UN PROBLEMA CRUCIAL DEL PSICOANALISIS

Cuando no se trata del síntoma: La arbitrariedad del signo

EVA LERNER

(*) Cuadernos Sigmund Freud. Nro 19 (1997). Escuela Freudiana de Buenos Aires

"Un analista no sabe lo que dice

pero debe saber lo que hace. "

Seminario del Acto Analítico

Jacques Lacan

I. Introducción

La clínica psicoanalítica sólo se escribe poniendo a prueba la teoría. En las presentaciones borromeicas de la segunda parte de la obra de Lacan se asienta el fundamento teórico de una nueva propuesta clínica. ¿Qué ocurre cuando el síntoma no consigue alcanzar su estatuto metafórico para ser abordado por la vía simbólica de la interpretación y en cambio se presenta con la arbitrariedad del signo? Se intentará demostrar que no se trata de un límite estructural como en el caso de las psicosis sino contingente y podría sortearse utilizando las diferentes vías de entrada de la operatoria analítica según los tres registros del ser: REAL, SIMBOLICO e IMAGINARIO.

El sentido y el alcance de la eficacia de la cuestión que se propone conlleva también la revisión de la regla de abstinencia, recordando que dicha regla obliga al analista a la abstinencia frente a la demanda de amor mas no lo exime de su responsabilidad, por lo cuál es necesario situar una lógica para las diferentes intervenciones según la legalidad teórica que les concierne.

Dentro del campo de la investigación psicoanalítica el diagnóstico no se desprende del síntoma; Freud jamás hubiera diagnosticado una psicosis por las alucinaciones hipnagógicas de una histérica. Agrupar los casos por lo que la medicina llama "síntomas" y para el psicoanálisis son signos -anoréxicos, bulímicos, suicidas, adictos, atacados de pánico etc.- equivale también a extraviarse en la especificidad de su tarea. El agravante es, que el psicoanálisis -aún sin desconocerla-, no puede ni debe atribuir estas presentaciones a la subjetividad de una época pues corre el riesgo de deslizar hacia el culturalismo.

El psicoanálisis en su práxis, es en todos sus perfiles una clínica de bordes en tanto se trata de bordear las tres caras o puntos de cruce de la estructura: Real, Simbólico e Imaginario. Bordear con la escritura de la cura la sustitución del 4to nudo, anudamiento sintomático, deja atravesados -como efecto de la operatoria del análisis, sirviéndose de él- los tres registros del ser para una vacuidad causante de deseo y de goce en la invención1.

Es un problema crucial del psicoanálisis la interrogación desde los tres registros y en esta temática puntual: cuando lo Real o lo Imaginario "hacen signo" y llevan a la consulta de emergencia.

Se trata de pacientes con intentos reiterados de suicidio, severos ataques de pánico, o bien idealizaciones adictivas de ganar dinero fácil en el juego, de vertiginoso proceder para el éxito, de anhelos de un cuerpo perfecto de "barby" de plástico, de conseguir un éxtasis ilimitado, en fin, productos de los objetos embriagadores del vacío del hablante, que la modernidad le ofrece, para paliar el desasosiego por su finitud -desde que los dioses han muerto -razón por la cuál surge el psicoanálisis como síntoma.

Mas, sin estas vestiduras de época, las impulsiones y las fobias fueron siempre complicadas de teorizar y de analizar en la historia del psicoanálisis, sin embargo sabemos que éstos perfiles se encuentran en cualquier estructura neurótica.

En la consulta de emergencia se trata de una legítima prisa subjetiva por encontrar una salida deseante y el psicoanálisis no podría resolverla exclusivamente por la vía de lo simbólico, menos aún cuando se trata del signo con el cuál muchas veces no se consigue -aunque nos tomemos todo el tiempo necesario- que se abran las compuertas de la palabra, a menos que medie una operación previa. La preponderancia de la acción desmesurada o bien de la inhibición, sobre el discurso y la dificultad de sostener un enigma acerca de la implicancia subjetiva en el padecer del que se trata nos exigen diferentes intervenciones -atendiendo a lo singular del caso por caso - ya sea durante momentos puntuales de alguna cura como así desde las entrevistas preliminares para que un análisis pueda comenzar. Se facilita así la atribución del sujeto supuesto al saber cuando la transferencia presenta alguna dificultad para su instalación, o bien el avance de algún tramo cristalizado de un análisis en curso. Arriesgo a decir que, en algunos analizantes muy terapizados gran parte del análisis transita por otros carriles además del registro simbólico. (Subrayo el además, ex-profeso en diferencia teórica con las propuestas de Jacques-Alain Miller2 respecto a que el tiempo de la interpretación ya está pasado de moda).

Es frecuente -al menos la experiencia del análisis me lo enseñó- encontrarse en todo análisis, con algunos mojones inanalizables sólo por la vía de la insistencia de lo simbólico y éstos se refieren a los lugares donde, por alguna razón, las vueltas del anudamiento no hicieron el agujero de lo Simbólico para los tres estatutos RSI, de los tres registros RSI y presentan signos de: inconsistencia de lo Imaginario y de excesiva y continua presentificación de lo Real pulsional.

En una cura no se trata sólo de lo letal de la alienación al significante de la cuál el sujeto se debe separar. El sujeto también debe separarse de la alienación al goce que desde su cuerpo clama. ¿Pero acaso no es en todos los casos que el imaginario del neurótico es el escenario donde se despliega el fallido fundante de la constitución subjetiva como su producto, y que se lee en el intervalo entre significantes?

¿Podemos decir que en los casos de afecciones narcisísticas como en los de duelo patológico, no hay intervalo entre significantes desde donde se bordee la lectura del goce, lo que ocurre en el fenómeno psicosomático, en la debilidad mental o en la psicosis?

¿O es que esperando avanzar por la vía de lo simbólico para horadar el registro de lo imaginario no advertimos que éste está precisamente "afectado" de no tolerar la menor ligadura a la palabra porque no cuenta ni con el más mínimo "paño" de narcisismo, ya desgastado en verdaderas humillaciones pasadas y en la pérdida de la autoestima?

En las compulsiones suicidas o adictivas como en el ataque de angustia hay también un intento, tan fallido como en el síntoma de encontrar una salida subjetiva.

