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Escrito y escritura

Claudia Pérez

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

"toda nuestra escritura sería eso: el afán por lo que jamás fue escrito en (el) presente, sino en un pasado por venir". (Maurice Blanchot)

Qué es para un analista escribir?…Qué se escribe en psicoanálisis?…Qué se escribe en un análisis?… Dónde se sitúa la escritura?…

Dónde y qué son dos preguntas bien diferentes que tal vez requieran de desarrollos también diferentes. Este trabajo intenta construir estas preguntas, más que alcanzar sus respuestas.

Desde hace cuatro años participo de un grupo de investigación en la EFBA en el que hemos recorrido buena parte de la obra de Lacan alrededor del tema: "Los Nombres del Padre en la teorización lacaniana". Dicho recorrido se inició con el seminario del 20-11-63, para concluir en la lectura e interrogación del seminario 21, "Los no incautos yerran".

Efecto de esta investigación y de la interlocución sostenida en estos años; entre otras, se me fue recortando cada vez con más im-precisión las preguntas presentadas anteriormente y fundamentalmente, la diferencia entre escrito y escritura. Diferencia en todo caso, no siempre disponible a dejarse atrapar y siempre lista a escurrirse. Aun con esta dificultad me parece una cuestión central inherente, tanto al desarrollo teórico de la obra de Lacan como al devenir de un análisis sobre todo en su tramo final. Tal vez la escritura en psicoanálisis sea un tema por el que todos nos hemos preguntado alguna vez, pero acerca del escrito es más difícil convenir de qué se trata, es uno de esos temas que no se pueden rastrear en toda la obra de Lacan, sino en algunas partes, y esas partes ya dicen de él; incluso agregaría que casi exclusivamente por la vía del análisis nos enteramos de sus efectos. En ese sentido no sería en vano poder ubicar la pregunta por el escrito en el transcurso de una cura, habida cuenta que no es cualquier momento del análisis en el que podemos contar con él, pero tampoco es lo último en aparecer.

En el seminario 21, ya es por todos conocido que Lacan se refiere bien poco, a simple vista, a los Nombres del Padre, sin embargo, tal vez no deja de hablar de ello todo el tiempo, incluso más que en cualquier otro seminario o escrito.

Uno de los ejes centrales que recorre el seminario es el saber del inconciente: de qué saber se trata?, cuál es su relación a la verdad? (matematizada, es decir de lo que no posee ningún sentido), para proponernos que ese saber se inventa justamente para que haya saber. Tratando de precisar la relación que hay entre esto que Lacan llama inventar el saber y lo que se escribe, es que queda formulada una de sus preguntas: dónde se sitúa la escritura?

Pero sabemos, porque tenemos esa ventaja, de leer, que Lacan se esta dirigiendo hacia el nudo borromeo. De modo que otro eje que atraviesa el seminario es el tres y lo real.

Lacan presenta en este seminario la escritura del nudo anticipado por los redondeles de cuerda del seminario 20. En esa escritura misma reside el acontecimiento del decir, pero justamente, tratando de escribir esto Lacan no deja de encontrarse con el escrito que "muestra ser de una dimensión diferente a la del decir".

Demás esta aclarar que para escribir el nudo Lacan recurre a la topología, sin embargo, no deja de apreciar el punto de partida desde la lógica en lo concerniente al escrito, al punto de afirmar que "no hay otro camino para trazar los caminos de la lógica que el de pasar por lo escrito". Subrayo el verbo pasar: ¿de qué pasaje se trata?. Incluso define la lógica como "ciencia de lo real: en tanto hace de la verdad sólo un valor vacío". Valor vacío parece indicar vaciar de su sentido a las palabras para sustituirlas por letras. Voy a citar un párrafo: "La letra es inherente a ese pasaje a lo Real. Lo escrito estaba allí para dar pruebas de la invención: de la fecha de la invención y de la invención misma: la invención es el escrito". La función de lo escrito se define por un lugar de borde, de borde de lo real. Lugar de borde puede ser pensado también como aquella superficie que hace borde, que bordea, no sólo que hace de límite.

