wpe1.jpg (2286 bytes)

Repetición y transferencia.

Sergio C. Staude

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

La cabeza es el órgano de los intercambios, pero el corazón, el órgano de la repetición. (Es cierto que la repetición le concierne también a la cabeza, pero precisamente por ser su terror o su paradoja).Gilles deleuze - Diferencia y Repetición (1)

Agradezco a la Comisión Organizadora de estas Jornadas la invitación a este panel en el que, como ya es habitual en estos años en la vida de la Ecuela es siempre un lugar propicio para desplegar interrogantes y búsquedas a la espera de un público que los escuche, los lea y me permita seguir avanzando.

El tema que elegí para hablar es repetición y transferencia, acotado hoy por la referencia a la ética y el acto. Sitúo las cuestiones a abordar: la articulación de la repetición con los momentos iniciales de la transferencia y luego la correspondencia entre ambas con el final del análisis. Ambas implican un pasaje

La primera se vincula a la clínica con pacientes borders, en particular con adictos, que plantean dificultades en el logro del "engarzamiento" (2)de la transferencia. Dificultades de pasaje donde la letra que sufre demora - modo en que Lacan nombra al lazo social - no es transferida desde el síntoma social o familiar en que se gesta y cobija, a la escena analítica.

El segundo, parte de mi participación en la experiencia del Pase. De la interrogación por la posición de aquellos a quienes la travesía de sus análisis les permitió atravesar los lugares del fantasma que lo retenían en su fijación al Otro. La pregunta es si en ellos la repetición es capaz de dar una otra apoyatura al albergue que brindaba el fantasma.

 

1) En el comienzo...

Hice eje en la cita de Lacan del Seminario XI, canónica para representar el periplo de un análisis "si la transferencia es lo que de la pulsión aparta la demanda, el deseo de analista es lo que la restablece" (3).

Fómula en la que podemos sustituir el término pulsíón por el de repetición, y así sostener que cuando la transferencia se establee lo que desanuda es la demanda de la repetición, sustitución que no soy el primero en hacer (4)

La demanda tiene un avance ordenador, el despliegue transferencial, que logra una articulación cada vez mayor del movimiento pulsional. Este cierra su movimiento al recibir del Otro, a quien convocó, su mensaje invertido. Constata ahí la transformación de una pura presencia en una ausencia. Articulación cada vez mayor de la pulsion y la palabra, que deja como saldo esa nada de ser donde el sujeto se constituye. Se abren dos planos que se corresponden sin confundirse: el de las identificaciones del sujeto, que responden a lo que es y por lo que desea, junto a otra que retorna cvomo repetición y da cuenta del instante irrepetible -y por eso repetido- de constatación del vacío de ser, o vacío del sentido acumulado por el saber de la demanda. Así entre demanda y repetición se abre una barrera que es límite y lugar de transformaciones.

La repetición puede dar lugar a una entrada en análisis cuando torna invivible una situación. El retorno demoníaco de la vuelta de lo mismo, la misma amargura o el mismo dolor, la misma situación insufrible. El infierno tan temido llega por los caminos de la repetición que abre -o puede abrir- la pregunta del porqué, que lleva -o puede llevar- a la búsqueda de un otro que revele el secreto de su enigma.

En esa búsqueda, y como paradoja, la repetición puede ser a la vez medio y recurso que permita salir del malestar cuando al identificar algo como "lo mismo" lo hace visible o nombrable. Es un primer intento de inscribir ese algo sin nombre, eso que a-cosa. Lo repetido, nombrado, produce una distancia de lo repetible. Me valgo de la lógica modal: la repetición es un intento de inscribir aquello que no cesa de no inscribirse. Logra éxitos parciales, inscribe aquello que será el alfabeto primitivo de una narrativa, de un saber. El logro a medias dice que inscribir algo es a costa de que no todo se inscriba, que algo no cese de no inscribirse. Ambos vuelven para el sujeto por los carriles de la repetición. Lo que fue inscripto y lo que no. El deseo y lo pulsional.