Si la efectuación del acto analítico acorde a la teorización que lo sostiene, arroja las consecuencias que el edificio conceptual propone, no sólo obtendremos su validación sino también el registro de su eficacia y de sus límites.

Llamamos "intervenciones"3 a las del analista -como lo propone Isidoro Vegh- si bien su finalidad en lo SIMBOLICO, en lo IMAGINARIO y en lo REAL es diferente. Las tres están sostenidas en la legalidad teórica del anudamiento borromeico y no en las vestiduras imaginarias del objeto o de la época. Si la puesta en práctica de esta nueva clínica que se ajusta a las tres vertientes de la estructura y su anudamiento cuarto, demuestra que no se había agotado el límite de la operatoria, queda legitimada la teorización de una clínica lacaniana que aún abrevando en el descubrimiento freudiano avanzó más allá de él.

II. Fundamentación topológica4

En la segunda parte de su obra, Lacan se encuentra con la estructura de la Cadena Borromea y ya se dedicará hasta el final de su vida a mostrar en la presentación de cadenas y trenzas la estructura del humano parlante. De toda ésta fundamentación sólo me detendré en la presentación de la Cadena Borromea de cuatro anillos. Está compuesta por tres anillos apilados, con la que finalmente consigue mostrar los tres registros del ser: SIMBOLICO, IMAGINARIO Y REAL anudados por un cuarto anillo que borromeiza la estructura al que llama 4to Nudo, EDIPO FREUDIANO o NOMBRE DEL PADRE. Diferencia así la estructura neurótica de la psicótica, en tanto solamente la de la neurosis es borromeica: su propiedad fundamental es que no se desanuda. Por lo tanto, muestra que la estructura neurótica es irreventable.

"Si la cadena borromea ES LA ESTRUCTURA debemos encontrar su ESCRITURA -borromeica- pero esta escritura no es única", nos dice Carlos Ruiz. "No sólo importa la cadena sino su presentación. Por un lado, están los cruces y, por otro lado, están las regiones que estos cruces delimitan. Estas regiones en las presentaciones de cuatro anillos, no se distinguen, lo que no significa que no estén.

El nudo borromeo cumple dos propiedades fundamentales:

1) anuda pasando por arriba del de arriba y por abajo del de abajo.

2) Si se corta uno, se desanuda la estructura. "

Resumiendo los fundamentos de la tesis que propongo:

1) el Nudo neurótico nunca está anudado con tres cuerdas.

Requiere siempre de una cuarta. Luego de haber experimentado con la cadena de tres anillos, deduzco un postulado de Lacan: la cadena borromeica de cuatro anillos para la neurosis- aunque no esté claro en sus clases-. Si las coloreamos podemos ordenarlas.

"Es cierto que sólo se puede demostrar que hacen falta tres cuerdas, y no cuatro, nos dice Carlos Ruiz -pero también es cierto que nadie que consulta se presenta sin cuatro". Para Ruiz la cadena de tres anillos es homogénea, por lo tanto continua y es el nudo de la paranoia.

2) No hay nudos neuróticos con cruces fallados, porque siempre son tres apilados, recién anudados por un cuarto.

3) Las neurosis pueden ofrecerse a la lectura, caso por caso, con distintas "presentaciones" borromeicas.

Los casos graves requieren por ello de mayor precisión diagnóstica para descartar psicosis, en la cuál no se cumple la propiedad borromeica sino por suplencia.

¿Analizar es cortar y volver a anudar bien? ¿O ya están bien anudadas las cuerdas en el neurótico, si se cumplieron las tres identificaciones que Lacan propone en el seminario L'Insu_?

Se trata de leer las distintas presentaciones de los avatares de la identificación imaginaria al Otro Real, -tercera identificación para Lacan-, en las diferentes neurosis a los fines de situar sus accidentes.

Indicaré en las figuras siguientes: en primer lugar una presentación de la intrusión de lo Real en lo Imaginario, donde anuda la inhibición: Nominación Imaginaria, presentación borromeica de la clínica de los duelos patológicos en estructuras neuróticas en estado melancolizado, estructuras con trastornos narcisísticos con presentaciones de acting out- y pasajes al acto suicida, adictivos o con signos anoréxicos o bulímicos. Obsérvese que la región que nombramos objeto a es exterior al 4º anillo. (Fig 1).

En segundo lugar una propuesta para los casos de "ataques de angustia". Es una presentación de la intrusión de lo Real en lo imaginario, donde anuda la angustia: Nominación Real. Obsérvese que la región que nombramos ? es exterior al 4º anillo. (Fig 2)

Todas las estructuras borromeicas en la cura analítica, se recorren por el borde de lo discursivo aunque por momentos se requiera de rodeos de intervención por lo imaginario o por lo real. Cuando el agujero simbólico se vuelve eficaz para cada registro, es posible que el signo se sintomatice discursivamente ya sea porque se lleve a cabo la ligadura faltante como porque se efectivice el corte requerido, vías para que se produzca el efecto subjetivante, es decir agujero simbólico, efecto de sentido que será real, para el registro imaginario.

"No está en cuestión entonces la escritura de la estructura de la cadena sino la escritura de los agujeros".

Teniendo en cuenta que es lo simbólico de cada registro lo que hace agujero en los otros, podemos decir que toda cura presenta algún perfil no simbolizado de la castración o del anudamiento, de lo contrario no sería la neurosis una estructura que incluye su falla. El anudamiento borromeico está logrado, es su presentación la que vela el borde posible de leerse, por la predominancia de cada región. "Las presentaciones donde el cuarto anuda construyendo de la cadena de tres anillos apilados, una cadena borromea, divide la región en dos trozos: uno es ? y el otro trozo es a ".

Si el anudamiento se consiguió, hay agujero fálico y hay objeto petit "a", pero algunas regiones están atravesadas por el 4to anillo y otras no. Recordemos que la cadena está en el espacio, sólo para su escritura utilizamos el plano.

Las regiones donde Lacan escribe: a, JA, J?, sentido en el clásico nudo de "La Troisieme" no son círculos de Euler, ya que un redondel recorta un disco en el plano, no así en el espacio. Que todas estén igualmente atravesadas por el cuarto será tarea del análisis.

