LA EMERGENCIA EN EL PSICOANALISIS

Daniel Paola

(*) TALLER ENCRUCIJADAS DE LA CLINICA IV: Escuela Freudiana de Buenos Aires. 19 DE SETIEMBRE DE 1998

Daniel Paola: Para comenzar hablando de la urgencia elegí el slogan legal que se utiliza cuando es necesario avisarle a alguien que una persona se encuentra en urgencia.

Uds. saben que ese slogan dice: "tal sujeto es peligroso para sí y para terceros", se dice esto, con lo cual es interesante hacer la observación que el para sí y para terceros está puesto en el mismo lugar, posee una equivalencia. Qué valor le podemos dar como psicoanalistas a esa instancia tercera?, o sea ese tercero que puede sufrir peligro y que es sí mismo al mismo tiempo. Esa es la instancia de formulación del sujeto de conocimiento. Decir sujeto del conocimiento es una formulación de un nuevo sofisma de los escritos lacanianos, es una forma de decir el aserto sobre sí mismo que es otra forma de decir Yo. El Yo es el aserto sobre sí mismo y es el sujeto de conocimiento. Esa es la instancia tercera para nosotros como psicoanalistas siguiendo la lógica de la cura.

Que el Yo sea el sujeto del conocimiento, que sea el aserto sobre sí mismo implica que para llegar hasta ese lugar se debió haber atravesado en relación al discurso dos instancias previas, la primera, la impersonal donde uno podría plantear en el discurso un "se sabe qué" o incluso se podría decir "un llueve". Un segundo lugar llamado indefinido recíproco, en el cual no se trata ni de Yo ni de Tú, sino que se trata de que lo que me sucede le está sucediendo simultáneamente a otro, es decir no hay ninguna diferencia, es indefinición recíproca.

Para llegar a una tercera instancia marcada por la aparición de los celos, por eso los celos son tan importantes, no en el nivél patológico, pero los celos marcan el punto de constitución Yoica, cuando llegamos al aserto sobre sí mismo, que es el tercer lugar, en ese momento recién podemos formular el Yo, con lo cual recién ahí podemos decir Yo, Tú, él. No habría entonces primera persona sin éste tercer tiempo.

Cuando un sujeto es peligroso para terceros lo tenemos posicionado en un lugar donde el Yo como aserto de sí en el discurso no está funcionante. Por más que se trate de alguien que tenga cierto peligro sobre sí mismo con lo cual esté a punto de suicidarse, y lo veamos en la plena enunciación no se trata de la existencia del Yo que marca el enunciado como Shifter, esto está desarticulado.

¿Cuál es el lugar con lo que nos encontramos habitualmente en la urgencia? La urgencia de acuerdo a como la estoy siguiendo lógicamente, es el punto en donde nos encontramos en una indefinición recíproca. Esto quiere decir que no hay ni yo ni tú, pero la cuestión es dual, con lo cual hay dos, pero no es Yo y Tú.

Esta indefinición recíproca que implica el momento anterior de la constitución yoica, indefinición recíproca es una indefinición recíproca en relación a la verdad. Es decir solamente se puede enunciar la verdad cuando en el discurso hemos constituído la instancia yoica, sino no se puede hablar de verdad. Con lo cual lo primero que les voy a plantear es que en el momento de la urgencia tenemos enfrentados a dos individuos que están hablando pero sin que exista la posibilidad de determinar una verdad. Cuando existe la dualidad de sujeto del conocimiento y sujeto del inconciente, o cuando existe la posibilidad de enunciación estamos en un tiempo donde la intervención que el analista pueda hacer con la palabra en busca de la verdad, es un momento, pero repito, no hay posibilidad de encontrar una verdad en la urgencia porque está perdida y si la interpretación desencadena la verdad, si nosotros la buscamos en el punto de estar interpretando lo que está sucediendo en la urgencia lo que nos vamos a ligar seguramente es una piña o volar por los aires; (nadie está exento).

