"Fin de análisis y experiencia de pase"


Elena Jabif

(*) Ciclo de Conferencias "El Psicoanálisis, hoy". Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear. Buenos Aires, 2002.

Nos acompaña hoy, Elena Jabif. Analista miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, Analista de Escuela. Directora del seminario de postgrado "Psicoanálisis y Violencia", de la Facultad de Medicina de la U.B.A.

Columnista de El Sigma. Autora de numerosas publicaciones de Psicoanálisis en nuestro país y en el exterior.

El tema que hoy sirve de pretexto para esta interlocución es en relación al fin de análisis y la experiencia del pase. Mirta me sitúa, ante mi pregunta, que es un auditorio de alguna manera virgen en la experiencia. Una cuestión que me puso muy contenta de que esta sea en algún sentido, por lo menos en este ciclo de conferencias, la primera vez.

Me puso muy contenta porque yo no traje ninguno de los textos, que en algunas oportunidades escribí sobre la experiencia del pase, porque quería tener esto, una charla de alguna manera lo más espontánea posible, lo más fresca posible, que pudiera situar cómo fue mi experiencia de jurado, en distintos jurados, como fue mi experiencia de jurado en relación al pase.

Pero previamente les voy a contar un poquito, para los que no conocen el tema, de qué se trata.

Seguramente, los que transitan una formación lacaniana, saben que Lacan a diferencia de Freud, dio alguna vuelta más, o al menos dos vueltas más sobre la experiencia del fin de análisis.

Freud planteaba que el tope de la estructura neurótica en relación al análisis era la roca viva de la castración. En ese punto había una detención ante lo cual no había una destitución del lugar del analista, de este sujeto supuesto al saber que después va a formular Lacan teóricamente.

Esto quiere decir que no había una disolución de la transferencia, no había una caída de la transferencia amorosa y el sujeto, al modo de un service, Freud proponía, bueno a lo mejor cada cinco años, una vez que termina la experiencia de su cura, cada cinco años puede retornar y de alguna manera, dar alguna vuelta y ver por donde anda.

Ustedes saben que hay algunos hitos importantes que diferencian a Lacan de Freud, no los primeros diez años lacanianos donde Lacan se dice freudiano, siempre se dijo freudiano, él decía si ustedes quieren ser lacanianos, yo voy a seguir siendo freudiano, pero después de sus primeros diez años de seminarios, él formula la teoría del objeto a y en esto da un paso más allá que Freud en Más allá del principio del placer, además de las diferencias que marca en relación a la conceptualización en el tema de la angustia.

Pero cuando formula la teoría del objeto a, es donde permite situar al analista en otro lugar diferente al lugar de este maestro, de este líder, de este lugar de sabiduría que de alguna manera semblantea un psicoanalista freudiano, que está íntimamente ligado al amor al padre. El padre sabe de qué se trata, Dios sabe por qué lo hizo, si él lo dice, él sabrá por qué, la suerte de alguna manera está echada ahí donde el padre dice lo que dice, sabe de qué se trata.

Este lugar en la transferencia que toca la sabiduría, que toca el amor religioso, el amor al padre, y recuerdo hace poco, un texto que leí de Allouch sobre el duelo y que Allouch planteaba, que Freud decía que el duelo más duro para un sujeto de atravesar, es el duelo por el padre y que la muerte más difícil es la muerte del padre, es la muerte más difícil de duelar. Y Allouch decía, que él pensaba, él difería de Freud, y que la muerte más complicada para un sujeto era la pérdida de un hijo, porque de alguna manera golpeaba el narcisismo más profundo de un sujeto.

Ustedes saben que Allouch produce este texto después de la pérdida de una hija de 17 años. Pero él decía, bueno, Freud no tiene idea de lo que puede ser la pérdida de un hijo, para él, a pesar de que después, Freud sí tenía idea, pero para Freud seguía siendo la perdida del padre lo más doloroso que podía pasar un sujeto en la vida, es el dolor mayor.

Entonces decíamos que este fin de análisis freudiano, siempre dejaba, la puerta de alguna manera abierta a este amor, que siguiera su curso, no se interrogaba su fin, no había disolución, no había caída de este amor transferencial, o de este odio transferencial y en este punto es donde Lacan propone, a partir de esta conceptualización lógica de lo real, propone lo que puede ser un fin de análisis por otra vía que no sea el freudiano.

El tope ya no es la roca viva de la castración sino tiene que ver con esta famosa frasesita lacaniana, la inexistencia de un gran Otro, la inexistencia de un lugar de garantía, la inexistencia de un lugar de certeza, de sabiduría y de alguna manera la caída de un lugar, no solo de amor sino también de querella. El neurótico siempre tiene en el Otro, en el gran Otro la garantía de un lugar, a quién poder querellar, con quién poder pelear. Una vez Zuberman decía, bueno, Elena, fantástico si te peleas con tu marido, eso quiere decir que hay padre, que cosa más tranquila que uno se pueda pelear con el Otro en tanto hay padre.

Es un punto desolador, este situar la inexistencia del Otro. La inexistencia del Otro, uno puede decir, ¿pero que?, ¿se agote el inconsciente?, parece un ideal lacaniano, no se trata de que se agota el inconsciente, se agota el Otro como garantía de este, Dios sabe por qué lo hace, mi destino está en las manos del Otro, en las manos de Dios.

Esta propuesta lacaniana tuvo sus bemoles. Bueno se los cuento, Roudinesco, quien trabajó la biografía de Lacan, ustedes saben que Elizabeth Roudinesco ha sido muy discutida. Para los que no la leyeron, les cuento sucintamente, fue muy discutida porque tenía como una posición crítica en relación a cierto movimiento antiético de Lacan con sus pacientes, algo así considerado como la chismosa de este medio lacaniano, contaba ciertas infidencias, intimidades, muchas discutidas, pero bueno, tuvo el valor de hacer la biografía de Lacan y lo que relata Roudinesco cuando sitúa las cuestiones del pase en la Escuela Freudiana de París, es un momento como siempre en nuestras Instituciones, un momento muy peleado, de toda una generación de gente joven, que peleaba con los maestros de ese momento, los dinosaurios del psicoanálisis que de alguna manera se decían liderados por Lacan. Es en ese momento de mucha pelea donde Lacan construye lo que va a llamar la experiencia del pase que es un dispositivo para poder investigar y nada más que eso, un método de investigar, para explorar sobre análisis terminados, cómo se termina un análisis, qué presupuestos lógicos uno puede encontrar ahí, qué pasa con el fantasma en un sujeto neurótico, qué pasa con la pulsión, esa es una famosa pregunta, ¿Qué pasa con las pulsiones en el fin del análisis? Qué pasa con los ideales, que pasa con este lugar del Otro y qué pasa con el semejante.

Él cuando crea, inventa, se inventa este dispositivo de investigar los fines de análisis lo hace en un momento político muy particular. Bueno, en vez de pelearse, pónganse a trabajar sobre estas cuestiones clínicas de qué pasa con un sujeto cuando cuenta su historia de análisis, una historia sufrida de análisis, vivida.

Les cuento sucintamente en qué consiste este dispositivo que crea Lacan y que además, armar el dispositivo, lleva un tiempo de investigación.

