EFBA-30 años de Escuela-EFBA

EFICACIA DEL PSICOANÁLISIS EFECTO DE LACAN

Enrique Rattín

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

"El sujeto supuesto saber no es ni todos, ni nadie. No es todo sujeto pero tampoco un sujeto nombrable. Es algún sujeto. Es el visitante de la noche, o mejor aún es de la clase del signo trazado por una mano de ángel sobre la puerta. Más seguro de existir no siendo ontológico y de llegar no se sabe de dónde. " Jacques Lacan, Seminario del 15/4/80

Si la eficacia es la del psicoanálisis, lo es por la "capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera", el efecto es el de la enseñanza de Lacan que es "aquello que sigue por virtud de una causa". Los lazos institucionales antes de la enseñanza de Lacan provocaban que los conceptos básicos del psicoanálisis se volvieran preceptos, teniendo que adecuarse los conceptos fundamentales a las exigencias corporativas. Lacan inventó la fórmula fundamental: " l'analyste ne saurait s'autoriser que de lui-meme et de quelques autres". Presentado en ese enunciado, el llamado "autorizarse", entró inmediatamente en conflicto con la estructura de la "autoridad" asociativa. Lacan levantó la amnesia de los psicoanalistas que tendían a olvidar lo que los producía como tales. ¿Acaso los analistas no olvidan cuanto más se instalan en el abominable confort de la tarea institucional? Recuerdo que Lacan decía que el peor de los conforts era el intelectual, creo que el peor es el asociativo. El hecho más destacado por Lacan en su texto del 56"Situación del psicoanálisis", fue el de que los analistas en formación recibían una enseñanza desconectada de sus análisis. Al proponer que la enseñanza partiera del análisis dio vuelta eficazmente aquella situación. Sabemos que la ruptura del 53 y la excomunicación del 63 se asentaron en el hecho de que la IPA nos proponía "reglamentos sobre la técnica", en cambio Lacan nos habló de "doctrina sobre la práctica".

Hay en la transmisión del psicoanálisis otra cosa que el simple registro del paso de una declaración de enseñanza, hay un movimiento de vuelta sobre lo que se transmite para entender el lugar donde se sitúa el sujeto.

La enseñanza en el psicoanálisis son los efectos de transmisión que se producen en cada cura analítica entre analizante y analista y que se refieren sobre todo a la historia del sujeto y su relación al inconsciente, en dónde la relación al psicoanálisis como tal, su doctrina, puede quedar en gran parte velada.

La transmisión del psicoanálisis es más amplia. Puede tratarse de una transmisión entre analista y analizante pero se refiere también a la transmisión del psicoanálisis entre los psicoanalistas y los no analistas.

La distinción entre enseñanza del psicoanálisis y transmisión en el psicoanálisis puede entrar en lo que conocemos de la diferencia entre psicoanálisis en intensión y psicoanálisis en extensión. Al problema de esta articulación están vinculadas dos experiencias: la del control y la del pase.

Transmitir significa transmitir un conocimiento a otros, se trata más bien de doctrina y está en la extensión del psicoanálisis. En cambio transmitir un método, un saber hacer que permite a otros realizar, se aplica a la cura analítica.

El psicoanálisis no es un proceso intra psíquico. En la dimensión social del psicoanálisis los síntomas remiten a lagunas en la historia de varios miembros de una misma familia, pero también a traumatismos históricos Los lazos entre analistas de generaciones diferentes y entre analistas analizantes, no son vínculos de filiación familiar. La transmisión no se estructura como una filiación. Hablar de filiación analítica a una sucesión de analistas, equivale a negar el análisis de la transferencia que es la segunda gran referencia para la transmisión.

La transmisión del psicoanálisis comienza allí donde la transferencia se detiene. La transmisión es lo que pone en cuestión la transferencia del momento del désêtre dónde se revela lo inesencial del sujeto-supuesto- saber, un efecto surgido de la fórmula de Lacan de su Propuesta del 9 de octubre de 1967. Lo real sobre lo cuál se fundaron las sociedades analíticas en nuestro medio provocó, al decir de Lacan, su propio desconocimiento, su negación sistemática. Por el contrario, notemos de donde partió Lacan: el analista no se autoriza más que de él mismo y por algunos otros, y no de la institución en posición de garante. El gran Otro está barrado, no hay Otro del Otro, y eso tuvo una eficacia lógica no sólo en el corpus teórico sino también en la clínica. Pero, ¿no es enigmático este "él mismo" de la fórmula? Un enigma que Lacan intentó responder con su propuesta sobre el Passe, ya que el acto de analizarse no es suficiente para el "autorizarse". En ese trabajo se trata de no quedar a nivel de una subjetividad histérica sino de "pasar" a una otra enunciación, al instaurar esa función del tercero delante del cual hablar y conceptualizar.