Estos bordes están, sólo requieren un cálculo diferente.

"La cadena borromea de cuatro anillos tiene otros agujeros que la de tres. La cadena borromea de cuatro, que atribuimos a la neurosis, tiene:

1) Cuatro generadores: SIMBOLICO (agujero) IMAGINARIO (consistencia), REAL (existencia) y cuarto.

2) Varias relaciones. Una de ellas es por ejemplo el cálculo de "a". El "a" calculado de manera distinta, da distintos resultados.

Pero si con cada escritura o presentación se puede pasar o no a otra escritura o presentación, obtendremos la formulación del obstáculo. "Estirarlo no es manipularlo sino presentarlo: a esto se llama ESCRITURA DE LA IMPOSIBILIDAD"- nos dice Carlos Ruiz.

"Cuando las cadenas se pueden deformar hasta hacerlas coincidir con otra escritura equivalente, decimos que son isotópicas. Hay cadenas con las que se puede realizar esta operación y estas son las borromeas, las referidas a la neurosis.

En cada presentación, alguna de sus regiones puede estar atravesada por el 4to anillo y otra no".

?: interior o exterior al 4to anillo.

a: interior o exterior al 4to anillo.

JA: interior o exterior al 4to anillo.

sens: interior o exterior al 4to anillo.

Se trata de ejercitar si hay agujeros de menos o si son efectos de escritura o presentación donde aparecen velados los agujeros que sí están, debido a que no todas las regiones están atravesadas por el 4to anillo.

En los "estados melancólicos" o en las "afecciones narcisísticas", será el cálculo de la región del objeto a, no atravesada por el 4to nudo en el registro de lo Real que dejará un punto del sentido del sujeto y el resto en la cuenta del JA.

En los ataques de angustia será el cálculo de la región de ? pero el cuarto anillo no atravesó el registro IMAGINARIO dejando un punto del agujero fálico a disposición del sujeto de deseo pero el resto en la cuenta del JA.

III. La estructura neurótica es siempre fallida, no fallada

Recordemos que hay un sólo significante –el del Nombre del Padre– que si se forcluyó en lo simbólico, en la constitución– no tendrá chances de escribirse una vez anudada la estructura salvo a la manera de una suplencia modo por el cuál el psicótico también encontraría una mínima salida subjetiva.

En esos casos se tratará de la falla de anudamiento irreversible que presentan las psicosis. Pero si ese significante, el del Nombre del Padre, anudó como en las neurosis, borromeanamente, no por ello atravesó todas las regiones de la estructura y ésta será tarea del análisis. Todos los accidentes del "irreventable" neurótico se refieren al tercer retornamiento de la Identificación Imaginaria al Otro Real.

Las dificultades a las que me refiero fueron diagnosticadas en la historia de los desvíos del psicoanálisis freudiano como inanalizables -se los llamó "borderlines"- y presentaron como las "fobias", posiciones por demás controvertidas.

El post-lacanismo -a mi criterio- corre el riesgo de desviarse también si propone que dichos obstáculos en la cura analítica se deben a un límite de la estructura, intentando un modo de nombrarlas. Si bien es cierto que se trata del borde real del atravesamiento nodal, propongo exhaustivar hasta el límite la teoría para que el obstáculo, no nos detenga.

En el tema de las fobias, se corre el mismo riesgo cuando se propone una "suplencia" como lo hacen Erick Porge y Jean Alousch, en tanto imitan -según Carlos Ruiz- la "solución" que Lacan utiliza para Joyce. Rescatando con sumo respeto la labor de quiénes teorizaron acerca de ello y con cuyos textos dialogué5, me detuve a situar que en los casos que presentan estas particularidades -o bien signos de afección narcisística o bien manifestaciones de severa angustia o "ataque de pánico" como las denomina la época -deseo y goce se hacen disjuntos -aunque por distintas causas- en relación a la ética que le concierne al sujeto deseante.

PROPUESTA:

1) Por los avances de las curas podemos situar -a posteriori- que las "afecciones" narcisistas presentan consecuencias isomórficas a los estados de "duelo patológico", es decir tienen "afectado" el narcisismo. Son tributarias de la renegación de la castración en un perfil de la ineficacia de la función separadora que de su operatoria se espera. El "goce de un objeto del Otro", succiona la condición deseante de la subjetividad por lo cual se presentan como signo y quedan imanadas, como los duelos patológicos, por el renegado duelo fundante de la constitución subjetiva.

Las afecciones narcisistas presentan como los estados melancolizados, signos de duelo patológico y -al decir de Freud- no siempre se trata en esos casos, de la falta de tramitación de la pérdida de un ser amado. Agregaría que no siempre es un estado depresivo el que acompaña la presencia de duelos patológicos, justamente por el "éxito" de la renegación. La pérdida de la autoestima es su condición paradigmática y arrastra la pérdida de la condición deseante que deja al sujeto a merced del puro goce.

Las afecciones narsicísticas -en tanto no se trate ni de psicosis ni de perversión- pueden ser una presentación de la histeria, de la fobia o de la neurosis obsesiva, remediable, a diferencia de la falla estructural nodal, en la estructura psicótica. Dificultades parecidas a las consecuencias del duelo patológico encontramos en algunos signos de anorexia y bulimia, en pasajes al acto adictivos en alcoholistas, drogadictos o en jugadores compulsivos. Me refiero a "signos" en estructuras finamente diagnosticadas como neuróticas en las que el sujeto no encuentra fácilmente la salida discursiva. Es necesario hacer un diagnóstico de estructura ya que no es lo mismo el pasaje al acto suicida u homicida en una estructura psicótica, que el pasaje al acto delictivo en una estructura perversa o el pasaje al acto y el acting out, en una estructura neurótica, así sea con "rasgos narcisísticos".