Primero se propone, ¿quién puede decir que alguien terminó el análisis?, ¿Eso cae del lado del analizante, cae del lado del analista? Una propuesta era que lo elija el analista. Eso también era complicado porque eso de ser el objeto preciado del analista, ¿no? Nosotros sabemos todos los contratos en tanto sujetos parlantes; perversos, renegatorios, fundamentalmente los contratos masoquistas que hacemos con el Otro, con nuestro analista privilegiadamente, estas transferencias amorosas, ideales. Ustedes se imaginan si el analista de ustedes les dice, tú eres ese que me seguirá, en el sentido de, seguir los pasos de un Otro, por fin me elige a mí, esa vía era complicada. Finalmente se piensa en un dispositivo de gente que se pueda proponer a la experiencia, gente que haya terminado su análisis, pero lo más importante de todo recaía de qué manera se planteaba, digamos, esta exposición. Alguien terminaba su análisis, cómo podía exponer su experiencia transitada ante alguien que tenía que funcionar ¿cómo qué? ¿Cómo un cartel?, ustedes saben que los carteles son como grupo de trabajo de cuatro o cinco analistas; o ante un jurado. Bueno finalmente se decide que sí, que la gente que pasa a integrar el jurado, tenía que ser analistas de una basta experiencia, para poder evaluar a otros analistas, si habían terminado, si no habían terminado su análisis, fundamentalmente, ¿Qué era una experiencia de análisis? Y ¿Cómo terminaba?

Hay una anécdota que a mí me pareció interesante, que yo en un texto la llamé, la solución de Juliette, una solución muy particular porque termina en un pasaje al acto, y hay un punto que me pareció interesante. Juliette era de las analistas de ese momento, una férrea militante de izquierda, combativa, muy inteligente, con mucha experiencia clínica, que había dado varias vueltas de su análisis personal y que tenía la particularidad, no sé si sería histérica o no, las histéricas solemos ir por ahí, pero de tener como causa, cuestionar a los líderes, a los maestros, tenía una férrea causa en situar la falta de los maestros.

Este jurado que estaba compuesto por varios de los popes, Lacan, Safouan, Leclaire, este jurado recibe el testimonio de Juliette. Ella transita varias entrevistas con lo que van a ser los pasadores, parte del dispositivo, es lo que se llama pasadores.

¿Quiénes son los pasadores? Son los mensajeros. Los pasadores son dos analistas también que hayan avanzado lo suficiente en su propia experiencia personal de análisis, que hayan avanzado lo suficiente en lo que es la experiencia del duelo, esto es importante, que puedan contar o puedan escuchar, y después transmitir al jurado, el testimonio de lo que se llama el testimonio de un pasante, es decir, un analista, que considera que terminó su análisis, le habla a otro analista, que no está en posición de analista, está en posición de semejante, que pone el cuerpo, que pone la oreja, que pone su tiempo, que de alguna manera pone su sacrificio, o su cuota de masoquismo si ustedes quieren, para escuchar este testimonio, esta historia de análisis sufrida, porque de alguna manera tiene que ver con el sufrimiento del sujeto, no con los ideales, sino por donde al sujeto le apretó el zapato y de alguna manera, qué pudo hacer con eso, no más que eso, desde mi lectura, no mucho más que eso.

En el caso de Juliette, el jurado recibe a los pasadores, que eran también dos analistas mujeres sumamente combativas de ese momento, de lo que eran estos lugares de poder, de poder en el psicoanálisis, pero este jurado se toma mucho tiempo. ¿Qué es mucho tiempo? No les sabría hoy decir qué es mucho tiempo o poco tiempo porque en general es un trabajo que lleva su tiempo. El jurado escucha a los pasadores que son estos mensajeros que llevan, como si fuera, recuerdan estos que transmitían en las guerras, uno enviaba a un mensajero con el escrito en la cabeza, grabado en la piel, grabado en el cuerpo y era el que tenía que llevar el mensaje, en caso de guerra, un mensaje que era secreto pero que estaba inscripto, esa letra en el cuerpo.

Una vez que reciben el testimonio de los pasadores, se toman un tiempo, un tiempo que para Juliette fue muy largo y que ella lo vivió como un punto insoportable, o tal vez tenía que ver con su posición contestataria en relación a los amos y produce un pasaje al acto.

¿Qué es lo que a mí me pareció interesante? A veces, se dice, -yo después voy a contar un poquito por donde ando-, que no conviene que sea tanto tiempo, sin embargo en esto es, también es cierto que las cosas no pueden ser de chicle, tenemos una relación, si bien nos interesa como analistas los tiempos lógicos, también el tiempo cronológico es un real. De cualquier manera estas cosas llevan tiempo, interroga por un lado, interroga por el otro, pero, Juliette produce un pasaje al acto, se suicida.

Esto es una bomba, dicen que inclusive, es uno de los principales motivos por los cuales se produce la disolución de la Escuela Freudiana de París, cayó como una bomba, ¿Por qué? Porque cuestionaba la tarea del jurado pero también cuestionaba el fundamento del pase. ¿Qué es esto de armar una experiencia que termina siendo peligrosa para los propios analistas? Esta no fue la única historia de suicidios, hubo otros suicidios que se producen cuando son rechazados. En el caso de Juliette era el tiempo, en otros era que se les decía que no habían sido nominados, por ejemplo.

Lo que a mí me pareció interesante en todo esto, fue algo que dice Lacan. Cuando se lo acusa, las pasadoras, hacen inclusive denuncias públicas, de este dispositivo, que es, el jurado pasa a ser como un mono con navaja, cuando tiene como estos testimonios tan agalmáticos, que dejan a un sujeto de repente perdido, o desesperado, esperando ¿qué? ¿Algo que sea del orden del Nombre del Padre? Porque si uno espera una nominación en ese punto de desesperación, ¿qué se juega ahí, no? ¿Qué puede recibir uno de importante para que si no lo recibe, no lo tiene, no es ratificado, llega a un estado de desesperación como es suicidio, por ejemplo? ¿Me están siguiendo? Porque después esta experiencia implica que aquel que logra hacer pasar, o que pasa y el jurado escucha que terminó su análisis recibe una especie de, una nominación, no es un título, es una nominación, y se llama Analista de Escuela (AE) que por supuesto no tiene que ver con jerarquías, pero sí tiene que ver con grados.

¿Qué puede representar esta nominación para que alguien llegue a este punto de desesperación?

Les decía, ¿será algo del orden del Nombre del Padre?, a veces pasa esto, se esperan letras para anudarse. En este caso a ella se le jugaba algo muy fuerte en relación al reconocimiento de estos padres. Ella lo decía eso, son dinosaurios, son maestros, tienen todo el poder político, tienen todo el saber, quien los voltea. Había un punto ahí donde lo que ellos dijeran, de alguna manera ratificaba el ser de Juliette.

Pero Lacan dice algo que a mí me interesó porque, escuchó atentamente las críticas, no las desestimó, no es que pateó el tablero o dijo esto es una cuestión nada más que subjetiva. Dijo, el pase puede ser peligroso, el fin de análisis no es para todos. Esto es interesante, no es para todos. Esto rompe con lo que son los ideales. Ustedes pueden decir, bueno Elena, al contrario, si no es para todos, ¿qué es?, es para elegidos, ¿para quién es?. No es para todos, algunos podrán terminar otros no, otros se irán de por vida con esta experiencia, de alguna manera, a modo de service como decía Freud, otros nunca dejarán de analizarse y otros podrán terminar su análisis.