El ejemplo que siempre pongo es, lo pongo en otro pero en algún momento a mí me pasó, lo voy a ridiculizar en otro pero alguna piña yo me ligé, lo pongo en otro para no acordarme de la que a mí me dolió. Había una vez en la guardia un Señor que estaba en pleno ejercicio de Karate, entonces hacía movimientos de karate, se acercó uno de los que estaba en la guardia y le ordenó que se fuera al lugar que le correspondía, es decir a su cama, a su lugar que tenía reservado, y cuando le dijo esto voló por los aires, ¿por qué? porque en este punto no hay verdad posible, no hay otro lugar, es el punto donde la instancia se refiere al dialogo, si podemos hablar acá de dos, al diálogo en relación al karate, solamente esto. Con lo cual se trataría de hablar de la verdad .

La única verdad de acuerdo a la lógica lacaniana que no podemos quebrar, es la siguiente: Yo miento. esa sería la única verdad inquebrantable. ¿qué quiere decir esto? que en la organización discursiva, el discurso de la histeria miente un punto de verdad, porque hay un punto donde la interpretación genera el discurso analítico, con lo cual hay un punto de mentira, la verdad implica la determinación de creer que se está hablando de ella cuando en realidad se está, por decir de alguna manera, "mintiendo", no se trata de esa verdad, se trata de otra.

La verdad tiene la característica no solamente que ya implica un medio decir desde el principio que se la enuncia "yo creo tal cosa" "yo conozco tal situación" pero esa verdad va a encontrarse de otra manera en la formulación inconciente, sino que también en algún punto esa verdad tiene que derrotar al saber del conocimiento. La interpretación lo que determina en cambio es la aparición del saber siempre como supuesto, por qué como supuesto? porque hay alguien que está interpretando.

Esa postura donde el yo habla creyendo decir la verdad es entonces lo que se denomina un discurso en apariencia, el Yo determina una verdad aparente. Hay un discurso de la apariencia, entonces no hay verdad sin discurso de la apariencia.

No habría posibilidad de verdad si en principio no existe esta primera verdad que es la única verdad inquebrantable es la mentira, con lo cual no hay verdad sin apariencia.

La propuesta entonces es la siguiente: que en el momento de la urgencia el lugar que se nos reserva es un lugar vacío, es un lugar, y con ésto digo una frase contradictoria pero no la podría formular de otra manera, sería un lugar vacío de pura apariencia. Se trata de dialogar con alguien sabiendo que la dimensión de la verdad está totalmente imposibilitada de formularse, con lo cual solamente se trata del diálogo.

En este punto inspirado en "El falo y en el meteóro" del último capítulo del Seminario III de Jaques Lacan, me puse a hacer algunas consideraciones: el tema es el canal del tiempo. Uds. saben que los Huracanes en el caribe se le ponían en principio nombre de mujer, la furia determinada por el Huracán era comparable supuestamente a la furia de una mujer. Lo extraño es que no se puede hacer nada: supongan que empezaba por Cuba y pasaba por el Golfo de México parecía que iba a entrar en Miami, pero no , volvía a Cuba y después recién pasaba por otro lado, en suma era un laberinto hasta que se detenía. Cuando se detenía se podian sacar conclusiones de las más variadas, por ej. estadísticas: azotó a 220 Km por hora, destruyó tal cantidad...etc.,pero nadie podía preveer para donde iba a ir, nadie podía preveer el recorrido, y tampoco se podía tomar ninguna actitud eficiente, salvo aproximadamente decirle a la gente que se corriera un poco porque iba a venir un vendaval que iba a voltear todo. Salvo ésto, muchas cosas no se podian hacer, después sí, se podían sacar un montón de conclusiones.

Por qué lo digo, es éste el punto de la urgencia que me gustaría comparar, que la guardia o la urgencia esté poblado tanto de hombres como mujeres habla que no se trata de lo femenino, por qué le habrán puesto un nombre de mujer?, esto es lo más interesante ¿qué quiere decir un nombre de mujer ahí? ésta es la primera consideración. Queda en suspenso para ir a la segunda.

Vuelvo a repetir: donde está perdida esa tercera instancia,lo único que puedo hacer es seguir un poco el recorrido sin poder articular ninguna letra, es decir, no puedo leer porque sería imposible, y si además leyera algo y lo planteara no tendría el menor efecto sino el agravamiento de la situación, con lo cual no se trata de leer. ¿Pero qué pasa con la letra?, si estaba planteando que la apariencia era una formulación en relación a la verdad, es decir no hay posibilidad de verdad sin que me ponga en el lugar de apariencia, la relación a la letra está directamente ligada a esa apariencia.