Para el pronóstico de la cura psicoanalítica no es lo mismo una falla irremediable en la constitución, si no se consigue una suplencia -lo que por cierto no es ni sencillo ni muy frecuente, como es el caso de las psicosis - que el requerimiento de una intervención por lo Imaginario o por lo Real en la operatoria analítica cuando se trata de estructuras borromeicas, es decir, neuróticas. No es lo mismo el negativismo a la ingestión de alimentos, o la mutilación del cuerpo en un psicótico con delirio de envenenamiento o de fragmentación corporal que un síntoma anoréxico o un intento de suicidio en una histérica en estado melancolizado. Tampoco es lo mismo la impunidad del adicto perverso que el padecimiento neurótico, así estuviera afectado en su narcisismo.

2) Respecto a las fobias, la clínica nos confirma que el "síntoma" fóbico tampoco es metafórico, es decir descifrable e interpretable como los síntomas histéricos o los obsesivos. Se liga a un significante al modo metonímico construyendo en principio un signo fóbico con dificultades de metaforizarse6 y si no consigue ligarse se anuncia en altísimos niveles de angustia que en última instancia, son también signo. A pesar de aparentar más gravedad -si investigamos éstas últimas- se trata de un corte real no concluido y de un déficit en la función normativa y nominante de la castración. Al proponer el corte que se adeuda obtenemos mayor eficacia en su abordaje que las terapéuticas que se extravían proponiéndoles acompañantes.

Es cierto que el analista debe "acompañar" la "urgente" separación de la que se trate en cada caso, porque la paradoja es siempre "a merced de la arbitrariedad del Otro o el abismo" de significantes separadores que representen al sujeto.

En los ataques de pánico, el sujeto "licuado" en lo Real del deseo del Otro, en los trastornos narcisísticos el sujeto "licuado" en lo Real del objeto del Otro (genitivo y objetivo) que por la excesiva consistencia del Otro, "pasó del lado del sujeto anonadándolo7". En unos el acting-out, en otros la angustia inhibitoria, posicionan al analista ante el desafío de hallar un recurso frente a lo real que hace urgencia de la prisa legítima del sujeto por recuperar su condición deseante. Atravesar con el cuarto nudo la región que no lo está, esto es escribir el Simbólico que falta en lo Simbólico de lo Imaginario y en lo Simbólico de lo Real, es tarea de todo análisis que transita el doloroso trámite del duelo por lo imaginario del objeto mítico que cada quién pretendió ser "en" y "para" el Otro, para hacerlo consistir.

Son las diferentes modalidades renegatorias de lo fallido del duelo por el paraíso perdido en la constitución -en el horizonte de la carencia del sujeto y del Otro, - las que fundan las diferencias en las neurosis.

Poniendo a prueba los aportes nodales de Lacan, caso por caso, podemos demostrar que no se trata de "límites" de "alguna" estructura, en tanto toda neurosis se encuentra con un límite, sino de un desafío para la operatoria del analista en su abordaje.

Si esto fuera posible, podríamos concluir : que las afecciones narcisísticas comprenden el campo de la estructura neurótica y los ataques de angustia conciernen a los avatares de las fobias neuróticas. Las presentaciones borromeicas de ambas dificultades presentan consecuencias simétricas a las demás neurosis que deberán ser justificadas también caso por caso.

IV. Isomorfismo nodal

Las dos presentaciones que desarrollaré presentan una equivalencia nodal: la segunda vuelta simbólica en la estructura falla, lo que deja a la estructura anudada pero sin atravesar todas las regiones.

a) EL 4º nudo hace falso nudo con el Registro de lo Imaginario

El sentido -de la vida- en los casos severos de duelos patológicos y de afecciones narcisísticas, queda "tomado" por el JA y el sentido es el "sentido del Otro", la vida pierde sentido y se impone el pasaje al acto o el acting-out. En las afecciones narcisísticas, las que propongo isomórficas a los estados de duelo patológico por regresión a una fijación en la que está detenido el sujeto en el duelo por el "ser", y debido a las características altamente renegatorias de las manifestaciones del duelo patológico, no es por la vía simbólica en principio -como se tramitaría un duelo normal- la vía de acceso, sino por la vía de alguna recuperación subjetiva deseante que debe entrar por lo imaginario.

Si el "duelo patológico" - según Freud- es por la pérdida de la autoestima, la fragilidad del narcisismo afectado no puede sostener la operatoria de rectificación de la Ley, que le aguarda al sujeto, por ello debe primero ser legitimado en su padecimiento.

Su palabra se expresa sin embargo, también con la arbitrariedad del signo. En el "estado melancólico", aunque no siempre presente depresiones anímicas y muy por el contrario a veces de cuenta de posiciones maníacas, lo imaginario del Otro se muestra demasiado compacto: no expone su falta con lo que no se sostiene para el sujeto desde el Otro que se legitime en lo simbólico lo real de la falta, ésta resta en lo imaginario.

El reflejo del exceso de consistencia del Otro hace que la identificación al objeto no cumpla su función de -??(-fi)12: éste queda positivizado. La carencia que el Otro no muestra recae sobre el sujeto, que resta siendo "una nada" pero "para nadie" ofreciéndose a situaciones de pérdidas, de riesgo y de maltrato, o puede "comer nada" para intentar, por cierto fallidamente -porque es imaginaria- la incorporación del estatuto de la falta simbólica posibilitadora del deseo, arriesgando lamentablemente su vida sin conseguirlo.

Las distorsiones en la imagen del cuerpo y en el amor propio dañados demandan una mirada unificante porque el carozo del "a" no los sostiene y si está recubierto por el exceso del Otro, en ese punto, no funciona como -? (-fi). Si en todas las neurosis el análisis debe separar al ldeal del objeto, la dificultad en las afecciones narcisísticas es la fijeza del Ideal que no rota, quedando el objeto a real, velado en el Otro y su vestidura imaginaria recae como falla sobre el sujeto7. El Otro no pagó el precio de su castración en ese objeto pulsional y la deuda la carga el sujeto en su dificultad de pasaje del narcisismo primario al secundario. La Fig 1. escribe una presentación borromeica, es decir neurótica de una paciente con reiterados intentos de suicidio que desplegaré en el apartado VIII. Indica una intrusión de lo Real en lo Imaginario donde anuda la inhibición: NOMINACION IMAGINARIA. La región del objeto a no esta atravesada por el 4º anillo. El JA (Goce del Otro) ocupa todo el lugar de la región donde Lacan escribe sentido, la identificación al objeto no cumple su función de -??y el fantasma colapsa.