Yo creo que al contrario, esto rompe con este estatuto de ideal, que tiende rápidamente a coagularse en un ideal, ¿no? Cuando uno arma este tipo de cuestiones donde se juegan, "títulos", enseguida esto toma una pregnancia narcisista en un punto de infatuación que es complejo en los efectos de grupo, de romper.

Y dice no es para todos y tiene una cuota de peligro, es verdad que es peligroso, y esto me pareció inteligente de Lacan, no era ingenuo en lo que decía, quiere decir que no solo lo tomó como una reivindicación de efectos de grupo, o política, sino que de esto sacó una experiencia clínica, dijo, esto puede ser peligroso.

¿Me fueron siguiendo cómo es? Alguien termina su análisis, hay un dispositivo, el que tiene ganas de masoquiarse un rato o de divertirse un rato, o de investigar, es un elemento de investigación, por ahí eso tampoco es, ni una garantía de que no se va a volver a analizar, miren como son las cuestiones también ideales, ¿no? Tenemos que batallar con nuestros ideales, es un mal de uno, una mala creencia pero ayuda a vivir, consuela, el ideal consuela bastante, calma, es un premio consuelo que tenemos ante el dolor de la existencia.

Pregunta: ¿por qué peligroso?

E.J.: ¿Por qué peligroso, qué toca? Es una pregunta importante, ¿qué es lo que toca? Por eso les iba a contar, iba a ir por otro lado, no tengo una respuesta, por supuesto que es porque uno está trabajando con las patas del taburete. Si una nominación viene de la mano del Nombre del Padre, es peligroso. Si te reconoce o no te reconoce la mirada del padre para que te puedas mantener en un cuadrángulo o en un marco fantasmático, es peligroso. Si se juega ser un Analista de Escuela para tener pertenencia a determinada escena, estoy hablando de análisis de años, es peligroso. Si por otro lado es un jurado que toma el lugar de la consistencia de un gran Otro, donde el Cesar levanta el dedo o baja el dedo, esto también es complicado, porque si uno tiene que hablarle al gran Otro, y estás en el circo romano, es complejo, porque sabemos que el pasaje al acto, de manera privilegiada, a veces, no siempre, no hay una lectura universal, está dirigido al Otro, quizás como una manera loca de descompletarlo o de producir un punto de castración y es peligroso, o una afirmación subjetiva.

Hay algunas cuestiones, hoy desde la pequeña experiencia que tuve, hay un punto donde también hay depresión. Y eso no es que todos nos deprimimos, todos lloramos, todos estamos de duelo. Sí se tocan los duelos, eso, eso se siente, es una cosa que se siente desde lo que son las entrañas.

Yo tengo un pedacito, de una analista que lo publicó, no es que sea un ejemplo de cómo fue un testimonio de pase, pero ella publicó algo, un testimonio y habla de lo que es, a ella, a ella y en este punto de singularidad que es la clínica, la experiencia del pase le permitió dar una vuelta por el duelo en relación a la transferencia con su analista y a la muerte de la madre.

Eso que fue para mí lectura interesante, porque se vio en distintos testimonios de analizantes mujeres, donde la muerte de la madre, no en todas, pero en algunas que habían dado alguna vuelta por ahí, tenía un punto de castración muy fuerte.

Por eso les traje un pedacito de testimonio. Esto para mí había sido una sorpresa, que una separación del lado de las mujeres, del cuerpo a cuerpo con la madre venía por el lado de la muerte real, más de un analista escucha esto y dice gravísimo confundir en esta muerte de la realidad con lo que son los significantes, no, no, no. Muerte real en vivo y en directo, salpicada por la sangre del último vómito de la madre, y se pone a pintar cuadros, como una vía sublimatoria, con rojo púrpura, qué sé yo.

Hay algunas cuestiones que a veces, uno recibe el impacto porque también rompen con cierto prejuicio teórico que tenemos, somos todos frutos del significante y de repente hay algo que mancha el cuerpo y que después uno puede darle un sentido pero que es a puro sin sentido, este real que te salpica y te mancha el cuerpo.

Entonces, hay algunas cuestiones que uno iba transitando y que eran novedosas, de lo que uno podía escuchar de cómo una hija, algunas hijas se separaban de la madre, el efecto de castración que eso tenía.

Cuando uno empieza a tocar estas cuestiones, de la vida, de la muerte, también de la transferencia, uno ahí se da cuenta que la transferencia no es joda, que hay cuestiones que pueden ser, como los análisis, nosotros sabemos que conducimos curas de pacientes neuróticos que de repente se pueden suicidar, no son suicidas, no son melancolías y de repente se suicidan. Lo sabemos, muchas veces no lo decimos, más de uno nos lo guardamos, bueno ustedes son gente con mucha experiencia hospitalaria, deben de tener más de uno de estos casos. Pero uno dice, ¿cómo, neuróticos, análisis que de repente vienen bien y un determinado traspié los expulsa al mundo puro? Esto nos pasa.

Pregunta: ¿Son neuróticos?

E.J.: Son neuróticos, esto es lo duro. Una vez, me acuerdo, charlando con Víctor Junger que le tengo mucha confianza como clínico pero que además trabajó mucho el tema del acting y del pasaje al acto, de hecho, dio sus conferencias en el Hospital de Santa Ana en París, sobre este tema, en un asadito de por medio, charlando dijo, mire Elena hay gente que pasa años de análisis, estamos hablando de neuróticos de nuestra comunidad, años de análisis y de repente, vienen a inscribir su suicidio bajo el nombre del Otro y buscan determinados nombres para producir el suicidio ahí. ¿Qué quiere decir esto? Hay que trabajarlo.

Si el nombre ese es un Nombre del Padre, si el nombre ese, es darle un nombre al suicidio que no tiene nombre, o de qué coño se trata, no sé, pero hay un punto, donde estas cosas pasan, uno las escucha, las escucha en las supervisiones, en las experiencias clínicas y también en las experiencias de supervisión.

Entonces, no hay, uno piensa que tiene las cosas bien enmarcadas y no están tan enmarcadas, a esto quería llegar, ¿por qué es peligroso? Hay cosas que a uno lo sorprenden, que pueden ser de riesgo y uno piensa que no son de riesgo. Que el neurótico es irreventable dice Lacan, y de repente es irreventable hasta que revienta, ¿no? El nudo del neurótico es irreventable, si está anudado, pasa el campo de concentración, es verdad, que uno siempre tiene mucho más tela, y de repente hay algo que se dispara que es de otro orden y son neuróticos, porque sino empezamos que si son bordes. Yo creo que las neurosis, la neurosis, esto es lo perturbador, que de repente una Juliette, que era una analista, que era una neurótica, ¿no?, nadie se esperaba el pasaje al acto. Algo finito tocó esa experiencia, de repente puede ser un divorcio ¿no? No es un pase, puede ser un divorcio. Hay cosas que uno podría decir, son graves, se pierde un hijo, como decía Allouch, te golpea el narcisismo en lo más profundo. Pero de repente alguien puede decir, ¿alguien por divorciarse? Por ahí el matrimonio es su cuarto nudo, que sabes, qué te hace de sinthome. Se pierde el trabajo, ¿o no pasa esto?, pérdidas de trabajo, hay un punto donde el trabajo lo anuda, quiere decir que cada loco con su tema, cada uno se anuda como puede y de repente ese nudo se le desase, ¿sí? Y uno dice, pero si cuenta con el Nombre del Padre, sí, fenómeno, cuenta con el Nombre del Padre, y de repente hay algo que hizo de sinthome, y ahí, este punto que siempre es fallido del Nombre del Padre, y el sinthome anida ahí, se desanudó, aunque sea un momento, porque de repente lo que produce en un momento no lo produce en otro, esto también. Uno tiene la mala pata, yo recuerdo que Víctor decía, de repente un acting es exitoso, y era un acting, no era un pasaje al acto, de repente el tipo se liquida por un acting, le salió mal.