Es necesario que exista un procedimiento para que aquél que dice autorizarse, pueda decir eso que está en el nacimiento del acto del autorizarse. En abril de 1974 Lacan dijo en Italia que no todo hablante-ser sabría autorizarse a hacer un analista y eso a condición de que el análisis es necesario pero no suficiente. El passe condiciona únicamente la emergencia de una cierta vectorización ética. Si hacía falta un ejemplo que mostrara simplemente cuando el passe podría perder toda su subversión, lo hemos encontrado en el intento de algunos Estados que pretenden que el "oficio" de psicoanalista debería estar subordinado al reconocimiento de alguna instancia ministerial. En la primera versión de la Proposición del 9 de octubre dijo que la raíz de la experiencia del campo del psicoanálisis, posada en su extensión (única base para motivar una escuela), la podríamos encontrar en el análisis mismo. No fue casual que haya propuesto para la estructura del passe, la misma que posee el Witz freudiano: la función del tercero. No olvidemos que lo propio del Witz es enigmático: no conocemos el nombre del autor. El pasante es un analizante quien, estimando haber arribado al punto de terminación de su análisis personal prueba que tendría algo para decir sobre su análisis, sobre la terminación del análisis y como eso ha pasado, y porqué él ha elegido o empujado a devenir analista.

El pasador es un analizante aún en análisis en un tiempo final, cuyo analista considera que él está en su análisis en los puntos vivos de la historia de su pasado, en cierta medida él es el Passe, y que a este título él lo considera como pudiendo llevar testimonio del decir del pasante. El passe entonces, al poner a los pasadores (que están cercanos a aquello que se olvida) a escuchar al pasante, evita a los que no ven mas que su "posición de autoridad", dijo Lacan el 4 de octubre de 1975 en Géneve. Las eficacias del cártel y el passe no fueron los de un autor, sino los de un experimentado practicante del inconciente freudiano. Tanto en cada cura, así como en cada passe, a pesar de sus diferencias, hay eficacia en una puesta de la castración simbólica instituyente en tanto que produce efectos de sujeto al instituir-destituir. Lacan decía que había una conversión de la posición del sujeto en su relación al saber. Eso es lo que hace difícil la apuesta de la transmisión del psicoanálisis.

En el pase la transmisión no es la de declaraciones que pasan directamente a través de las generaciones sino la transmisión indirecta de lo actual de un deseo inédito del analista, quién surge en el hiato entre declaración y enunciación, entre la tríada verdad ,saber y goce, en la confrontación con un real. La propuesta de Lacan era saber más acerca del "deseo del analista" como función, ya que el "deseo de ser analista" es otra cosa, es ese saber que cada análisis aporta.

Pasante, pasadores y jurado, están inmersos en una transferencia. La experiencia sobre esa transferencia, debería propiciar una formalización. Una formalización, que permitiera el esclarecimiento del tiempo del fin de análisis.

En esta transmisión el sujeto hace la experiencia de la división donde lo pone su acto y eso forma parte de lo que tiene que transmitir.

El procedimiento del passe, y la teoría de Lacan que lo fundamenta, tuvo la eficacia de introducir el "deseo del analista", un tercer término entre transferencia y transmisión, que Lacan puso como el motor de la cura.

Más allá de las imperfecciones del funcionamiento y las faltas de quienes lo llevan adelante, el pase es la ocasión, contingente de encontrar en la estructura misma del deseo del analista que es un imposible, un real en el sentido de Lacan, un imposible a transmitir.

El analista no se identifica al sujeto supuesto saber, ya que no es nombrable. En la nominación de AE se trata de nominar lo real del passe. Seguramente, la nominación de los AE permitía en el dispositivo de Lacan transformar la escuela centrándola en esta experiencia. Pero, como lo he planteado, se trata de nombrar un puro agujero $ (A), la ausencia del Otro del Otro que es justamente ese significante que falta al conjunto de los significantes. Esa, entiendo, es la finalidad, utilidad y esencia del passe. El passe parece un intento de articular la nominación real, que Lacan la ligaba a la angustia, a la nominación simbólica necesaria, que permita neutralizar los efectos imaginarios de la nominación. Es necesario que una escuela cuente con el dispositivo del passe, ya que el pasante puede buscar saber acerca de ese tiempo en el que aparece tomado por su deseo inconciente y tocado por la pulsión. Pulsión, que como decía Lacan, era una interpretación del deseo del Otro. Ahora bien, si se interpreta el deseo del Otro, ese Otro queda barrado. Pero, al decir de Lacan, no es suficiente. La transferencia pone en escena al sujeto supuesto saber, produciendo un viraje de los significantes al signo en la figura de ese "alguien".

Ahora bien, ¿cómo hablar de eso que ex-siste más allá de los límites que necesariamente los nombres del padre constituyen para asegurar la consistencia de la función fálica? El efecto del surgimiento de lo real, es ese pasaje que permite operar con la falta en su función simbólica. El passe es poder intentar hablar de la falta de significante que soporta el decir del goce, siendo la castración simbólica su límite. Si la experiencia del passe es un intento de cernir lo real trazado por la letra, no debemos olvidar que el real planteado por Lacan sigue provocando efectos.

Montevideo, julio de 2004.