Es decir es el punto en donde algo viene a tapizar. La letra es aquello que tapiza el lugar donde la verdad se dice a medias, y es un efecto de apariencia.

La letra viene a formalizar el lugar donde encontramos una brecha, esa brecha tiene que ver que denunciado efectivamente el lugar por sí mismo no dá cuenta de la verdad, sino que la verdad está puesta ahí en relación a algo que aparenta.

Ese lugar de la letra que viene a ocupar esa brecha, ese lugar si tiene una característica para nuestra lógica, es feminizante. Que la letra sea feminizante quiere decir que es un punto donde algo no se puede tener exáctamente. Si hay algo que no se tiene es la letra, porque es algo que efectivamente nos va a dejar a todos como si se escapara. No podemos tener de la letra más que la impresión que se escapa, en el sentido que no la podemos aprehender, no la podemos tomar como formalización. Es el punto donde para la lógica lacaniana , la forma y la materia se confunden, es decir, no hay materia sin forma, entonces estamos hablando ahí de la letra.

Materia y forma se confunden en la letra y es un lugar inaprehensible.

El planteo es que en la urgencia el analista está ahí, en este lugar de apariencia, donde la apariencia no está constituida. En ese lugar vacío, en ese lugar no va a valer ninguna letra sino a posteriori en que termina el recorrido del meteóro. ¿Cómo?, dándose cuenta que la letra impacta en su propio cuerpo, es decir, solamente voy a poder hacer un recorrido en relación a la letra una vez que haya pasado casi todo, en ese encuentro con el que estaba en la urgencia. Algo así como si les dijiera, la letra primero se escribe y después se lee, y en todo caso la letra primero se escribe en la presencia del analista y después el analista lee esa letra que se escribió en su propia presencia.

Con lo cual sería imposible leer algo que recién se está tratando de escribir. Primero tendría que saber que me he puesto en el lugar de una especie de muro o de pared para que alguien escriba algo y que luego lo pueda leer y para que después pueda devolverlo bajo el comando del Inconciente, si existiera, o si se trata de la Psicosis en un punto donde esa letra pueda implicarse de algún modo en una intervención en lo real.

Vuelvo a repetir, no se trata del ejecicio de la verdad ahí.

Por último la cuestión de alienación y separación, porque es una referencia que no podemos dejar de hacer en relación al riesgo.

Hay un ej,. de Lacan en el Seminario XI, que es la bolsa o la vida, si me quedo con la bolsa pierdo la vida, pero si elijo la vida , en suma es una vida que va a terminar en algún momento, con lo cual me quedo sin algo y estoy condenado de alguna forma en esa elección.

Este punto es para señalar que el ej. no es cualquiera, porque implica una situación de riesgo, la cuestión de alienacion y separación está puesta con el ej. en donde muestra todo el riesgo, es decir: puedo ser muerto. Con lo cual si no hay un efecto verdadero de alienación el riesgo tiene un máximo peligro. La imposibilidad de la alienación en la locura nos muestra que toda situación de urgencia implica la relación al riesgo como de desconocimiento. Es decir aquel que está en riesgo desconoce la existencia del riesgo como absoluto en la medida que carece de una posiblidad alienante.

¿Hay algún momento en que el psicótico conoce la existencia del riesgo?, sí, siempre y cuando se posicione en un lugar donde no tenga que formularse él mismo en relación a un acto, que va a derivar siempre en un pasaje al acto, sí puede tener idea del riesgo, pero no puede soportarlo como absoluto.

De todas maneras sin el efecto de alienación estamos en la urgencia en una imposibilidad de encontrarnos a alguien que conoce sobre el riesgo en ese momento. Como verán la locura y la verdad son incompatibles, y como ven en el momento de urgencia ubiqué la locura y no hice diferencia diagnóstica, con lo cual para mí es exáctamente lo mismo encontrarme con alguien que después me noy a dar cuenta que es neurótico o con alguien que después me voy a dar cuenta que es psicótico.