TRANSMISIÓN GENERACIONAL Y SUBJETIVIDAD

por Liliana Lamovsky.

(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis; Rosario; 1999.

EL tema que hoy me convoca ante ustedes es producto de muchos años de trabajo e investigación en clínica psicoanalítica con familias. Este interés especial en la clínica familiar ha rendido sus frutos también en la dirección de la cura de mis pacientes individuales ya que amplió el campo de mi escucha analítica.

Una cuestión se fue destacando entre mis intereses relacionados con lo familiar, la transmisión generacional, qué se transmite de una generación a otra y cuáles son sus vías?

En Totem y Tabú, Freud se pregunta acerca de "los medios y caminos de que se vale una generación para transmitir a la siguiente sus estados psíquicos". También concluye que " Nos es lícito, … suponer que ninguna generación es capaz de ocultar a la siguiente sus procesos anímicos de mayor sustantividad". Además, propone una eficacia tal en la transmisión que algo sucedido en una generación es capaz de producir efectos sobre otras que desconocen los acontecimientos originales.

En el Moisés…., Freud nos habla de " fragmentos de origen filogenético" y de "una herencia arcaica del hombre que no sólo comprende disposiciones sino también contenidos, huellas mnémicas de las vivencias de generaciones anteriores". Aporta en este texto, el concepto de verdad histórica ligado al retorno de lo reprimido que nos es útil para seguir investigando la transmisión de una generación a las siguientes.

Qué se transmite de una generación a otra y cuales son sus vías?. Diremos que se transmiten significantes y también significaciones congeladas. El sujeto está representado en sus fantasmas inconcientes por elementos culturales vehiculizados por la lengua. Lacan en Función y Campo de la Palabra, remite a la cultura los significantes que representan al sujeto.

Hay dos vías lógicas de transmisión: el discurso de la cultura y el relato familiar que encadenado de padres a hijos hace serie transgeneracional..

Así mismo la transmisión es un acto fundante del sujeto que lo ubica en el movimiento de continuidad y discontinuidad que funda la genealogía.. Dejará marca en el sujeto a través de complejas operaciones de reinscripción y transformación.

En este sentido, toda transmisión es retransmisión ya que se encuentra sometida a las modificaciones inherentes a la tramitación que se efectua en el pasaje de unos a otros.

El mito del origen se conjuga en el presente y en el legado del pasado. No existe lo inaugural sino en la conjunción de aquello que insiste con lo que se presenta como nuevo.

La historia de una familia al igual que la historia social se construye en su transmisión, transmitir un pasado es en verdad construirlo. El pasado como tal está perdido y solo advenido como hecho histórico podrá lograr su inscripción.

El historiador Luis Alberto Romero plantea que todo conocimiento del pasado es selectivo e interesado, el sujeto selecciona de los múltiples elementos que ofrece el pasado, de las distintas preguntas que se le pueden hacer, aquellas que mejor explican su presente, que mejor lo legitiman.

No importa cuan ajustada a los hechos sea esta historia en tanto funde una certeza acerca de un tiempo pasado, necesario como soporte de la identidad sobre la que cada miembro de una familia podrá escribir su historia singular.

Pero la historia, por estructura, decanta restos no historizados, por lo tanto sin retorno de lo reprimido. Contenidos insemantizables, desmentidos o repudiados que podrán funcionar a la manera de un trauma., impedidos de resignificarse, desligados de la cadena discursiva , cuyos efectos retornan en lo real.

Pensamos que lo que se transmite por el camino de la trama simbolico – imaginaria se expresa por la repetición creativa, no como calco sino pasible de transformación. Reconocer lo nuevo que la repetición comporta permite situar el rasgo que representa al sujeto mas allá de la incidencia del Otro.

Pero cómo se vehiculiza aquello que retorna cuando fue excluido de la circulación discursiva?.

El orden de lo insemantizado se transmite via investimento tanático de la repetición, mas allá del principio del placer, la compulsión repetitiva da cuenta de lo no ligado en generaciones anteriores que puede devenir potencialidad traumática, manifestándose en los descendientes en la puesta en acting o en el anidamiento en los cuerpos, con frecuencia en generaciones alejadas del tiempo y espacio que lo originó. Presentificación de aconteceres ancestrales que en tanto no elaborados, no lograron devenir pasado y conservan actualidad en su eficacia. Primacía de la transmisión en su vertiente superyoica que definiremos como transmisión anacrónica.

Otra forma de transmisión generadora de patologías severas es la que impone significaciones congeladas. Suponen el mandato de reproducir siempre lo mismo, fabricación de clones, no constitución de sujetos deseantes. La perpetuación de lo pasado en su repetición como calco, atrapa en el eterno retorno de lo mismo en los mismos lugares de la estructura familiar, aniquilando la subjetividad.

Las familias en donde predomina el encierro endogámico sostienen un universo de significados muy restringidos para los significantes que los atraviesan, abriendo el camino para un estilo de transmisión anacrónica que genera patología.