M. Brittes: ¿Pero algo de esto en relación a Juliette no podría entreverse, en su pase?

E.J.: No. Es interesante lo que ella dice. Yo no leí el testimonio de su pase porque no lo publicaron, lo que sí leí fueron los comentarios de las pasadoras que estaban enojadísimas, con el jurado, enojadísimas con Lacan, ¡enojadísimas!. Decían que el pase había sido como el crac. ¿Por qué? Porque tomaba semejante nivel de volumen el Otro, este punto de estas jerarquías, son graves, pero se jerarquizaba de tal manera la experiencia que resultaba mortífera. Esto sirvió para que la Escuela se disolviera.

Pero era interesante esto del peligro, del peligro no para ponernos paranoicos, ni fóbicos, pero hay un punto que es de riesgo ahí donde uno trabaja con el sujeto, con lo que hay y con lo que no hay.

Yo recuerdo que una vez, ¿Se acuerdan el librito de Pierre Rey, Una temporada con Lacan? Ese librito yo no lo había leído y tenía que estar en un panel de pase con gente de otra Institución. Y lo leí y me encanto. Yo no sabía que Pierre Rey era alcohólico, no tenía la menor idea de toda la perversión por donde había transitado, a mí me encantó. Él de alguna manera, viendo un cuadro que era un castaño, que él ve a través de una ventana, yo dije, este tipo algo tocó de lo que es el fin.

Pierre Rey tuvo un análisis creo que fue de diez años con Lacan y escribe su libro, Una temporada con Lacan. A mí me tocaba estar con gente, que estaba en mi metie, digamos, era toda gente que había transitado el pase, pipí cucú, y de jurados, para qué, un escándalo. Me decían ¡cómo! Pierre Rey escribió el fin de análisis, como puede haber un escrito, y a mí no se me había ocurrido, yo pensé que sí que se podía escribir. Hay un trabajo de escritura, es verdad que no todo se escribe en la vida, alguien que pueda escribir sobre determinada experiencia, a mí me parece maravilloso.

Bueno, él había escrito ese libro, ¿Por qué a mí me había encantado? No solo por el nivel, digamos, su relato poético, a mí esas cosas me seducen un poquito, sino porque había una escena del texto que yo había dicho, esto es lo que de alguna manera, en ese momento, uno va también aprendiendo, es una experiencia de aprendizaje, él decía algo que para mí, lo que me hacía pensar; bueno, él estaba, había terminado su análisis, se tenía que mudar, y tenía todo guardado en cajas, cajas y cajas y cajas, y él entonces, en el momento donde va a producirse el vacío de su casa, se sienta arriba de una de las cajas, ya había terminado el análisis con Lacan y se iba en partida, no me acuerdo a dónde, era una temporada que había transitado. Pero él en ese momento, sitúa ¿no? Lo que llevaba como mochila, lo que llevaba encima, como experiencia de análisis y de vida, como esas cajas, decía, donde de repente, uno, en algunas sabe lo que hay, en otra no sabe lo que hay, de repente había una caja donde estaban las fotos, todas las fotos de su vida, que él abre y descubre, se descubre con sorpresa en determinadas escenas de la vida, bueno, él se iba a ir con sus cajas a cuestas, algunas sabía de que se trataban y otras no. Y a mí me parece que en ese punto, Pierre Rey algo había transitado con Lacan, por lo menos en ese punto donde hay cosas que se saben y hay cosas que a lo mejor, paquetes, la mochila que uno carga, es eso, es una mochila, en algunas cosas se sabe lo que hay quizás en otras nunca se va a saber y en otras no se sabe porque de eso no hay palabras, son inefables, irreductibles, inanalizables y por qué no, incurables. Cuando uno sitúa estos puntos incurables del sujeto, suele ser con bastante, uno se pone un poquito nervioso, porque es demasiada inversión libidinal, económica y de años de vida y uno dice, hay un punto incurable, y hay un punto que es incurable, quizás por suerte, gracias a Dios es incurable.

El otro día Víctor me decía, Víctor Junger, también con un asadito de por medio, aprendí a ser mucho más tolerante conmigo mismo y también con los otros, es lo único que me deja el análisis y no es poco, no es poco y uno diría pero como, si uno atraviesa el fantasma, la pulsión, ¿cómo? ¿Vos con lo gordita que estás terminaste el análisis? ¿Qué vas a hacer con tu pulsión oral? Mentira, un poco de benevolencia con uno, con el otro ¡es mucho! Es muchisimo.

Entonces, les cuento como, para mí la experiencia del pase me permitió también algo que fue interesante, que cuando fui invitada a la Escuela Sigmund Freud de Rosario, que era mi primera experiencia como jurado, de Analista de Escuela, a mí me pasó de todo a nivel subjetivo, qué es lo que no me pasó. Hice todos los síntomas habidos y por haber. Me tenía que ir a Rosario y me bajaba en la ruta, me llamaban rutera mis compañeros de jurado, terminaba caminando por la ruta, me agarraban dolores de cabeza, había situaciones que eran sumamente, además éramos muy jóvenes, muy apasionados, era el primer paso, y pase que se daba en Rosario, ante lo cual estábamos con mucho entusiasmo, tardamos dos años, - miren si hubiera sido Juliette la pasante -, dos años en poder nominar.

Era tal el punto de inhibición, por el grado de idealización que teníamos, por supuesto, uno tomaba a Lacan, estudiábamos Lacan, había que atravesar el fantasma, ¿qué era atravesar el fantasma? ¿Y la pulsión? Era sumamente apasionado el trabajo. Hasta que finalmente, José Zuberman, que formaba parte del jurado consulta con Safouan.

De alguna manera, Moustapha Safouan, es requerido como plus A, no fue tan formal la invitación pero se le pide que diga algo de lo que nosotros no podíamos decir, todos obsesivamente ahí no podíamos concluir, todo nos parecía mucho y todo era demasiado poco. Para todo lo que pedía Lacan, era mucho, ¿eh? Estábamos en posición de discípulos de la letra de Lacan.

Pero hubo algo muy interesante, es que Safouan dice, escucha, escucha y dice, si es una mujer, no le pidan tanto. La pucha, era Safouan, no era cualquiera el que lo decía. O era para ofenderse, desde una posición feminista, o era para escuchar, porque piden tanto, y si es una mujer, ¿para qué piden tanto? Bajen un poco este superyó, y de alguna manera puedan escuchar lo que hay de movimiento en la posición femenina, bájense un poco, bájense del podio y para qué tanto.

Y esto también es interesante, porque si es una mujer, por qué piden tanto, a mí me llevaba a pe nsar que había algunos carriles diferentes que transitaban el fin de análisis de los hombres y el fin de análisis de las mujeres.