Vuelven de un modo singular, distinto a lo idéntico del caso particular de una ley general. Vuelven como lo único. Lo inscripto como preludio de un saber. Lo no inscripto como límite a todo saber totalizante.

La repetición busca un otro como presencia con el cual y a través del cual se abroche el circuito de la satisfacción pulsional. La pulsión busca algo objetivable y presente para alcanzar su meta, su fin: la satisfacción. Pero como esta meta está mediatizada es enigmática, entonces la repetición busca un Otro que devele el enigma y marque caminos posibles. Ambas búsquedas se interfieren, incluso se oponen como destinos antagónicos, produciendo tensiones. El Inconciente y el Ello.

Este tironeo se dirime en el campo del sujeto empujando a una solución de compromiso que llamamos síntoma. Solución que no soluciona nada pero abre la posiblidad de transferencia, es decir crea un espacio ficcional donde ubicar el dilema. Esta es asi uno de los destinos de la repeticion, la cara que se hace pública, visible y parlante, un recurso. Llevó su tiempo, de clínica y de elaboración teórica diferenciarlas, porque es siempre la pulsión la que gobierna la doble entrada de la demanda y de la repetición, en un circuito que es a la vez continuo - la demanda - y discontínuo - la repetición - . La búsqueda diferencia lugares, el de una posición activa que demanda amor, y otraa pasiva que se ofrece como objeto de amor Ambas transforman la demanda en transferencia que es de poderes al Inconciente, al Otro como saber, o al impulso que se repite silencioso.

La transferencia al Otro y al Inconciente quedan bloqueada en los pacientes bordes cuando fantasma y síntoma son ineficaces. Ahí hace su entrada el acting-out, transferencia a mitad de camino cuyo origen es un deseo que no puede decir su nombre;. Es llamado y a la vez rechazo de la palabra asociada al poder del Otro. ¿ Qué ocurre con esta repetición que no puede decir su nombre, ni sirve de recurso? Fué la encrucijada advertida en el agieren freudiano: resistencia y posibilidad privilegiada. El llamado del acting-out se detiene impidiendo el pasaje al acto transferencial, evitando la alienación en las palabras del Otro.

La transferencia se diferencia de la repetición, a la que subsume, en el instante en que se transforma en una puesta en escena ficcional, re-presentación que permite diferenciar lo repetido de lo repetible.

El actng-out como apertura convoca la presencia del analista con demandas que no es sencillo ubicar, porque el sufrimiento aqueja, se muestra, pero no interroga O bien no coinciden en la misma persona el padecer y el interrogarse. Somos convocados en el apremio de un "salvemé" del infierno de ciertas condicones de vida. o de un dolor que no cesa, pero ni interroga ni inscribe nada.

Modos de presentación que agudizan la pregunta por el engarzamiento de la transferncia, no ajena a la cuestión del deseo de analista. De aquí parte el interés en retomar los modos posibles de articulación entre repetición y transferencia en la perspectiva de la tríada inhibición, acting-out y el pasaje al acto, tríada articulada a la el de inhibición, síntoma y angustia, en la matriz de doble entrada del Seminario sobre "La Angustia". (5).

La inhibición, cercana al síntoma, es la que impide que el acting se realice y concluya en un pasaje al acto.

Freud dijo que la psicosis nos servía de testigo privilegiado para los descubrimentos del psicoanálsis porque brindaban información "desinteresada" en el sentido de que no tenían interés alguno en el lazo transferencial Podemos ubicar a la "transferencia salvaje" también como testimonio, pero interesado, de las visicitudes y obstáculos inherentes a la puesta en escena de la dramática transferencial. El interés es que en el acting-out parte de la premisa de que nadie puede ser matado "in absentia aut in effigie", y nada válido ocurre si no es en el presente. Asi pone en una escena presente aquello que no puede tramitar, la dimensión de la letra que quedó no-inscripta, que no fué leída y que se abroquela como sostén de una lazo social. Se fija allí y por eso no puede se transferida

