Vitácora: Revista Virtual de la Biblioteca de la EFBA, Nro 1 (Diciembre 2003) - SUEÑOS-LA ESCRITURA EN LA HUMANIDAD Y LA INSTANCIA DE LA LETRA EN EL INCONSCIENTE

 

Mónica B. Morales

(*) Trabajo leído en el seminario "El objeto a" a cargo de O.Couso, O.González y S.Staude. EFBA 2002.

Es interesante pensar las analogías entre la historia de la escritura en la humanidad, el aprendizaje de la escritura en el niño, y la instancia de la letra en el inconsciente.

La historia de la escritura y la invención del alfabeto están marcadas por un acontecimiento diacrónico del orden de la represión. La represión del goce.

Este acontecimiento está simbolizado por la aparición de la religión monoteísta. Para Freud el descubrimiento del consonantismo integral fue consecuencia del monoteísmo.

Todos los epigrafistas coinciden en la idea de que si la escritura tiene una historia, esta va del pictograma a la fonetización mediante la utilización del rebús, y del rebús al silabismo. La vocal aparecería en último lugar.

Es posible ver la evolución de la escritura a partir de la sumeria, que es la más antigua escritura cuneiforme. Los sumerios utilizaron dibujos, ideogramas. Pero también usaron el fonetismo, para lo cual recurrieron al rebús. No lo usaron en gran medida. Recién usaron plenamente la escritura fonética en su proximidad con la civilización akadia.

La escritura avanza del pictograma al fonograma según un proceso de borramiento de la imagen tras la sonoridad evocada por los dibujos. Este camino reproduce el de la represión que borra la significación de la imagen del cuerpo. Se puede pensar a partir de esto que toda escritura de letra se verá entonces afectada por el horror sagrado que concierne al misterio de la representación de un cuerpo. Este horror más o menos enmascarado pero quizá común a todas las civilizaciones.

La utilización de otra escritura puede verse muy a menudo. Como sucede por ejemplo con los caligramas japoneses que muestra la necesidad de cruzar la frontera para adquirir una escritura para la propia lengua. Y así tomaron los caligramas chinos.

La escritura china no tuvo como finalidad primera la comunicación. Parece haber sido una forma de simbolización. Crear un algoritmo destinado a un empleo ritual y religioso.

La invención de la vocal sucede varios siglos después que la invención de la consonante. Ni siquiera había vocales en la escritura egipcia. Tampoco las había en la escritura fenicia cuyas palabras eran impronunciables.

Por otro lado, en la emisión de la palabra se nos aparece que la vocal es el sonido emitido por la voz sin ruido de aire. Es un fonema caracterizado por la resonancia de la cavidad bucal abierta. En cambio, la consonante se define como un fonema producido por el paso de aire a través de la garganta pero con el funcionamiento de la boca como obstáculo. Por el contrario, la emisión de la vocal no entraña oclusión. Las vocales son usadas preferentemente en el grito, ya sea de dolor o de goce. Su pronunciación no tiene punto de tropiezo y prevalece en el niño pequeño.

La abertura vocálica evoca un ilimitado que la consonante viene a clausurar.

Las consonantes limitan, reprimen el goce, y las vocales aparecen como el retorno de lo reprimido del goce. Las consonantes hacen Ley, por eso son las únicas que se escriben en los primeros textos consonánticos, dentro de un marco en el que las letras tuvieron un valor religioso anunciador de una prohibición referida al goce. Así como sucedió con la llegada del monoteísmo que prohibió la adoración de imágenes. Los jeroglíficos fueron suprimidos, y en su lugar advino la escritura consonántica, en la que las palabras eran impronunciables. En especial, el Nombre de Dios.

El politeísmo había construido las imágenes de los dioses al modo antropomórfico y zoomórfico, es decir sobre imágenes conocidas por ellos. El monoteísmo viene a quitar consistencia a esas construcciones y el Dios único ya no va a tener representación corporal posible. Las imágenes ceden su lugar a un altar vacío. Dios deviene una abstracción con cierto retorno posterior de la imagen en el cristianismo.

El jeroglífico es entonces al goce de la mirada, como la vocal es al goce sonoro.

Otro dato interesante es que los egipcios usaron los jeroglíficos, pero no las vocales. De ahí esta equivalencia en cuanto a lugares de localización del goce.

Podríamos agregar que el caligrama chino también es portador de un goce, porque en el caligrama hay equivalencia entre el signo y la cosa. No hay entonces, lugar al equívoco.

La civilización griega parece haber sido la primera en inventar las vocales. Precisamente, no era monoteísta. Lo curioso es que otros pueblos no monoteístas como los fenicios, no las utilizaron. Quizás esto fue por su proximidad con los hebreos.

Los griegos adaptaron la escritura consonántica fenicia haciendo uso de algunas consonantes, y transformándolas en vocales. También hicieron la descomposición de sílabas en consonantes y vocales. Así fue que efectuaron un progreso técnico considerable.

¿Pero cómo se explica entonces que un pueblo tan ingenioso como los griegos no haya inventado su propia escritura de vocales en vez de copiar de sus vecinos? Es probable que los griegos conocieran la prohibición sobre las vocales, esto avalaría la idea de que se trata del retorno de lo reprimido.

Parece un azar que un alfabeto se parezca a otro, o que un pueblo copie a otro su escritura. Pero acaso se trate de un horror sagrado a la escritura. Habría una sacralidad de la escritura en todas las civilizaciones. Lo sagrado evoca el espacio religioso, pero no sólo eso. Lo sagrado alude a todas las representaciones que el hombre es capaz de figurar que le evocan su propio cuerpo. De ahí que todo grafismo evoca esta primera pérdida del cuerpo, y todo trazado se convierte en un movimiento de reconquista del mismo.