En este punto de la muerte de la madre, y despegarse del cuerpo materno, ustedes recuerdan todo lo que Freud trabaja, y que Lacan también trabaja en relación a lo que es, cuál es la vía de castración para la mujer en relación al amor hacia la madre. No estamos hablando del amor al padre. Estamos hablando del amor a la madre, ese punto que está bajo las tinieblas del pasado, tan profundo, tan apasionado que pertenece a una codiciosa libido infantil que no hay con qué darle, y Freud dice, es un duelo imposible de calmar, y ustedes me pueden decir, si Elena, pero Lacan no habla de papá y mamá, habla del gran Otro, y habla de la caída del objeto a, como ese pedazo arrancado del cuerpo del Otro, sí, pero la madre, es la madre, y es un duelo, en esto freudiano, imposible de calmar.

Imposible de calmar, y que pareciera ser, después les voy a leer unos pedacitos de una pasante, pareciera ser que solo con la pérdida en lo real, se puede dirimir esta pérdida.

Esto para nuestra sorpresa, también se dio en la relación con los pasadores, estos mensajeros. Mensajeros del amor uno podría decir, porque cuentan la historia del amor transferencial, como cayó, si se disolvió o no se disolvió, los sueños en relación a aquel que fue el analista. Y uno diría, ¿qué, también hay trabajo del inconsciente? También hay trabajo del inconsciente en la experiencia del pase. ¿Los pasantes sueñan? Sueñan, ¿no es que se analizaron? Sí. ¿Terminaron? También. ¿Sueñan? Sueñan, ¿Tienen lapsus? Tienen lapsus, y de repente puede aparecer alguien que le quiera pagar al pasador, y se confunde pensando que es su analista.

Por ejemplo, les leo un pedacito. Este es un testimonio, - está publicado así que no es una infidencia leerles estos pedacitos -, de una analista que trabajo con pasantes varones y también pasantes mujeres. Es más, la pasante mujer, fue una decisión del jurado, fue una estrategia que tomamos, en relación a que estábamos como muy preocupados por algunas cuestiones que no sabíamos como se podían resolver, y se propone un cambio de sexo en los pasadores. Se los leo:

"La cita con ella, fue precedida por la cita con ella, mi madre, que en un sueño se presentó tan solo con una vestimenta vacía y sin voz. La pasadora prestó su cuerpo, dando sustancia a ese objeto preciso, la voz, objeto real y primitivo. En este segundo momento del pase, (es cuando el Jurado decide que transite esta experiencia con una mujer) la pulsión cercó otro campo, el invocante, momento inédito y nuevo que hacía diferencia con mi análisis, momento de encuentro con lo real de un resto del cuerpo materno, del lazo madre-hija que reclamaba la consumación de un duelo. Voz como pedazo del cuerpo materno que se desprendió bajo la forma de un significante, ¡basta!, su último ruido, su último estertor"

¡Basta! vino a enunciarla, como significante nuevo, significante del pase.

El asunto era así, era un sueño, está contado en otro escrito, de un camisón, que tenía la madre previo a morir, vacío, que flotaba, flotaba en el aire. Eso venía acompañado de un ¡basta! De un basta que sonaba, la palabra basta, no como pudo ruido porque tenía una red asociativa con el basta de sufrir que había dicho la mamá y un basta que surge de la experiencia con la pasante mujer. Basta que es cifrado por la pasante con un sentido, ligado a la vida, a diferencia del basta que dice la madre en el momento de sufrimiento, como último estertor.

Para esta pasante, el pase le había permitido transitar un resto que había quedado reprimido en la transferencia con el analista, le había permitido dar un paso en relación al duelo por la madre y por la voz de la madre. Ella, hasta ese momento, había sueños, esperaba que la madre, todas las mañanas la llame, seguía esperando esa voz.

Les contaba que esta experiencia hace que los que integran el jurado, estos supuestos jerarcas de estos disposi tivos lacanianos, por lo menos para mí, fueron, tocaron mi subjetividad todo el tiempo. Les decía, desde sueños, me mandaba acting, dolores de cabeza, no me fue sencillo. Hoy estoy un poquito más canchera. De cualquier manera, la experiencia de los jurados, es una experiencia que rompe con la endogamia, porque son interinstitucionales, y ahí empieza lo interesante de cómo cada institución, descubrimos como todos, no leemos de la misma manera, y que eso no tiene que ser de una manera unívoca.

Lacan, en la Proposición del 9 de octubre, habla de la experiencia del pase, y dice que es el momento, el fin de análisis, el pase, donde se testifica si hay un pasaje de analizante a psicoanalista.

En mi experiencia, en los años que llevo trabajando en distintos jurados interinstitucionales nunca encontré ese pasaje, yo nunca lo encontré. Lacan lo proponía, por lo menos, en los jurados que estuve no se encontró, puede ser que en otras instituciones, u otros Jurados lo hayan hecho.

¿Qué quiere decir esto? Es probable que esta coincidencia que dice Lacan, que esto tiene que estar abrochado, este pasaje de analizante a analista en una experiencia de pase o en un fin de análisis, es probable que no sea así, y que uno puede constituirse en analista, y de hecho se autoriza en algún momento, en su experiencia de análisis ha avanzado, en esta experiencia del duelo. Porque en definitiva, nuestra práctica, es una práctica del duelo, es una práctica de la castración. Cuando uno dice, ¿qué es Elena esto del pasaje, atravesar un fantasma fundamental? Me parece que tiene que ver, este atravesamiento, en el punto donde quizás uno advierte, el punto donde más le duele, el lugar donde le aprieta el zapato, y con eso puede hacer algo, y entonces ahí surgen, todas las cuestiones teorizadas, bueno, pero es un punto de invención, ¿uno inventa el psicoanálisis? Uno se inventa una vida posible, hoy lo leo así, por ahí en otro momento puedo leerlo de otra manera, o hay gente que lo lee de otra manera.

Creo que la cuestión es poder inventarse una vida posible, y una vida posible con el semejante, que no es poco. Esta experiencia con el gran Otro, pasa a ser una experiencia de vida con el pequeño otro, que es con quien nos las tenemos que rebuscar, aunque, rápidamente uno restituya el ser para el Otro, como tapón de la castración del Otro, y uno querelle, y se angustie, y haga contratos masoquistas, hacemos todos, y nos torturemos un poquito.

Yo recuerdo que Daniel Paola, hace poco, en una charla de miembros de la Escuela, decía masoquismo o muerte. Cuando yo le quise interrogar sobre esto, se había olvidado que lo había dicho. Le había dicho, che, Daniel, esto de masoquismo o muerte, y me parece que había dicho algo piola, porque parece ser que no hay salida, o vamos por el lado del masoquismo y en algún punto, tenemos el mito cristiano y todos los mitos que nos pueden sostener, ¿no? de la existencia, o si no es la muerte. Ante lo cual no es tan sencillo, renunciar a una cuota de masoquismo. Y tampoco no sé si hay que renunciar tanto, por ahí uno tiene esta permeabilidad de poder entrar y salir de determinados lugares de donde está capturado. Y este movimiento tampoco es poco, esto de haber dado algunas vueltas.

Y estos que dicen, bueno, la experiencia de la pulsión, la experiencia de la pulsión quizás sea un poquito menos tormentosa.