b) El 4º nudo hace falso nudo con el Registro Real

El orden fálico ?, en los casos de severos ataques de pánico queda "tomado" por lo Real del deseo del Otro y se impone el "ataque" de angustia. El discurso consigna que ningún rasgo simbólico propio fue obtenido del Otro para su diferencia y subjetivación, por lo contrario es siempre esperado en el lugar de hijo y sin más significantes para su sexuación. El análisis, confrontación mediante con lo que "se es" para el Otro en cada vuelta de corte con el Otro deberá corregir las consecuencias del abismo que significa el déficit nominante: lo que no se dijo. "Un trazo Simbólico agujerea lo Real y es el trazo unario, pero otro trazo simbólico debe agujerear lo Imaginario"8. El reclamo de la angustia es siempre de un trazo de diferencia para volver a bascular como -???-fi). Que no haya significante único ni último para la sexuación no quiere decir que cada vuelta significante desde el Otro, sea contingente. Cada vuelta del deseo del Otro, aporta el trazo siguiente por el cual el sujeto puede ir restándose del conteo9, en que contaba "siendo" para el Otro y sumando en la cuenta del "ir teniendo" de sus atributos fálicos. Cada vuelta de los significantes del deseo del Otro, aliena, pero también propicia la salida de la primera posta horadada del Otro, donde el sujeto se aloja ya, como humano y hablante. Debe aún advenir sexuado. "Lo que humaniza10 - es la revelación verbal de que el humano es un producto de la unión de los sexos, y que "disponer", para gozar-ser gozado, está prohibido. Estos son los accidentes de la neurosis, los de la sexuación, los de la interdicción del goce, que debe advenir Ley Simbólica para el sujeto y para el Otro. El sujeto no sabe cuál era el pacto de su ser. Cuando se revela para él lo que él es para el Otro -cuestión que puede llevar toda una vida en revelarse -aparece en el fóbico el defecto simbólico en la dimensión imaginaria.

Ahí recién se revela además, el déficit en la constitución de la imagen corporal en relación a su sexo, pero al precio de la angustia: un hijo sin el coto de la ley es un hijo a-sexuado''. 11

Debe haber "cuenta" sobre el orden de la imagen -porque sin nombrar los intervalos, no hay cuenta- y el conteo en lo Simbólico tiene sus efectos en lo Imaginario, porque es lo que hace aparecer en lo imaginario el objeto a. El análisis, trata de agujerear el campo del Otro con un agujero específico, singular a cada historia, que haga de la carencia imaginaria, falta simbólica de él como objeto a. En las fobias, el análisis debe hacer ligadura para que esos trazos simbólicos se inscriban en lo imaginario. Lectura metafórica, que el análisis propone del signo metonímico restando al Sujeto todo él, del lugar de objeto metonímico del Otro. En las fobias la fijeza del objeto no desliza porque el sujeto es el Ideal en tanto apéndice del Otro, pero a diferencia de la paranoia, en la que se conjugan Ideal y objeto, en la fobia se conjugan objeto e imágen corporal en el lugar del Ideal porque se logró atravesar el tiempo de la constitución del narcisismo primario.

En última instancia éste es el modo en que el psicoanálisis lee el fundamento de la civilización y de la cultura que es la prohibición del incesto, y al que llamamos castración.

La Fig. 2 escribe una presentación borromeica, es decir neurótica, de una analizante con severos ataques de pánico y de angustia que desplegaré en el apartado VIII. Indica una intrusión de lo Real en lo Imaginario, donde anuda la angustia: NOMINACION REAL. La región ? no esta atravesada por el 4º anillo. Obsérvese que la región que nombramos ? es exterior al 4º anillo. la región JA (Goce del Otro) recubre el agujero fálico y el fantasma colapsa.

Cuando se han cumplido las tres identificaciones: a lo Real del Otro Real, a lo Simbólico del Otro Real y a lo Imaginario del Otro Real, se trata de estructuras borromeicas, es decir neuróticas, ya que presentan dos regiones claramente agujereadas: la región del ? y la del objeto a, aunque su escritura no es única. Me detuve en los avatares de la tercera identificación cuando lo Imaginario de lo Real y lo Real de lo Imaginario "hacen signo" porque el agujero simbólico de su propio registro no les hace tope.

El isomorfismo nodal consiste en que el nudo que parecía de tres anillos, sólo se sostenía de un falso agujero: del 4º con lo Imaginario: NOMINACION IMAGINARIA (Fig 3) y del 4º con lo Real (Fig4): NOMINACION REAL, es decir, 4º anillo que el análisis habrá de mover para que haga falso nudo con lo simbólico, es decir, que haga síntoma (Fig5) NOMINACION SIMBOLICA.

VI. Para una lógica de las intervenciones en lo Imaginario y en lo Real

Sólo la nominación simbólica pone tope al JA (Goce del Otro).

Poner al 4º nudo en paralelo con el síntoma, moviendo los hilos, es otro modo de escribir también un falso agujero pero que posibilita la interpretación. (Fig 5)

Partiendo de la constatación de que lo Real no es enteramente recubrible por lo simbólico y esto a veces produce consecuencias funestas, es necesario llevar la operatoria hasta el límite de dicha imposibilidad.

Las intervenciones que propongo son:

-Intervenciones en lo Real de lo Imaginario.

Lo Real de lo Imaginario son los restos del narcisismo primario no atravesados por la segunda vuelta de lo simbólico, cuya consecuencia sería el narcisismo secundario.

-Intervenciones en lo Imaginario de lo Real.

Lo Imaginario de lo Real pulsional, es el resto instituyente del Otro Real no atravesado por la segunda vuelta de lo Simbólico, cuya consecuencia es la posibilidad que se instale un sentido fantasmático.