La transmisión de significaciones cristalizadas impide la posibilidad de desplazamiento simbólico, marcando con extrema fijeza la peculiaridad que va a adoptar el intercambio constitutivo familiar y los caminos posibles para la elección de objeto amoroso. Veamos un ejemplo, una familia integrada por los padres y un hijo de cuatro años consultan a pedido del pediatra. El niño padece diversas enfermedades que obligaron a intervenirlo quirurgicamente dos veces. Además sufre de bronquitis espasmódica y dermatitis atópica.

La madre tiene ataques de pánico relacionados con el temor a enfermar y morir Diversas sensaciones desagradables en el cuerpo y síntomas psicosomáticos son semantizados como el comienzo de terribles padecimientos. No puede salir sola a la calle y está imposibilitada de ocuparse de su familia de la que se hace cargo la abuela materna.

Los abuelos, una tía, los padres y el hijo viven juntos en la casa que fundaron los bisabuelos y que viene alojando a cuatro generaciones de la rama materna. Pertenecen a la misma comunidad de inmigrantes, allí todos conocieron a sus conyuges.

Debo comentar que Gustavo duerme en la habitación que fuera de su madre cuando pequeña y que los padres se alojan en el dormitorio que fuera de los bisabuelos.

Producto del trabajo analítico, el padre toma la decisión de comprar un departamento para mudarse con su esposa e hijo. El niño, en medio de una crisis nerviosa, se aferra al viejo arbol del jardín, gritando " solamente muerto me van a sacar de este lugar".

Observamos que en materia de transmisión nada se pierde, no hay fuga posible porque igual se transmite sin discurso y peor se transmite en el silencio.

La historia de Leda. La mujer pide una consulta muy preocupada porque su hija menor sufre episodios de impulsos irrefrenables de cortarse el cuerpo con una gillette .

La madre. no relaciona estos impulsos autodestructivos de su hija con el largo conteo de intervenciones quirúrgicas, descenlace de diversas enfermedades que viene padeciendo ella misma desde su infancia. La mas grave de todas, un cáncer de mama muy extendido que obligó al cirujano a realizar una amplia mutilación para salvarle la vida.

En su historia prevalece una infancia y adolescencia muy difíciles. Sus padres exilados griegos, salieron de su país, con lo puesto, de un día para el otro, huyendo del fusilamiento seguro que terminó con la vida de los dos abuelos de Leda., en medio de una sangrienta guerra civil.

La vida de la familia en la Argentina siempre fue precaria, con la esperanza de volver cuando pudieran a su verdadero hogar. Pero ninguna historia fue relatada por los padres hacia su hija.

"Somos pasadores" dice J. Hassoun. Pero cómo pensar estas familias en las que la transmisión es abruptamente cortada, eternizando un tiempo idealizado del pasado que fue intensamente modificado por acontecimientos traumáticos?.

La ruptura producida por los acontecimientos sociales desencadenó en los padres de Leda efectos de desmoronamiento que paralizaron el curso de su existencia. Víctimas de una interrupción en la trama familiar, quedaron huérfanos de palabra, sufriendo en carne propia un duelo imposible de efectivizar., con la dificultad consecuente de construir una novela familiar que les permita proyectar un futuro. Transmisión muda que como veremos, puede anidar en lo real de los cuerpos generando efectos siniestros de generación en generación.

Duelos detenidos, siempre de velorio, en la casa no se festejaban cumpleaños, tampoco Navidad ni Año Nuevo. Ella nunca preguntó porqué los vecinos estaban de fiesta y ellos no. Atemporalidad donde no transcurría pasado, presente ni futuro.

Cuando Leda tiene 13 años ,su padre enferma de una afección degenerativa neurológica que lo deja en estado vegetal, muriéndo joven tres años después.

A partir de ese momento, la madre " se deja estar" y deposita en su hija toda responsabilidad de sobrevivencia. "Yo podía, yo era fuerte, yo sabía" argumentaba mi madre. "Sos fuerte…", eclipsamiento del sujeto en la consistencia del ser, sujeto sacrificado que compromete lo real del cuerpo.

La muchacha se preguntó muchas veces porque su familia europea no venía a rescatarla de tanto desamparo y soledad . Entre su madre y ella nunca se habló de tema, primaba "la ley del silencio" y aunque habían pasado decenas de años, la paciente se quejaba largamente en sus sesiones de este abandono asociado al duelo congelado por la muerte de su padre. Dice: "no se termina de morir nunca".

En el transcurso del análisis surge la idea de escribirle a una tía, hermana menor del padre que posiblemente todavía esté viva. Una larga carta llena de reproches es inmediatamente contestada, se suceden muchas otras por medio de las cuales Leda puede enterarse por primera vez la historia de sus padres en Grecia.

Siguen llamados telefónicos frecuentes en los que se presentan numerosos primos que finalmente invitan a su país a la familiar reaparecida.

Mientras prepara su viaje, la paciente comete frecuentes lapsus, dice que "vuelve" a Grecia, habla de "reencuentro" con sus familiares cuando nunca estuvo allí, etc. No registra las equivocaciones si no se las señalo.