Recortando de este párrafo los conceptos de letra y de pasaje, retomemos dos categorías lógicas: la de necesario y la de imposible. Lo necesario es lo que no cesa de escribirse, a lo que Lacan agrega, "es de letras que se funda, no de palabras". Lo imposible es lo que no cesa de no escribirse. Para escribir las fórmulas de la sexuación Lacan ha trabajado suficientemente el cuantor de la existencia. Para que haya saber inconciente es necesaria una suposición: existe el ser hablante, este existe implica el cuantor de la existencia. "Bajo la X y Y, lo que se encuentra allí de sujeto solo es cuestión en la función"; pero esa función al estar negada implica que no hay ninguna existencia. Por lo tanto, "si esa función no tiene existencia es asunto de imposible". Imposible que busca apoyo en la topología siendo una categoría lógica.

Entonces, en este sentido planteo, si este no será un punto de insuficiencia lógica, pero necesaria, con el que se encuentra Lacan para avanzar en la escritura topológica del nudo. Ubicados en este punto crucial me pregunto si no es posible pensar el pasaje del escrito a la escritura como un pasaje de lo necesario a lo imposible; si convenimos en considerar lo imposible como la demostración misma de lo que no se puede escribir. Porque cuando Lacan plantea que sólo por medio del escribir es posible "abrir lo real" define el agujero como lo que hace para siempre la imposibilidad de escribir la relación sexual. La imposibilidad de escritura hace de suplencia de la no relación, es lo que hace que algo se escriba. Es decir, imposible en tanto lo que queda demostrado es la imposibilidad misma de llegar a escribir.

Sin embargo, algo se escribe. "Esta impasse inverificable del sexo: es lo único que hay para escribir?, la del nudo es la única escritura posible?, los tres de lo Real: el goce, el cuerpo, la muerte, es esto lo que escribe los Nombres del Padre?"…se pregunta Lacan.

Lo escrito se define por un lugar de borde, de pasaje a lo real y lo real es la escritura, "la escritura de ninguna otra cosa que de ese nudo tal como se escribe para el decir". Insisto en la posibilidad que nos permite el pasaje del escrito a la escritura como modo posible de pensar también, el pasaje de la lógica a la topología.

Ahora bien, como cualquier pasaje puede ser de ida solamente o de ida y vuelta. Si en el "no cesa" y en el "no cesa de no" nos permitimos ubicar la temporalidad tal vez podamos pensar otro pasaje.

¿Qué significa en un análisis pasar por ese borde a lo real?, ¿qué consecuencias tiene para la clínica conducirlo hasta allí, no como punto de llegada sino como pasaje necesario?, ¿Qué valor –vacío- tiene este pasaje del escrito a la escritura en la temporalidad de un análisis? ….En el seminario 20 (ENCORE), Lacan dice que se trata de saber lo que en un discurso se produce por efecto de lo escrito. "Si algo puede introducirnos en la dimensión de lo escrito como tal, es el percatarnos de que el significado no tiene nada que ver con los oídos, sino sólo con la lectura, la lectura de lo que uno escucha de significante. Todo lo que esta escrito parte del hecho de que será siempre imposible escribir como tal la relación sexual. A eso se debe que haya cierto efecto de discurso que se llama escritura. La relación sexual es algo que jamas podrán escribir, escribir con un verdadero escrito". Tal vez de ahí la tenacidad de Lacan para ubicar distintos modos de escritura (el falo, el objeto a, los discursos, los matemas, etc.) y probar su necesidad. Al año siguiente Lacan va a proponer como fórmula de lo escrito el Saber supuesto Sujeto. Este pasaje debiera poder verificarse en un análisis. El pasaje de haber supuesto el saber a poder suponer un sujeto. Tenemos, como decíamos antes, la fecha de invención y la invención misma: el escrito, tenemos el modo de escritura: la escritura del nudo mismo, ahora bien, ¿podrá el análisis en su tramo final permitirnos volver de la escritura al escrito para advertir su necesidad?, su necesidad de que haya estado allí como necesario?…