Si la representación de nuestro cuerpo se nos escapa a causa de la represión, y si solo podemos reapropiárnosla gracias a la imagen –la del espejo por ejemplo- ¿no se hace comprensible que toda figura contenga la potencia formidable de ofrecer lo que nunca había sido antes? Si nuestro cuerpo no existe para nosotros más que gracias a su representación y no a su presentación, ¿no estará una imagen cualquiera investida del poder de hacerlo existir?

Si tal es el poder de la imagen, ¿no se concentrará allí donde los dioses están representados, es decir, en los jeroglíficos?

Para los egipcios, toda imagen era susceptible de cobrar vida, de albergar el "ka". De ahí que sea pensable que la fobia a la imagen sea el primer paso hacia la escritura alfabética. Y del borramiento del valor figural se aísla a la letra como tal.

Toda sociedad totémica tiene sus ritos de iniciación, y el acceso a la escritura forma parte esos ritos. Para pasar de la legua materna a la escritura, hay que matar al padre.

Es un hecho cultural apoderarse de la lengua, pero cada niño se introduce en la palabra con un acto de aprehensión que le es propio.

Los primeros dibujos presentan fantasmas que serán presa de la represión hasta que el retorno de lo reprimido de escriba en la letra. Un niño podrá escribir recién cuando haya recorrido cierto camino con respecto a los dibujos. No podrá escribir mientras se lo impida su relación con la representación pictórica.

Entre el espacio del dibujo y el de la letra se localiza el episodio diacrónico de la represión.

La escritura podría ser del orden del retorno de lo reprimido. El niño es primero objeto del lenguaje luego al hablar despide su propia imagen que fue primero, deseada y portada por otra palabra. Sólo se apropia de la lenguas perdiéndose como cuerpo. El cuerpo del niño viene a cubrir imaginariamente la ausencia del falo materno. Este cuerpo tendrá un significación fálica perdida merced a la represión. Es en el lugar de este agujero que se constituye la imagen corporal. La significación perdida resurge en el sueño al que presta figuras que constituyen la escritura de un goce perdido, aquél goce al que se atribuyera la significación fálica del cuerpo. El retorno de lo reprimido se muestra en el sueño preferentemente bajo la forma de imágenes, así como también lo imaginario del cuerpo aparece en la escritura del síntoma.

Luego la letra es más fácil de leer bajo un aspecto visual que sonoro.

Para leer los sueños es necesario olvidar el valor figurativo.

Todas las formaciones del inconsciente tiene estructura literal. Esta equivalencia entre las formaciones del inconsciente y la instancia de la letra hace al efecto terapéutico del psicoanálisis, es decir toda acción sobre la letra durante la cura tendrá un eco sobre el cuerpo. Teniendo en cuenta que la letra se constituye en al acto mismo de la lectura en transferencia, allí mismo donde se recoge el inconsciente entre las palabras. Hasta entonces sólo podemos suponerla como letra en souffrence.

Algo que fue reprimido se abrirá camino bajo la forma literal, ya sea que eso se oiga en lo que se dice, lapsus, que se muestre, sueño, o que se escriba sobre el cuerpo, síntoma.

Reiterando: la escritura y la lectura dicen de una puesta en acto de la represión, sin la cual todo aquel que ve los signos quedará apegado a su forma, y entonces no logrará desprender un valor literal. La extracción surge del borramiento. No podrá leer aquel que quede hipnotizado por la imagen, por la fascinación que ejerce la imagen a causa de la pérdida de la nuestra propia.

Podemos aislar tres tiempos de la escritura:

A la angustia primera de desaparecer en el infinito del goce del Otro, correspondería la escritura de imagen. Fijación de un cuerpo que se retiene al borde de un rasgo marcado por un estilo. La representación se sostiene a costa del terror sagrado. La imagen duplica la presencia humana..

Más allá de este mito, si existe un paso de entrada en la escritura será aquél que a partir del vacío primero de la representación convoca a los tótems.

Con la invocación de la potencia paterna, el caligrama y el jeroglífico se imponen, y después la escritura del rebús. Por último al quitarle al silabismo su apoyo en el pictograma (representación cosa y prohibición), el monoteísmo aísla la consonante. El asesinato del tótem lleva al consonantismo, escritura de la Ley que comienza entonces a regir. Más tarde completada por la vocal.

Goce del Otro Repr. Primordial Repr. Secundaria Retorno de lo repr.

Pictograma Jeroglífico Consonantismo Vocalismo

Ideograma Ideo fonograma Escritura de la Ley Alfabeto

Rebús

Silabismo

La primera corresponde a las formas de representación que ponen en escena un goce mítico del cuerpo, y se trata de la frontera extrema del dibujo. En la segunda, a la represión del goce corresponderá una escritura que representa al mito y a la vez lo limita. Una tal escritura podría comportar rebús fonéticos y representaciones divinas de los tótems inscriptas en los jeroglíficos, y dando su sentido religioso a la escritura tal como sucedió a orillas del Nilo.

En la tercera columna todo elemento figural es eliminado por un borramiento donde no solo los dioses desaparecen de las grafías, sino también el silabismo que engendran. En la cual el alfabetismo se menciona según su incidencia histórica, la de una introducción secundaria de un vocalismo en el consonantismo.

La escritura egipcia constaba de las tres categorías primeras de representaciones.

El caligrama chino solo consta de las dos primeras, que son el mínimo necesario para poder habla de una escritura,. Se trata de un escritura equivalente al sueño o a síntoma, que solo representan silábicamente.

Ninguna escritura puede limitarse al pictograma sobre el cual todas toman apoyo.

Finalmente, gracias a la represión de ese valor pictográfico silábico, una escritura será consonántica, o alfabética en el sentido occidental del término.