En los duelos patológicos tienen la finalidad inicial de re-tejer el paño narcisístico dañado para, en segunda instancia, atravesar un trozo de real que no fue atravesado por el cuarto nudo e interrumpir así las consecuencias desvastadoras del JA sobre el objeto a. Estas se leen en la región donde Lacan escribe "sentido" y en la recta al infinito que abre, en el nudo que propone en el Seminario RSI13, entre Imaginario y Simbólico, donde escribe inhibición. Esto implica un trabajo de duelo por el "ser" para el Otro para reestablecer la falta constitutiva, el objeto a en lo Real como "carozo real" del ser, sostén del cuerpo, de la imágen y causa de deseo. El re-tejido del recubrimiento narcisístico afectado, permite al sujeto sostener el límite que el análisis le propondrá al goce de lo real del Otro como objeto que goza en él, vampirizándolo.

En los ataques de pánico o en severos ataques de angustia estas intervenciones tienen la finalidad inicial de producir un demorado corte en lo real, para propiciar la segunda vuelta de lo Simbólico en lo Imaginario, es decir, de atravesar un trozo de Imaginario que no fue atravesado por el cuarto nudo e interrumpir las consecuencias desvastadoras del JA sobre el ?, que se leen en la recta al infinito que Lacan propone en la misma cita del Seminario RSI entre Imaginario y Real donde escribe angustia.

Esto implica reescribir el corte instituyente con el Otro reestableciendo la falta constitutiva para que en cada vuelta de pasaje de la dialéctica del "ser" a la del "tener" advierta que éste tránsito es para el fóbico, como saltar al abismo si no se nombra en los significantes que lo pueden representar de allí en adelante.

Aunque entremos por la vía de lo Simbólico -con la interpretación en el descifrado del síntoma-; por la vía de lo Real con la intervención, indicación o escansión - ya sea en el acotamiento de lo devastador del goce del objeto como en el déficit de la ley normativa -como por la vía de lo Imaginario- haciendo ligadura de signos para que se produzca el deslizamiento significante en la fijeza de la cadena, en la significación en las fobias y en la restauración del narcisismo afectado en las afecciones narcisísticas, las tres vías de entrada del análisis son tributarias de un efecto simbólico que sólo a posteriori habrá dicho de la eficacia de atravesamiento del acto analítico.

La intervención en lo real no reemplaza a la interpretación -intervención en lo simbólico- sino que aborda por la vía de lo real, lo que por ser de lo real no atravesado, no puede entrar en la cadena asociativa condenado a la acción, a la compulsión o al ataque de angustia y en el seno de la cura al acting-out al pasaje al acto o al grito desesperado.

Luego de varias vueltas en los "Nombres del Padre" que encarna la cura en tanto Ley ordenadora del deseo, se posibilita la anticipación del analizante de un registro de "aura" del acting o de la angustia y su implicancia subjetiva en detenerlo.

Resumiendo, la finalidad última en las afecciones narcisísticas consistiría en interrumpir -Intervención en lo Real pulsional– previa intervención imaginaria, el exceso y la desmesura de alguna acción inmediatamente apaciguadora pero al fin mortificante cuyo único exutorio de la repetida gramática pulsional de lo Real del goce del Otro en su cuerpo, se antepone -como exceso de goce- a la posibilidad de la palabra. En estas neurosis se proponen intervenciones en lo imaginario que restauren el miserable estado en que se encuentra el paño del narcisismo, para preparar el terreno a las intervenciones en lo real cuya función será producir una diplopia, aunque sea mínima, entre la imagen narcisística i'(a) y el objeto a, el cual no funciona allí como vacío que sostiene, sino identificado a una nada, a un desecho, a veces por no cumplir con la demanda de conseguir el máximo brillo.

En el caso de los ataques de pánico y en las fobias, -previa operación inminente de separación de lo Real del deseo del Otro, la finalidad última sería escribir, porque no han sido dichos, los significantes separadores que representarían al naciente sujeto. Que se pueda legitimar el corte que, hasta entonces, sólo podía quedar denunciado en su expectativa y en su imposibilidad, por vía de la angustia. No está a disposición de la subjetividad la inscripción relativa al saber, por superposición del perfil normativo y el perfil arbitrario de la ley, el último tributario del superyó y no acontece el pliegue de lo simbólico sobre lo real, por déficit del perfil nominante de la ley -lo que lo nombra y lo representa con algún significante que lo sexúe por fuera del lugar de hijo y para que la separación que deja al sujeto en el abismo sin traza subjetiva escriba los significantes de salida. Intervención en lo real del corte con el Otro, no concluido, porque el discurso del Otro no ofreció el horizonte para que se escriban las trazas que lo nombran en lo imaginario.

Recién allí se puede iniciar o retomar el trabajo simbólico de la nueva escritura. Esta diseña un nuevo imaginario que debe nombrarse en cada tramo, en cada nuevo efecto de sentido que será Real.

Cada vuelta de efecto subjetivante en ambos signos, es también vuelta de barradura del Otro.

Finalmente INHIBICION, SINTOMA o ANGUSTIA, anudan.

Analizar es entonces, hacer tributaria la interdicción del goce que debe advenir ley simbólica para el sujeto y para el Otro, interdicción para todas las especies del objeto restando en el conteo del objeto y sumando en el conteo del deseo con las mismas marcas pulsionales para otros fines. Son los fracasos de lo simbolizante de la castración de cada objeto, los que imanan, -caso por caso- los fracasos de la castración de la etapa fálica. Esta, que abrocha y anuda definitivamente los tiempos lógicos de la constitución subjetiva, asegura al sujeto en el campo de las neurosis. La dificultad y el desafío estriban en que esto es eficaz sólo desde la suposición de algún saber al analista, saber que se va instalando por el efecto narcisizante y de ligadura de las intervenciones en lo imaginario y de efecto liberador del acting de las intervenciones en lo real, escribe así el litoral junto con la renuncia pulsional del Otro (genitivo y objetivo). Pasada por el colador de la Ley, la borra del acting deja pasar la jugosa promesa de una posición deseante.

En las fobias hay que conseguir el re-tejido de los signos para que se sustituyan en significantes que inscriban el intervalo de tránsito significante que faltaba del lugar de hijo/a a un lugar sexuado. Ese defecto en el tejido simbólico, produce al "significante" (signo) de la fobia cumpliendo ya la función misma de una primera interrupción del goce, y cuando no lo consigue, la angustia es la señal, de la libertad deseante, amenazada de no conseguirse jamás. Es por lo real en éstos casos que la cura entra para rectificar lo imaginario en el re-tejido que fallaba, separando del Ideal, el objeto a que se conjuga con la imagen del cuerpo, como en toda neurosis, pero consiguiendo la vuelta simbólica que fallaba, a diferencia de la paranoia, haciendo síntoma -con lo simbólico de la Ley- de los signos que retenían al sujeto en la pregunta coagulada por su dependencia gozosa al lugar de hijo.