Entonces, ustedes me podrán decir, bueno esto de una vida posible con el semejante, por ahí le quita al semejante este punto insoportable de presentificar lo que es el goce, esto es lo que dice Lacan, el prójimo, en la vertiente de prójimo, es ese punto insoportable que presentifica el goce. Y uno podría decir, deja de ser tan insoportable y pasa a soportarse en tanto hay un recorte, entre el sujeto y el pequeño otro, estoy hablando del semejante, que en definitiva es con quien tenemos que vivir.

Les parece que dejemos acá, no sé si quieren hacerme preguntas.

M. Brittes: Por lo que dijiste, de la experiencia del pase se sale nominado o no nominado, ¿Cómo se sanciona en el caso de una no nominación?

E.J.: Siempre hay una discusión, si a la persona que no es nominada se la cita, se la convoca, si habría que citarla. Hasta ahora no se la convoca. Se le presenta, algún integrante del jurado le presenta una carta agradeciéndole, porque realmente, hay que ser, en algún sentido, valiente y generoso para poder donar tanta semilla. En definitiva, es para que se investigue, es probable que se es nominado, y el jurado se equivoca o no se es nominado, y también se equivoca. Pero de cualquier manera, hay un punto de generosidad que no se puede desconocer, de aquel que va y se somete, brinda, digamos, su intimidad, hace un pasaje de lo privado a lo público. Pero en el caso de la, no sé si habrá otro dispositivo, de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, que es un jurado interinstitucional, trabajamos con gente de afuera, se les entrega una carta, tanto si son nominados o no. No se lo fundamenta, se le agradece y se le informa. No se fundamenta, porque también ha habido algunas cuestiones de escenas públicas complejas, entonces, a veces para no dar espacio... se supone que alguien que está interesado en esta experiencia, si piensa... más de uno vuelven a transitar alguna vuelta de análisis.

A mí me tocó trabajar con una persona de otra Institución que hizo dos veces esta experiencia del pase, y no tuvo prurito, fantástico, le dijeron que no, fue y se analizó, y volvió en su Institución, no fue en la nuestra, después volvió y fue nominada.

Después hay algunas cuestiones si esta nominación es para toda la vida, se gana el cielo o no. En nuestra Institución es para siempre, en otras Instituciones tiene un ciclo.

De cualquier manera es un método de investigación, nada más. Y si ustedes me dicen, Elena, ¿termina el análisis? Hay gente que ha tenido que volver, en un momento de desesperación. Otras veces uno se las arregla muy bien con el semejante, pero uno diría, el semejante no es el analista, y puede ser que justamente ahí esté este punto de caída, de lo que es la caída del sujeto supuesto al saber. Quizás un semejante puede poner la oreja, y , esto que escucha este otro, tener un peso de apertura, de poder propiciar un agujero en una oreja tapada.

Pero es muy importante, poder, como destituir estos ideales que en definitiva detienen cualquier experiencia nueva de psicoanálisis.

Ustedes van a ver, en distintos lugares, bueno, la experiencia de la letra, que también es importante, porque estas letras AE son las que propician inventos nuevos en el psicoanálisis. No, alguien puede inventar algo, y no necesariamente estar nominado. Se pide tanto, se le pide tanto al Otro, que además esto tiene un efecto de inhibición. Y de hecho, cada uno que era nominado, se sentía obligado a hablar y hablar y hablar del pase, pase y la causa, una cruzada, ¿si?, O quedaba mudo, quedaba mudo. Es un punto que cae, este lugar del Otro, no es sencillo, y la inexistencia del Otro, ante un momento de desesperación, más de una vez uno dice ¡Dios mío! A mí me ha pasado, es un rato, uno entra y uno sale. Quizás este punto, permeable, es lo que a lo mejor permite, algo que es interesante, porque el psicoanálisis surge, digamos, cuando más fructífero fue, fue en los momentos más duros y caóticos en relación a lo real.

Es decir, cuando hay un punto de gran sufrimiento, es donde quizás uno, se despabila, y no porque uno tenga que vivir sufriendo, no. Y que la angustia tenga que ser masoquisticamente subvaluarte, no. Hay un punto que, ahí donde lo real golpea, quizás uno aprende. De hecho, Freud ¡cómo produjo!, Lo persiguen los nazis, le sustraen a Anna, ustedes saben que la desaparecen y después la reintegran por el escándalo internacional. Va al exilio, se muere de hambre, no tenía trabajo, no tenía pacientes, tienen que hacerle una vaquita y sostenerlo económicamente, y él ahí produce, produce, y es donde más rico fue el psicoanálisis freudiano.

¿Y Lacan? Lacan también, Lacan también pasó, pasó el nazismo y tuvo todas las cuestiones del mayo del 68’, donde la izquierda proletaria le reclamaba a él que interviniera, y tuvo que hamacarse con muchos pasajes al acto, gente que quería pasar a la clandestinidad, gente que podría haber sido muerta, intentos de suicidio. Sin embargo, en la cuestión del nazismo, fueron los momentos más fecundos.

Así como el análisis surge de esos momentos donde lo real se desnuda más de la cuenta, y uno quizás pierde la estupidez que nos permite transitar por la existencia sin tanto dolor.

Comentario: A mí me pareció muy interesante tu conferencia, porque por lo menos para mí, es la primera vez que escucho hablar del pase en términos que no sean del deseo advertido, y todo lo demás...

E.J.: La religión

...pero además me da como una idea de un arduo trabajo el pase, no solo para el analista, sino es un espacio bastante interesante para esto de los pasadores, que están ahí por fuera, y tienen que escuchar y, venga otra vez, o vuelva a análisis, ¿no?, Descubro un aspecto bastante interesante, en esta cuestión del pase, porque hay un trabajo ahí, ¿no?, en esto de qué pasa con la pulsión, qué pasa con el fantasma, y todo este trabajo intermedio de los pasadores.

E.J.: En relación a los pasadores, en los distintos jurados que estuve, el jurado de Rosario tenía otro dispositivo, ante lo cual podían no ser analistas. Entonces recuerdo el caso de una estudiante, no, no era estudiante, se dedicaba a la literatura, pero sí se había analizado mucho, y fue sumamente rico ese testimonio, sumamente fresco. Al contrario, a veces, estas estructuras teóricas que se arman, no permiten que pase un analista. Y esto que nosotros tanto nos vanagloriamos los lacanianos de que además, no somos a imagen y semejanza de Dios ni del Otro, ni de Lacan, mentira, porque además lo que se ve son esas cristalizaciones en relación al ideal del analista.

Por eso me parece que tenemos, para mí, tengo como pendiente, poder interrogar, esto que Víctor Junger decía sobre estos pasajes al acto inscriptos bajo el nombre del Otro, Juliette, ¿no?, si hay un punto que inscribió su suicidio y quedó en la letra de Roudinesco, fue, bajo el nombre de Lacan. Por eso fue muy interesante que Lacan no tomó una posición crítica, al contrario, escuchó esto y lo escuchó clínicamente, con todo el barullo que podía tener, político y que se le jugaba, además seguramente, más de uno hará el pase por amor a Lacan, o por amor a su analista, o por amor a las nominaciones o por amor al padre porque necesita un nombre que lo sostenga.