Cuando regresa, dice en sesión : "siento que tengo tribu", comenta que en toda su estadía, registraba muy fuerte :"Estoy en casa". "Mi sensación era que volvía a casa pero si yo nunca estuve allí". "Yo sentía que era una presencia viva". Leda manifiesta así la necesidad de todo sujeto de reconocerse en una pertenencia, en una genealogía. Se sentía volviendo del exilio de sus padres?, o el de ella misma que vivenciaba haber nacido en otro lugar que el que le correspondía naturalmente ?.

Percibe una sensación de despedazamiento corporal por no poder vivir allí Cabe preguntarse cuando comenzó esta fragmentación que ahora registra, dado el mapa de mutilaciones y cicatrices que presenta su cuerpo.

".Si ellos hubieran sabido lo mal que estábamos ( después de la muerte del padre) se hubieran acercado pero mi madre les escribía que estaba todo bien. Cuando mi papá murió, yo me imaginaba que sus hermanos, me imaginaba diez hombres iguales a él venían a buscarme para llevarme con ellos". " Por qué mi madre me hizo esto, por qué me dejó tan sola?".

Insisto que hable con ella, que todavía está a tiempo de quebrar la ley del silencio, tiene miedo de dañarla, es tan anciana. Insisto que la dé la posibilidad de romper el mutismo, entonces la historia surge como catarata por primera vez. "Por qué me quitaste todo esto?" le pregunta Leda. "Porque yo te necesitaba para mi" responde la madre. Por primera vez, quizás, la hija puede formular una demanda a su madre sin el peligro de ser destruida por ese goce arrasador al que está sometido su cuerpo mortificado, distancia necesaria vehiculizada por el discurso.

La paciente cuenta que siente a sus primos como pedacitos de espejos, si los une, ve una imagen, la suya. Comenta que al salir de un lugar que tenía una puerta espejo, vió su imagen reflejada y por un segundo no se reconoció y pensó: que tipa parecida a mí . Asocia con el relato fragmentado de cada primo y dice que con esos retazos ella construye una única historia, la suya.

Surge el tema del sentimiento de culpa, porqué siempre se sintió culpable ?. De quién es esa culpa? le pregunto. Asocia con el relato de su primo mayor. Antes de ser fusilado, al abuelo paterno le dan un papel, un lápiz y dos minutos para despedirse de los suyos. Esta carta quedó en herencia para los hombres de la familia, fue pasando de un hermano a otro hasta llegar al nieto mayor que nunca la había leido hasta que aparece Leda. Ayuda a su primo a descifrar la escritura temblequeante y dificil de entender. El hombre le escribe a su hijo mayor, el padre de Leda, que se haga cargo de la madre y los hermanos como corresponde a su mayorazgo. Nadie le hace conocer al mismo el contenido de la carta para no aumentar su pesadumbre en el exilio.

De quién es la culpa?. Leda se pregunta porqué toda su vida haciéndose cargo de los otros, sobre todo de su madre. Mandato del abuelo que se transmitió transgeneracionalmente?, Identificación con un padre que se atormentó silencioso por haber abandonado a su propia madre?.

Concomitante a este tiempo de armado de su historia, Leda se propone escribir un libro, contando la saga de su familia para ofrecérselo a sus hijos con los que poco ha podido hablar de todo esto.

Se vuelve obsesiva con datos precisos de todo episodio pasado. Se manifiesta su necesidad de poner en orden acontecimientos marcados por un mutismo abismal.

Trabajo con ella lo ficcional de toda historia. Como dijimos antes, el pasado está perdido, ahora ella tiene que construirlo desde su singularidad. Actividad sublimatoria, forma de armar aquello que no le había sido transmitido hasta ahora, para poder apropiárselo y situarse en una genealogía

Arrasada por el goce del Otro, caía de quirófano en quirófano, de corte en corte. La dirección de la cura apostó a recuperar el linaje paterno que operara de corte simbólico, como uno de los nombres del Padre jugado en la transmisión generacional.

El desamparo simbólico es el peor de los desamparos, en el caso de Leda se trató de crear marcas, de fundar una historicidad en un cuerpo devenido órgano producto de un goce aniquilante. Historización en oposición a destino.

La impronta de una herencia no asumida en la singularidad deseante de cada sujeto retorna en lo real, por no estar vehiculizada por el discurso familiar o por transmitirse a través de significaciones cristalizadas.

Por el contrario, una transmisión lograda ofrece a quien la recibe un espacio de libertad subjetiva y un sostén para abandonar el pasado y reencontrarlo mejor.

BIBLIOGRAFIA

- Freud, S. Totem y Tabú.

Moisés y la religión monoteista.

- Lacan, J. Función y campo de la palabra. Escritos I.

- Gomel S. Transmisión generacional, familia y subjetividad. Lugar ed.

- Hassoun J. Los contrabandistas de la memoria. Ediciones de la Flor.

- Lamovsky L. Transmisión de las significaciones desde el contexto cultural y familiar. Segundo congreso de psicología y psicoterapia de grupo. 1991.

- Romero, L. Historia y transmisión. Idem.