VII. Litoral

Los requerimientos de intervención por los tres registros, en los obstáculos de la cura, acentuados especialmente en las afecciones narcisísticas y en las fobias, de distinto modo, apuntan también a la definición diferente de cuál es el litoral, según el caso por caso.

Cuando se trata del resto del objeto del Otro, pregnante en la subjetividad, de lo cuál son paradigmáticas las afecciones narcisísticas, allá donde lo Real del Otro pasó como objeto en bruto, con materialidad corporal que arrasa la subjetividad en lugar de materialidad literal propiciadora del deseo, la cura se encuentra con otra prioridad y es primero la intervención en lo Imaginario de lo Real para restaurar el estatuto del narcisismo que posibilitará que se pueda soportar la intervención en lo Real de lo Imaginario como interrupción de un real pulsional de exceso de goce. El camino inverso lo condenaría al sujeto a la melancolía.

Cuando se trata de las fobias, no es primero por vía de la intervención en lo simbólico de lo Real, interrumpiendo el goce que se re-inscribe el litoral, para que el saber advenga, como en toda neurosis, sino por la vía de la intervención en lo Real de lo Imaginario, escribiendo el trazo que faltaba que se re-inscribe la ley, para que se despliegue el fantasma en el pliegue hacia lo Imaginario. El camino inverso lo condena al abismo.

Cuando el objeto pasa sin ser atravesado por lo simbólico en el Otro, por la carencia en el Otro, es el litoral entre saber y goce pero acotando el goce del Otro, lo necesario a producir para que la cura avance interrumpiendo su pregnancia.

Cuando el Otro no nombra los significantes de salida, en el Imaginario del sujeto y éste es sólo su apéndice quedando a su merced es también el litoral entre saber y goce lo necesario a producir para que la cura avance, pero acotando la pregnancia del Otro del saber, que impide el pasaje al saber del Otro.

Lo que es horadado por lo Simbólico siempre se apacigua. Su defecto, requiere la ayuda de un dique a lo Real, que no sea al precio de la fobia, sino de la Ley nominante.

Litoral, también, que desenquista el signo escribiendo los significantes que en el saber nunca se nombraron por lo cuál, aunque en segunda instancia, frente al abismo, sólo el colmo de la angustia era el dique a lo Real.

1) desde lo simbólico: la interpretación (en el nombre del síntoma)

2) desde lo real: la intervención(en el nombre de la angustia)

3) desde lo imaginario: nombrando cada tiempo de efecto nuevo de sentido (en el nombre de la inhibición)

VIII. Recortes de la clínica

A) DIANA: "Acuchillarse por una mirada"

Diana consulta por intentos reiterados de suicidio. Vivía en el campo en una hermosa casa y debió trasladarse a un pequeño departamento de su cercana ciudad natal, a los fines de que su hija mayor, de 13 años continuara sus estudios secundarios. Por diez años de estudio de los hijos, el marido no justificaba instalar una nueva vivienda. Antes era una "reina" y hoy no es más que una "fregona". Se autoreprocha de no querer a su marido y a sus hijos por no poder atenderlos y aunque la madre y el marido le pedían que se resigne, ella sólo quería morir. Cada vez que se ponía "la mini" se deprimía. Metaforizar el suicidio con la afirmación: "la que debe morir es la resignada a tan "mini" lugar" fue la primer tarea.

La intervención Simbólica o interpretación de la paradoja en la que se encontraba "Ni reina ni fregona" no alcanzaba a convencerla de detener sus pasajes al acto suicidas. Legitimar sus deseos de encontrar alguna actividad que la dignifique y desmerecer todo intento familiar de internarla por loca, fue una fuerte indicación. Efectivizar primero la actividad que deseaba antes de volver a atender a su familia: intervención en lo Real de lo Imaginario produjo un agujero en el sentido del Otro, con una notable mejoría en las entrevistas siguientes a raíz de su re-incorporación a la vida laboral. Esto permitió que se instale la suposición de un saber en la transferencia que posibilitó la eficacia de la siguiente intervención en un tiempo posterior. Una recaída anunciaba el cumpleaños de 15 de su hija y Diana tiene un nuevo intento de suicidio.

La intervención en lo Imaginario de lo Real, es decir, en lo Real pulsional se dirigió por teléfono a la bruta pulsión en juego intentando evitar el pasaje al acto: le digo: "Si en 24 horas no está de pie suspenda el cumpleaños. Seguramente no desea quitarle el protagonismo a su hija, para ser ud. ‘la mirada‘ de toda la familia el día de la fiesta". Interrupción de un goce pulsional no agujereado, que en su exceso en la dificultad de duelo por sus pérdidas, la melancolizaba, colapsando el fantasma y arrasando su subjetividad. Sale de los episodios suicidas y deberá comenzar un largo trabajo de duelo por antiguos protagonismos resignados.

B) MARTA: "Una geografía sin fronteras"

Marta consulta recién llegada del exilio. Al casarse se trasladó al extranjero por un puesto de su marido. Recorrieron el mundo durante 15 años y tuvieron dos hijos. Sus proyectos profesionales fueron siempre postergados hasta el día que regresara al país. La angustia se anuncia desde que comenzaron a planear el retorno y cuando llegó el momento tan anhelado casi no puede volver. Consulta por lo que describe como un collar de angustia que la ahoga y la aprisiona, diagnosticada por los médicos como severo "ataque de pánico" con compromiso orgánico. Se le agrava en los aeropuertos, ¡ella, que era tan experta en viajes en avión! Las entrevistas la llevan a preguntarse ¡qué la aguardaba!