De cualquier manera, pienso que es una experiencia que también va a pura pérdida. Es a pura pérdida porque más de una vez ha pasado, de alternativas personales de la vida de gente que ha pasado, que se ha muerto. Se ha muerto, pasó y se murió, ¿cómo se murió?, reclamos ante un jurado, se murió. Esto que les digo, no es tan ingenuo reclamos formales ante el jurado, fulanito pasó y se murió, ¿cómo se va a morir?, se enfermó y se murió. Se enfermo, yo me enfermé, me nominaron y me enfermé. Y el bicho humano, esto lo decía Lacan, produce deterioros, para mí, que hay acá, por ahí me deterioré por la palabra de Lacan y para Lacan, yo no tenía mucho amor por Lacan, no tenía mucha idea de lo que era el pase cuando lo hice, más bien no tenía ni la menor idea, fue un punto, casi divertido, así que no era tanto que se me jugaba el amor por Lacan, pero hay deterioro, porque el bicho humano se deteriora.

En cambio esos deterioros, a lo mejor, pueden ser pedacitos productivos, que uno haga algo con esos pedacitos productivos ¿sí?, uno se mira en el espejo y los años pasan, se hace un liffting, igual hay un punto de las marcas en el alma, ¿qué hace uno con eso?

La crisis social, a mí me vino bárbaro. El otro día me invitaron a un panel, pude hablar de la ¡crisis social! Maravilloso, fue, un consuelo para el alma, porque uno ve, que comen la basura, los chicos comen la basura, se nos mueren los chicos, ¿qué hace uno ahí?, escribe algo, sin pretensión, y uno hace un poquito de escritura. Y la vía no es la invención, la gran invención, macana. Es un poquito, alguna letra, un poco de escritura, un gesto de solidaridad, sentarse con un semejante y darse cuenta esto, que uno puede ser más benévolo, más benévolo con el otro, más benévolo con uno, y eso es mucho.

Comentario: Ahora, la respuesta de Lacan es impresionante, esto de que el pase no es para todos....

E.J.: Era fuerte, que es fuerte, para todos es fuerte, es el punto de la soledad, porque uno ¿qué espera?, uno espera, uno espera mucho del psicoanálisis como espera uno de uno mismo, de nuestra propia subjetividad esperamos mucho. Por eso es interesante, cuando las cuestiones se nos van, como le pasó a Juliette, se fue, se desmadre, se van de este curso que tienen que seguir, o se rompe un marco o se nos patina un tratamiento, o las cuestiones están supuestamente muy bien abrochadas pero no están tan abrochadas pero es neurótico y se suicidó o no se suicidó, pero se cagó la vida. No se tendría que divorciar pero se divorció, estos puntos donde nosotros esperamos mucho del psicoanálisis y en tanto ser psicoanalistas tiene que ver con el ser, este ser, uno lo puede decir. Me acuerdo que me decía un colega, pero vos, Elena, ¿vos podrías trabajar de otra cosa?, Sí ¿cómo? Sí, esto se dice, como no, alguien que es AE, no puede trabajar de otra cosa que no sea psicoanalista, sí, que sé yo, la verdad, no tanto pero a lo mejor sí. Claro, las mujeres se callaban la boca porque también es cierto que hay cuestiones de la falicidad que no se juegan de la misma manera, no es algo empatible, y de repente hay cosas que se pueden perder, y quizás para un hombre no se pueden perder, y quizás para una mujer sí. De hecho hay mujeres que se retiran en determinado momento de la maternidad, hay que poder soportar diferencias. Como había dicho una vez, hace años, unos años que había escuchado un pase, era un hombre que en definitiva, lo que él descubrió, ¿qué había descubierto?, Que los hombres son hombres y las mujeres son mujeres. A mí me cambió, me dio vuelta, ¿qué quiere decir eso, me decía? Los hombres son hombres y las mujeres son mujeres, para mí era un descubrimiento que alguien lo pudiera decir con tanta sencillez. Tanto como cuando uno es chiquita, o tiene alguien chiquito, y se para en la puerta de los baños y dice: damas y caballeros, ¿no?, este punto de lo más fresco de cuando uno empieza a encontrar lo más básico de lo que es, los hombres son hombres y las mujeres son mujeres. ¿Tantas vueltas de análisis para decir eso? Bueno, eso fue una enseñanza que él había sacado, que supongo yo, que le sirva.

Pregunta: Lo que dijo Safouan, ¿tiene que ver con eso?, es una mujer. Bueno, digo si alguien ha transitado por un análisis, posiblemente llegue a ser una mujer.

E.J.: Por su puesto, desde lo que es la teoría, la posición femenina no tiene hombres y mujeres. Pero hay un punto de este real al desnudo que, y sí, los hombres son hombres y las mujeres son mujeres, aunque se diga que siempre es cuestión de significantes y ya sabemos todo lo que dice la teoría. Por eso me había parecido interesante que un analista de mucha experiencia que pudiera decirlo de una manera tan simple, que es esta disolución del sentido, y que de alguna manera es un rebusque que uno tiene con la experiencia de análisis, porque en momento como ahora donde se golpea todo el tiempo la necesidad y es como si viviéramos en una situación de guerra y a qué nos enfrentamos, a una disolución permanente de lo necesario. Ante lo cual todo es contingente, hoy estamos mañana no estamos, ya sabemos eso, hoy comemos mañana no comemos, hoy tengo cien pacientes mañana tengo uno, hoy tengo marido y mañana no lo tengo, y de repente, es insoportable. Esto tan al desnudo de lo real, y bueno, uno se las intenta rebuscar. No estamos en un campo de concentración, pero es un punto duro, de que esto está demasiado al desnudo, entonces el lazo con el semejante es quizás esto, poder estar con el otro, y decir, no solo encontrar las diferencias, también las semejanzas que nos anudan, que no es una mala palabra, no es quedarse en lo imaginario, poder encontrar en aquel otro ese punto de semejanza y también de respeto por la diferencia. Me parece que estas cosas si las enseña un análisis.

Comentario: acerca de E. Roudinesco

E.J.: Fue muy gracioso porque yo hice un trabajo, que después lo saco Página 12 que lo puso la cita de Roudinesco, porque estaba en la biografía, y yo tampoco sabía que lo habían sacado, entonces Allouch estuvo ofendidísimo. Habían una cita ahí, un comentario que era de Roudinesco, de la biografía, yo recupere la biografía, ofendidisimo, me contestó, me recontra apaleo, me siguió apaleando por Internet, me apaleó en donde me encontró, en Letra Viva, en los diarios, pasó dos años y me seguía pegando. Bueno yo no sabía que su mujer Elena lo había dejado, eso es otra cuestión. Estaba ofendidisimo, claro pero es muy interesante porque él había sido, yo lo respeto porque para mí él es un maestro, un maestro total, había sido maestro de mi analista, más maestro todavía. Pero lo gracioso es que él fue paciente de Lacan y decía, yo nunca fui a tomar un café, no me acuerdo donde era, al café donde Roudinesco decía, y después salían todos, además sabemos que es de la vida cotidiana, porque es de la neurosis cotidiana, ir a chusmear lo que el analista, dijo, y a vos que te dijo, y a mí no me dijo, y por que no me dijo, bueno, esto es algo que contaba Roudinesco que hacían los pacientes de Lacan. Y Allouch decía yo nunca fui a ese café. Ante lo cual, bueno, la posición de amor al otro, es una posición que nos atraviesa a todos, no es que él porque es un neurótico Allouch, o porque no estuvo bien analizado o porque Lacan fue su analista

Por eso yo creo que hay una propuesta de trabajo que por ahí hay que revisar, por lo menos para mí, que es revisar los contratos masoquistas con el analista. Hay cuestiones donde el analista es irrepetible, tienen analistas maravillosos donde nunca va a ver otro hombre que se iguale a ellos, están todas solas, ¿por qué? ¿cómo?

