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Autorización y Saber

Jorge Luis Leiva

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

En principio quiero recordar a algunas personas que también construyeron esta historia y que ya no contamos con ellos. De hecho eran amigos míos: Arturo Duran, Daniel Deluca y Ricardo Estacolchic.

Agradezco a "La Escuela Freudiana de Buenos Aires", a sus fundadores y a algunos otros, reconozco mi deuda para con ellos que me han ayudado y me ayudan permanentemente. Mil novecientos setenta y cuatro: Acto de fundación, momento de decisión. Inaugurar un lugar "La escuela Freudiana de Buenos Aires", luego los malos entendidos dieron origen a escisiones, pasiones propias de fenómenos sociales que los analistas no estamos exentos de ellos. De cualquier modo estos son tiempos diferentes y es preciso advertirse de esto.

Inaugurar, fundar un lugar; unos con otros, así vamos aprendiendo del psicoanálisis, y nos advertimos también que el psicoanálisis no se aprende ni se enseña. Por ese motivo la creación de la escuela, nuestra circulación por distintos lugares, nos analizamos y controlamos nuestros analizantes.

Los analistas no tenemos una formación profesional en la fe de las profesiones y su articulación con el saber y la religión. Lacan aclara que el nunca habló de formaciones del analista, sí de formaciones del inconsciente. (sobre la experiencia del pase) Sin embargo vamos aprendiendo del psicoanalis el descubrimiento del inconsciente freudiano, que "no es perder la memoria, sino no acordarse de lo que se sabe". (1)

El saber no es el saber universitario, no es el saber de la evidencia, pues ésta suspendería todo debate. Enseñar alude a proseguir, marcar el camino o cualquier metáfora luminica que tendría sus efectos civilizadores y tranquilizador. Las vías de una enseñanza pueden ser variadas, incontrolables, al saber se lo transmite, pero no se lo difunde. (Esto estaría más del lado del conocimiento).

No son los cánones acumulativos de una cátedra. "La Catedral no se equivoca cuando paradójicamente enseña la obediencia a los preceptos que la verdad habla cuando falla la palabra". (2)

"La apuesta del psicoanálisis es la apuesta a preparar a alguien para ser objeto; objeto del analizante, objeto cuya función es el agente de la estructura del discurso del psicoanálisis" (3)

Este discurso es inquietante, es un saber en lugar de la verdad, que no es un saber sobre la verdad. La verdad le hace un lugar al saber no sabido.

El inconsciente se abre en el mismo momento de su cierre. Lacan dejo que vuelva a decirse el descubrimiento de Freud, que no son respuestas filosóficas, ni de un exegeta, ni de un erudito. Si se fundó la Escuela, no fue la fundación de un lugar burócrata, sino para que podamos polemizar y cuestionar nuestra tarea diaria, que por otro lado es con lo que nos ganamos la vida y decidimos hacer.

Dice Lacan "el analista se autoriza por él mismo y con algunos otros" (4). También dice que por el mismo no quiere decir que este solo para decidirlo, esto seria abrumador. El analista no es nombrado para tal o cual cosa. El analista no es nombrado para miembro, es decir uno no puede ser nombrado para el psicoanálisis, ni puede ser ordenado como los sacerdotes. Esto quiere decir que no puede entrar cualquiera.

En el dispositivo analítico dos personas se encuentran y no se diferencian ni por títulos sociales ni jerarquías eclesiásticas, ni militares ni psicoanalíticas. El analista debe saber que está sometido a la estructura del lenguaje.

No hay títulos ni analistas previos, ni su existencia está garantizada de antemano, pero si existen condiciones de posibilidad que se pondrán en juego en el análisis de cada analista. Dicho de otra manera, se puede ser analista en un análisis y en otro no.

El analista no esta en una posición especial, no hay autoridad que expida un documento por que finalizó su análisis, por que estudió determinado tiempo etc. Lo mejor es no creérsela tanto. Al no haber este documento las cosas ocurren en cada sesión y en cada análisis.

Con respecto al saber, no es el deseo de saber que preside el saber, sino el horror, Lacan aclara que es un saber puesto a trabajar, esta invención no está garantizada por la pulsión; la pulsión del saber al menos es sospechosa.

El núcleo de la repetición es inventar lo mismo, la invención da cuenta de la repetición, y lo que se inventa todo el tiempo es el análisis. Así aprendo del psicoanálisis.

Con respecto a la pulsión no es una compulsión, sino un acorralamiento (forzaje diría Lacan en el seminario de la lógica del fantasma). Entonces no queda otra salida que la repetición; hacerse hacer, salida sintomática, jugada forzada, acorralamiento, para que luego el sujeto "se interrogue –dice Liliana Donzis – por los destinos de la pulsión en el final de cada experiencia", además que diga de sí hubo o no "nuevos enlaces pulsionales" Responsabilidad del analista que es intransferible, pues si fuese una responsabilidad transferible no seria responsabilidad, intransferible pero sí transmisible de la intensión a la extensión.

El analista no puede transmitir un análisis en términos de lo que ocurre, no puede dar cuenta efectivamente de lo que pasó. Pero una vez establecida la asimetría que da lugar a la transferencia, el analista debe dar razones de su praxis, pero no solo es solo responsable del análisis, sino también de su elaboración y también de su transmisión.