En el extranjero se filió al apellido alemán de su rubio marido para ser aceptada como morena, pero acá no encontraba salida del decir del Otro que la nombró : de segunda, apéndice de su hermana, sobre todo para la vocación. La angustia la enfrenta con el precio que debe pagar para salir del lugar de segunda disfrazada de "esposa de diplomático en el extranjero". En los países árabes debía caminar unos pasos mas atrás, pero así era para todas las esposas de diplomáticos. Pero el Otro que la habita, sin disfraces y de quien verdaderamente se exilió, la espera en ésta geografía sin fronteras para cobrarle su libertad. La esperan para que se haga cargo de "todo" de los padres, de los suegros, de los sobrinos, de las fiestas, de las deudas. Ya que estuvo afuera tanto tiempo, debe pagar. Ella lo encuentra razonable pero la idea de volver a postergar su profesión nuevamente, la sume en una angustia invalidante de su cotidianeidad. Se descubre en las entrevistas, que en realidad venía a sacrificarse como una "buena hija" ya que en estas tierras la opción era esa y no sus derechos largamente postergados de nombrarse, ya no "clandestinamente" mujer, madre y profesional. Letra que faltaba a las fronteras, para que el sujeto si bien evanescente, surgiera un instante, del pánico, reconociendo la falta de legitimación para algún deseo propio. No por ello puede enfrentar a las familias en acecho. Una intervención en lo imaginario de lo real obviamente desde distintos perfiles y en varias entrevistas "primero por sus hijos que ni hablan el idioma y se tienen que ubicar luego decidirá, a su tiempo, que hace con sus padres y suegros", ilumina y legitima una ruta posible en la que recién empezaría a nombrarse. Encuentra en ese momento -situadas las razones de la crisis y la salida en breve tiempo de los ataques de angustia - su deseo de comenzar su análisis. Comienza a imaginarse pudiendo estudiar también, aunque elige en principio una carrera "de segunda" que al poco tiempo confirma que le queda chica. Hay carreras pequeñas, de segunda, para sus posibilidades, para ella, la pequeña, siempre de segunda que debe caminar unos pasos más atrás. Otra es la ruta que señala su deseo pero la cura tuvo que legitimar primero salir de la clandestinidad mediante la intervención en lo real de lo imaginario: conteo en lo simbólico de las capacidades que la representan re-inscribiendo su valor separador.

 

IX. Conclusiones

A modo de conclusión, pero también como punto de partida para continuar éste ejercicio insisto en que cuando sostenemos que se trata de una neurosis -en la cual los tres registros apilados sólo se anudan por un cuarto- no hay falla de anudamiento y no requieren remiendo ni suplencia alguna.

Recorrer con la operatoria analítica -entrando por cualquiera de los tres registros según el cálculo requerido- las regiones no atravesadas por el cuarto anillo, es escribir la castración donde ésta no operó. Es que todas las regiones sean atravesadas por el cuarto nudo del análisis.

Concluiré con una cita de Scilicet 4: "el analista, requerido en lo más oscuro de su deseo, será descontado, arrojado, vaciado, agotado, negado, después de haber sido pisoteado, odiado, adorado, deseado, matado, disecado, descuartizado, devorado, vomitado, olvidado. Y si esto no le basta, a cada instante y en sus sueños, se interrogara sobre el placer que bien puede experimentar en semejante práctica estrechante, seguro como está de que todo eso no lo supera en absoluto".

Notas

1 Esta tesis es motivo de otro trabajo pero avanza el límite topológico de: "Del síntoma al sinthome", Lerner Eva,presentado en la Reunión Lacanoamericana de Mar del Plata. Si no podemos retornar al nudo de tres, y del 4o nudo Lacan dice : "mi limite es el Edipo freudiano, de avanzar en el ejercicio topológico se hallaría la solución". Propongo que no es el sinthome el destino final del 4o nudo en la cura de la neurosis.Esta última solución, topológicamente no es más que una suplencia,en cambio propongo que es la operatoria analítica de atravesamiento de todas las regiones la que sustituirá el anudamiento borromeico del amor al padre en tanto suplencia,por otro anudamiento borromeico- la escritura de la cura- que habiéndose servido de aquél deja a la pulsión al servicio de un estilo deseante y no al deseo a merced de la pulsión.

2 Miller,J.A.:Communication annoncée dans le programme des Journées sous le titre "L'envers de l'interpretation" et presentée en trois phrases: L'interpretation est morte. On ne la ressucitera pas.

La practique d'aujoud'hui est ineluctablément post-interprétative.(La Cause freudienne no 32)

3 Vegh,Isidoro:"Las intervenciones del analista" Seminario EFBA.

4 El encomillado de la fundamentación topológica pertenece a clases y textos de Carlos Ruiz

5 Mi agradecimiento al estímulo de algunos maestros, a Isidoro Vegh porque de él aprendí a exhaustivar a Freud y a Lacan y a avanzar más allá de sus límites. A Carlos Ruiz por escuchar mis propuestas y encontrar su fundamentación topológica, por su estímulo para avanzar mi investigación ya que el ejercicio que Lacan propuso hacer con las Cadenas Borromeas no se había dibujado aún. El se hace presente con mi reconocimiento a su enseñanza en las presentaciones dibujadas en este trabajo. Los textos de mis colegas, Pura Cancina, Haydée Heinrich, Cristina Sáenz y Clara Cruglak, y el diálogo con Silvia Amigo, Guillermina Díaz, Elena Jabif y Carmen Meroni han sido muy fructíferos para mí. Agradezco a mis discípulos que me interrogan y a mis pacientes que me desafían, en la clínica, en su singularidad. Una mención de máximo reconocimiento a mi análisis, lugar por excelencia donde se escribió en mi cuerpo la articulación imprescindible entre la teoría y la experiencia.

6 Lerner Eva: "Florencia entre el padre y el partenaire", Un caso de agorafobia. Jornadas de Carteles EFBA

7 Vegh, Isidoro: "Matices" Cap. "El melancólico objeto del maldecir"

8 Julien, Philipe: "L'imaginaire du Triple trou". Agradezco la presentación de este texto en la E.F.B.A a Isidoro Vegh.

9 Lacan, Jacques: Seminario "De un Otro al otro".

10 y 11 Dolto Francoise;"La imágen inconsciente del cuerpo".

12 Cruglak, Clara: "La desfunción del -?"?

13 Lacan, Jacques: Seminario R.S.I clase 17-12-74

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