Comentario acerca de Allouch

E.J.: Bueno, pero estaba muy ofendido con Roudinesco, por eso te digo, esa pelea era la pelea con Roudinesco, no era la pelea con Elena Jabif

Pregunta: ¿por qué se pelea con Roudinesco?

E.J.: Porque Roudinesco, es verdad, hay un punto donde novela al modo de comentarios íntimos y en algunos momentos son críticos también, fundamentalmente la relación de Lacan con sus pacientes mujeres también, sus amantazgos con las pacientes, hay cuestiones complicadas. Hay cuestiones que uno podría decir de, una cierta dimensión perversa con las pacientes que pueden ser complicadas. No es lo más importante, el maestro enseñó otras cosas, de cualquier manera, uno elige.

Ahora es interesante porque esto hace a, si los lacanianos tenemos tribunales de ética, somos tan cuidadosos del prejuicio, que también hay un punto donde, de hecho, no hace mucho estuve de jurado de AME de la Escuela, y dije, pero acá, cuando uno domina, ya no estoy hablando de AE, sino de estos AME que da pruebas, razón suficiente de formación, cuando uno nomina, ¿hay algún parámetro ético? No hablemos de algo que caiga sobre la intimidad del analista o la subjetividad, que cuando uno cae sobre uno mismo, bueno, no jode a nadie, pero a nivel público, hay cuestiones que pasan a lo público, que perjudican a los otros, esto ¿quién lo regula?, sabes que no hay, no hay. Cuestiones grosas, estoy hablando de lo público, no estamos hablando de chismerío, y no hay. Entonces, bueno, toda la estructura de grupos es complicada. Uno diría, los lacanianos zafamos del grupo, que los cartels, la militancia, el pase, macanas, con esto tenemos que vivir, con cosas peores, que esto también, con la crueldad, con el masoquismo, bueno, todo esto hay que revisarlo, no está, nunca dicha la última palabra.

Pregunta: ¿vos hablaste del pase como una travesía, como un atravesamiento?

E.J.: Hay todas frases que las deben haber escuchado, que es un momento como de relámpago, de ese fogonazo o de luz, donde se echa luz sobre determinadas sombras de los tiempos, de distintos tiempos del análisis transitado.

Travesía es interesante. Yo hice un texto que se llamaba, ahora creo que lo publicaron en un libro de distintas Instituciones, sobre el pase, que se llamaba La Isla Desconocida. Porque Lacan dice que es una travesía, alguien que va, es un viaje, a mí porque me gusta viajar, lamentablemente no esta el uno a uno, bueno esto, es como cuando uno va de viaje, y va hacia cierto terreno desconocido, porque es desconocido. De hecho hay gente con mucho bagaje teórico y mucho bagaje analítico, que no pasa, y vuelve a intentar y no pasa. No pasa el carozo de su testimonio, no pasa lo que pasa con ese sujeto. Son maravillosas teorizaciones, maravillosas para él que tiene mucho bagaje de formación pero que hay algo ahí que no pasa de esta, de alguien que encuentra una pequeña luz. Para mí fue una pequeña luz, que determinadas mujeres, analizantes femeninas, hubieran ido como al lugar de castración, para separarse de la madre tenga que ser la muerte real. A mí me impactó, era como algo novedoso y que se daba, estas vueltas, en las relaciones, que aparecía en el pase y en otros momentos no,

Entonces es una travesía en tanto hay algo que camina. Hay algo que Lacan dice, que es interesante, que entonces en ese punto, "me la paso pasando" el pase. Y yo creo que esto, me la paso pasando no quiere decir que uno siempre esta en posición de investigador sino que hay momentos en que uno da unas vueltas por estos, digamos, momentos reales donde esta tan sin puntillas, ¿no?, tan como este camisón transparente de un cuerpo materno que ya no está y que es puro camisón, son momentos de dolor, duros, de duelo, cuando uno duela, de repente, no tener proyectos, viene la gente, que es el duelo de no tener proyectos.

El otro día yo escuchaba a un cardiólogo, que hablaba de los infartos en chicos, yo lo había escuchado de gente que trabaja con niños, en hospitales de Niños, infartos de chicos chiquitos, por esos momentos críticos de lo económico de los padres, no es joda. Y lo fundamentaba este cardiólogo, el titular de la U.B.A. de cardiología, y explicaba por qué, porque motivo la somatización cual era el circuito que se cumplía de tipo orgánico pero decía, ellos dicen, esto viene del estrés, de los duelos, de los duelos de los padres que no pueden tramitar de aquello que tuvieron y que ya no tienen, por ejemplo. Entonces esto, uno se la pasa pasando, en algún sentido se la pasa pasando porque es donde pone, en todo caso, la herramienta que el análisis le dio para ser, en todo caso un sujeto desesperanzado, pero que es la mayor esperanza que puede tener, ¿qué quiere decir esto? Hay un punto, que esto tiene que ver con el riesgo, del bicho humano, que es la excesiva destitución subjetiva, esto pasa.

Es decir, como si hubiera un punto, se acuerdan lo que dice Lacan, la destitución subjetiva, y si, realmente, horadar el narcisismo, es un trago fuerte. Pero destitución subjetiva, se puede, o deslizar a una posición nihilista, entonces, nada, ¿sí?, nada queda en pie, o una destitución puede ser capitalizada al servicio de poder esto, de poder pasar, ahí donde hay, no es cierto, un camisón que solo es puro agujero, lo habita un puro agujero.

Bueno, me gustaría hablarles del goce femenino, gozamos a lo loco, somos maravillosos, tenemos el AE de las cocardas, bueno, el goce femenino es posible, bueno, todo eso es fenómeno, eso esta, está la posición femenina, todo esto está en relación al fin del análisis, poder tocar algo de esto, pero me parece que la herramienta, en el punto donde uno tiene que enfrentarse a los duelos, creo que es una herramienta fundamental, que si un análisis provee algo, tiene que ser eso, para mí. Esto que decía Pierre Rey, tengo un montón de cajas, algunas sé lo que hay en otras no sé lo que hay, las fui abriendo en el análisis, de repente tengo esta, donde previo a partir, puedo ver las fotos de distintos momentos de mi vida, y esto para mí es mucho, y después ¿qué hago?, que sé yo, escribo sobre el castaño, y por ahí me enamoro. Si Elena, pero Pierre Rey era alcohólico, no lo sabía, no pudo con esa pulsión, pero de cualquier manera, él sabía que había alguno paquetes que todavía no había abierto, y poder advertir la mochila que se lleva, es mucho, es mucho, quizás para ser una buena persona, ¿por qué no?, poderse analizar para ser una buena persona.

Buenos Aires, 18 de Junio de 2002

HOSPITAL DE EMERGENCIAS PSIQUIÁTRICAS "DR. TORCUATO DE ALVEAR"