Pulsión con sus voces activa, pasiva y reflexiva, tiempo reflexivo, tiempo de la repetición, tiempo indeterminado, ya no es el circuito "yo-tu, sino tiempo de reflexión. Es el él de la tercera persona de los pronombres personales, "el mismo", lugar de la enunciación.

Si desde la pulsión tenemos estos tres tiempos, también es momento inaugural del fantasma, también tenemos las voces performativas o "expresiones realizativas". Coincidencia de "acto y palabra" que sostendrían los efectos reales de las palabras, es decir caída del objeto que retiene a un sujeto en un goce parasitario y lo limita respecto del saber inconsciente.

Tiempos realizativos (J.L. Austin)o tiempos del acto, es decir alguien en posición de sujeto e inscripto en lo real. Pero no comunión lograda, no como encuentro místico, sino como los tiempos del acto que estabiliza una decisión. Acto que triunfa cuando es fallido; pero aclara Lacan que esto no es reciproco porque no basta con el fracaso para triunfar.

Entonces tenemos que el analista se autoriza en su inconsciente, de su experiencia como analizante, de esta manera pone en juego su saber inconsciente cada vez, pero no como garantía sino que la verdad le hace lugar al saber no sabido del inconsciente.

En el seminario 21 Lacan nos dice que " el ser sexuado no se autoriza más que por el mismo. En el sentido que puede elegir por sí mismo y con algunos otros. Por el mismo no quiere decir que este solo para decidirlo. Para hacerse hombre tiene que estar inscripto en algun lado, es decir, para que haya hombre debe haber inscripción de la castración" (5)

La autorización sexuada se soporta en la experiencia, que no se trata de una empiria, sino de una experiencia de discurso; lo mismo que la autorización del analista, aún con argumentos distintos, y en ambos casos la elección está determinada por el campo de las argumentaciones de la función que esta puesta en juego, función fálica o función deseo del analista.

El argumento que conviene a la función es el objeto a (como agalma o como apariencia etc.). La función es la función del deseo, sexual o del analista.

Autorización sexuada, goce fálico, pretensión de lo medible. Si esto fuese todo así no habría la posibilidad de ir más allá de lo engañoso de la castración imaginaria, es decir tenemos o no tenemos. Entonces goce fálico, pero también su alteridad, lo femenino, alteridad extraña. La mujer no es ni lo contrario ni lo contradictorio. No es la oposición luz o tinieblas. Lo femenino es la alteridad misma, y la mujer la tortuga de Aquiles

La relación al Otro, con lo femenino es despertar y desengaño. La verdad es decepcionante. Despertar al Otro va a contrapelo de la coagulación del Ser en el Uno

Con otros nos autorizamos, tiempo del Heteros, soledad del uno con otros, si con otros pues es una soledad que me enseña, que se construye con otros, soledad que no deja de hacer lazo social, tiempo de decisión como decía anteriormente, darse cuenta y dar cuenta como lo hace Lacan en el nuevo sofisma. Tiempo de concluir "Yo afirmo ser un hombre, por temor de que los hombres me convenzan de no ser un hombre". (6)

También hay otras soledades, el pensar rumiante del obsesivo, la sustracción histérica, la evitación fóbica, es la soledad que no cesa de no escribirse.

El psicoanálisis es una experiencia en soledad y con otros, no un semejante, sino una invención de su soledad, y a su vez una salida de la soledad en tanto nos confronta con los otros, lo ajeno, lo hetero, lo femenino.

Quién me autoriza?. Me autorizo con otros, pero no como pedido de permiso. Quién me autoriza? Yo diría él. El psicoanálisis no es una profesión como desarrollaba anteriormente, que se reagrupan en algunas leyes que la rige el estado o la religión. Para "Freud en análisis profano plantea que la relación del psicoanálisis con el poder del estado es de absoluta exterioridad. El estado no está apto para juzgar ni garantizar ni legislar la actividad del analista" (7) Interrogantes que debemos sostener en nuestros ámbitos de trabajo.

El analista no se autoriza más que por el mismo. Cuantas cosas hemos escuchado respecto de esta afirmación particularmente la autosuficiencia que esta por fuera de toda posición analítica pues supone una inflación de la mismidad.

El analista no se autoriza más que por el mismo y con otros. Él, tercera persona, bienvenida esta terceridad que me pertenece, tercer momento, tiempo reflexivo, momento inaugural de la repetición y andamiaje del fantasma.

Terceridad estructural que ubica al analista en un lugar impar, entre el analista y el analizante está el inconsciente, luego análisis mediante está la autorización. Momento de la prisa, momento de la decisión.

Bibliografía

  1. J. Lacan: La equivocación del Sujeto Supuesto Saber – Ed. Manantial
  2. E. Carbajal Los apólogos de Lacan Conjetural
  3. J. Jinlis Lo que Psicoanálisis nos enseña Lugar Editorial
  4. Seminario 21 Inédito clase 9.4.74
  5. Id.
  6. El nuevo sofisma Escritos 1 Siglo 21
  7. Anatomía de la tercera persona Guy le Gaufey Ed. Edelp