Los modos posibles de operar apuntan a la apertura de una otra escena que ponga de manifiesto la estructura ficcional del acting-out. De lograrse se puede atravesar la ilusión de un decir, o de un acontecer que se empeña en ser siempre "igual a si mismo". Para eso es necesario en pimer lugar que el analista atestigue que él espera allí una palabra inaudita. La suposición abre una búsqueda, aprovecha brechas, o produce cortes en la escena al modo de los montajistas de cine. El intento es siempre lograr que llegue una palabra producida desde un lugar Otro.

 

 

2) En el final,

¿Qué significa que el deseo de analista restablezca la relación de la demanda con la pulsión?

La caída cíclica del sujeto supuesto saber introduce una nueva forma de repetición que se abre más allá del punto de identificación.

La articulación posible entre lo real del cuerpo y lo símbólico inaugura una dimensón imaginria distinta al de la apoyatura yoica. Apertura que causa vértigo pero constriñe a ficcionalizar nuevamente al mundo, es la que queda vedada en el acting - out.

Se abre una novedosa basculación, al final del análisis, entre el no pienso y el no soy que define el campo de la repetición. El no pienso por la afirmación de una exclusión radical: ningún saber colma la carencia constitutiva del sujeto. El no soy, permite al sujeto subjetivarse. En las secuencias de sus desapariciones el sujeto experimenta la fascinción del objeto, la tentación del vacío y cómo un significante nuevo lo reduce a ser un elemento más de la cadena. El sitio del no pienso, que lo acecha, conlleva siempre el peligro del naufragio.

Naufragio donde el sujeto podría quedarse sin recursos, pero ahí experimenta una nueva salida: la de perderse en la creación de un nuevo significante, Salida viable para quienes hayan recibido el doble sesgo del acto: la del movimiento que lo empuja a la identificación al rasgo unario, y el contrario por el cual el deseo del analista conduce la demanda a su vertiente repetitiva.

La repetición no es sólo articulación significante que evoca la pérdida del objeto original. Fué necesario rescatar que la repetición apunta al goce y que el significante amo, marca del goce, es aquel que introduce al mismo tiempo una pérdida y un suplemento de goce. La repetición está condicionada y animada por el desfasaje de la falta y el plus de goce.

Más allá del fantasma, pero no sin su mediación, podemos situar al sujeto, no solo en su fórmula habitual (S a) sino también respecto de la repetición (S R), que abre al desarrollo del fantasma y deja a este como la forma concentrada de la repetición. Ambos brindan un valor distinto al síntoma una vez tramitado el itinerario del análisis. Una nueva relación al goce que no requiere ya de la transgresión para ser alcanzado sino de un saber hacer ahí con el síntoma. Es lo que no se logra en el acting-out, que oscila monótonamente entre la prohibición y el exceso.

El fin de análisis, ¿ implica la detención de la repetición o un nuevo uso de ella? . Cuando se piensa al goce como plus de goce , es decir lo que colma y al mismo tiempo conserva la falta de goce, se abre un punto de disyunción donde la lista de objetos "a" se extiende y amplifica.

Disyunción pensable como una intersección vacía posible a ser ocupada por lo cotidiano o lo habitual ( nombre de la repetición que se pretende idéntico) o por la invención de respuestas nuevas más allá del fantasma, que la insistencia de la repetición oferta.

Julio del 2004

NOTAS

1) Gilles Deleuze: "Diferencia y repetición". Amorrortu, Editores.

2) Jean Allouch "Letra por letra", pag. 227. Ed. EDELP

3) Jaques Lacan: Seminario XI, "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis"

pag.276. Seiz Barral Ed.

4)Juan B. Ritvo: "Transferencia y repetición", Rev. Conjetural. No. 23, pag. 73.

5) Jaques Lacan: Seminario X, "La Angustia", 14 - 11 - 1962.