Hay un concepto por todos conocido y compartido: el de nachtraglich . Hemos de coincidir en que fue traducido y aplicado como après coup, a posteriori, y esto ha de tener sus efectos. Sin embargo, en el seminario Où pire, Lacan parece proponer otro modo de lectura. Para ello hay que decir que Lacan viene definiendo el objeto de la lógica como "lo que se produce por una necesidad de discurso". "El arte de producir una necesidad de discurso es otra cosa que esa necesidad misma". Define al discurso como "aquello de lo que puede decirse es que su sentido permanece velado. Lo que lo constituye está verdaderamente hecho por la ausencia de ese sentido". Respecto de "producir", lo hace en un doble sentido, como la demostración de lo que estaba allí antes, y a su vez, como falto de demostración considerando anteriormente inexistente lo que debe ser producido. Esto prueba que esta necesidad de discurso no puede haber sido supuesta al comienzo más que como inexistente, pero el hecho mismo de producirla permite el "supuesto haber estado allí".

Y es allí justamente, en razón de que todo lo que está escrito ha sido pensado (aunque el sujeto de esos pensamientos sea hipotético), que propone el Nachtraglich como "efecto de retoma". En tanto lo que allí es capaz de ser reconquistado por los efectos es de la misma agudeza que su advenimiento mismo. Es de este modo que me parece se puede saber del escrito: retomarlo por sus efectos hace posible su advenimiento.

Sería no poca cosa si Lacan no rematara el asunto diciendo que en ese esfuerzo de repensado de ese Nachtraglich está el fundamento de la experiencia psicoanalítica. "Que se escriba, es allí prueba, pero sólo prueba de efecto de retoma, nachtraglich, es lo que funda el psicoanálisis". Y nos encierra en un callejón sin salida: una de dos, o lo que se piensa no es pensable y entonces no hay psicoanálisis; o para que pueda haber psicoanálisis, o sea interpretación, es necesario que aquello pensado lo haya sido en tanto que pensamiento "real". El escrito viene después que esos pensamientos reales se hayan producido. "Todo pensamiento se piensa por sus relaciones a lo que se escribe de él. La relación a lo imposible es una relación de pensamiento".

En tal sentido propongo una doble vuelta, el pasaje del escrito a la escritura como un pasaje de lo necesario a lo imposible; del saber al sujeto –supuesto- y una vuelta de la escritura al escrito como efecto del recorrido de un análisis en tanto efecto de discurso. Una vuelta que no es leída après coup, sino nachtraglich, donde leer sus efectos –de retoma- permite el advenimiento del escrito como tal. A pesar de que lo escrito no este allí para ser comprendido, su condición de necesario nos permite ubicarnos debajo de esa barra de la que tampoco hay nada para comprender; pero que produce efectos de castración.

Si todo lo expuesto lo ubicamos en el marco de lo que Lacan tenía para decirnos de los Nombres del padre, tal vez debamos concluir provisoriamente con él que "en ese andar (errer) de los no incautos que yerran es que podemos apostar a encontrar lo real, un poco después; advertir que el inconciente quizá sea disarmónico pero que tal vez nos lleva un poco más a ese real que a la muy poca realidad que es la nuestra, la del fantasma, que tal vez nos lleva más allá: al puro real". En ese errar-equivocar se podrán leer las letras del inconciente de otro modo siendo incautos justamente del saber que la suposición nos propone.

Pasar por ese borde de lo real, pasar por lo escrito, pasar de la suposición de saber a la de sujeto, escribir el nudo como acontecimiento del decir, producir una necesidad de discurso, errar, equivocar, son los avatares de un sujeto articulado a un discurso: el discurso psicoanalítico.

Práctica que, a veces, es eficaz…

 

NOTA: Todas las citas son de los seminarios 19, 20 y 21 de Lacan.