al máximo, excluido y reducido al desecho.

Estamos acostumbrados a identificar estas coordenadas a propósito de una tentativa de suicidio. Pero también pueden reconocerse en otras y muy diversas circunstancias. En una fuga, por ejemplo ; vale decir esa acción en la que un sujeto se lanza a una huida, una evasión de la escena al "mundo puro". Así propusimos leer la huida de Goethe luego de su encuentro con Federica Brion, que tan magistralmente nos refiere en su obra Poesía y verdad.

Una bofetada, en apariencia menos trascendente, invita igualmente a ser leída como un pasaje al acto. Una bofetada como aquella que, según refiere Freud, recibió el Sr K. de la mano de su paciente Dora cuando a orillas del lago éste le confesó :

"Mi mujer no es nada para mí". Ante esa frase, ¿en qué consiste la reacción de la joven ? Literalmente se le va la mano.

Cabe preguntarse al respecto : ¿amaba Dora al Sr K, tal como lo sugiere Freud, o a la Sra K, como propone Lacan en su renovada lectura del historial ? Lo que nos interesa subrayar es que la bofetada no nos lo dirá. ¿De qué se trata ?, la cuestión permanece clausurada ; esa acción no permite avanzar en el esclarecimiento del enigma. Si la complicidad de Dora con la conducta de su padre y el matrimonio K. puede ser leída como el recurso para sostenerse en la escena del Otro, la cachetada no consigue otra cosa que excluirla de ella definitivamente.

En el pasaje al acto la causa del deseo se libera, sostiene Lacan, pero por medios que nada tienen que ver con ella. Apertura, salida en último término, pero con un desconocimiento radical de lo que se hace.

Deseo Causa

no saber Pasaje al acto

a Angustia

Así, entonces, resulta que el pasaje al acto opera como un contrasentido. Se encamina en sentido contrario a la escena donde el sujeto es llamado a sostenerse como sujeto historizado, Y, a la vez, obra en contra del efecto de sentido que revelaría a ese sujeto como deseante.

En el pasaje al acto, el sujeto no sabe de qué se trata lo que hace ; y aquello que hace no lo dice. Todo lo contrario : lo aproxima peligrosamente a lo que permanece fuera del discurso, fuera de toda ley.