Psicoanálisis y crisis social:

"Deseo del psicoanalista, la mano solidaria"

Elena Jabif

(*) Jornadas de la EFBA "La erótica del poder y la crisis social; Buenos Aires; 2002."

Ven, ¡deja que te bese¡ Nunca me ha sido tan preciosa la vida como hoy, cuando vale tan poca cosa. Arco de triunfo" Erich Maria Remarke

En el ensayo titulado The Passions and the Interests, Hirschman ha rastreado el desarrollo del discurso de las pasiones en la teoría de los intereses, además de constituir amenazas para el propio estado de gracia, eran amenazas para la estabilidad política y moral. Hirschman esboza tres teorías dentro de las cuales se encararon el control y la disciplina necesarios de las pasiones indisciplinadas y peligrosas: primero, su coerción y represión; segundo, su sujeción, moderación y refinamiento por obra de la civilización, en tercer lugar, la sociedad civil. , la idea de que una de las pasiones se convierte en la aliada principal del orden social en cuanto al disciplinamiento de las otras.

Gradualmente se desarrolló el esquema general de que las pasiones benignas podían moldear y contener a las pasiones malignas. Las sociedades de las cortes y salones, dieron origen a la implacable disección de la motivación humana produjeron la convicción, de que el amor por uno mismo es la pasión fundamental e inquebrantable. A medida que una sociedad más mercantil se transformó en el marco de referencia, el amor por uno mismo pudo transformarse en el auto interés, al cual fue posible ensayar como elemento estable en la taxonomía de los motivos para la acción humana.. La Fábula de las abejas de Mandeville. plantea que fue la avaricia, el amor al dinero, la más constante y obstinada de todas las pasiones, un vicio uniforme y dócil que pudo obtener la posición de pasión universal y perpetua

La avaricia y la codicia, el "calmo deseo de riqueza", se transformaron en pasiones sancionadas como benevolentes e inocuas, con las cuales podían dominarse el enojo y la pereza, la envidia y el orgullo, sin recurrir a preceptos de base religiosa.. En el hombre -dice Schopenhauer-, la voluntad ha recogido para sí una luz de su entorno, no para iluminar con ella el ser, sino para poder espiar mejor los objetos de su apetito. Schopenhauer cuenta lo que le sucedió como a Buda:

«A los diecisiete años, sin ningún género de adoctrinamiento escolar, me sacudió la vivencia de las penalidades de la vida, lo mismo que le sucedió a Buda en su juventud cuando vio la enfermedad, la vejez, el dolor y la muerte [...] Mi conclusión fue que este mundo no puede ser obra de un ser totalmente bueno, pero sí puede ser obra de un diablo, que ha traído a las criaturas a la existencia para deleitarse con la contemplación de su tormento» pide a una conciencia despojada de ilusiones que aprenda a vivir sin confianza en el mundo.

Pero el «horror» ante la falta de consistencia del hombre, se trueca para el autor, en un egoísmo que incrementa su autoafirmación hasta la malignidad y crueldad frente a otros. Un mundo de egoísmos enemistados entre sí, con claros apoyos en «máquinas financieras» que horrorizan a los románticos de ayer y de hoy, los goces que unen el egoísmo colectivo y el interés por la supervivencia, habilitan un canibalismo, que mete mano en la dignidad del semejante,

Cuando el crimen lo comete el Estado en forma racionalizada, bajo él logo de¨" Doctrina de seguridad nacional", el genocidio de nuestro pasado no puede pasar, Una generación de creyentes ejecutores de obediencias debidas, ha dejado un exceso de sacrificios que históricamente es atemporal. Ese Moloc es un tóxico en el cuerpo social, que carga sobre sus espaldas la dimensión pavorosa del desencanto moral, el interés por la supervivencia echa mano a la basura social.

Para Himmler "la pagina gloriosa del nazismo, nunca se ha escrito y nunca se escribirá." Sin escritura la crisis de la democracia de masas, encuentra su misión en el poder de la voluntad. Ciceron 44 A/C se preguntaba ¿ cómo puede existir la piedad del hombre, para con dioses enardecidos por la cólera y enloquecidos por la concupiscencia, desplegando ante nuestra mirada sus luchas y sus heridas, sus odios y enemistades, sus querellas y sus quejas, sus adulterios, sus nacimientos y sus muertes. Arnold Geghen" El hombre está sobrecargado por su propia subjetividad. No puede fundarse cosa alguna sobre una solitaria subjetividad, porque ésta se hunde en la grieta de la nada."

En el tercer capítulo del libro de los Reyes, dos prostitutas se presentan ante el rey Salomón para solicitar su fallo. Ambas viven en la misma casa y poco tiempo antes han dado a luz sendos hijos. Una de las mujeres, mientras dormía, aplastó sin quererlo a su hijo y luego cambió en secreto al niño muerto por el de su amiga, que seguía vivo. Al despertar, la amiga tuvo la certeza de que el niño muerto que yacía a su lado no era el suyo y trató de quitar el niño vivo a la otra mujer. Ambas discutían la versión de los hechos que daba la otra.

A fin de resolver la disputa, Salomón dice: "Traedme una espada... Partid en dos al niño vivo y dad una mitad a una y otra a la otra".

La mujer de quien era el niño vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo: "Por favor, mi señor, que le den el niño vivo y que no le maten'. Pero la otra dijo: "No será para mí ni para ti: que lo partan". Respondió el rey:

"Entregad a aquella el niño vivo y no le matéis; ella es la madre. Salomón Rey y Amo absoluto, ordena que el niño sea partido por la mitad precisamente para que el niño no sea partido por la mitad.

El acento solidario esta en la conmovedora acción de la verdadera madre, quien renuncia al reclamo sobre su hijo amado, a fin de preservar la vida de éste, se muestra dispuesta a no verlo nunca más. Tal vez su hijo signifique para ella más que su propia vida: tal vez, si pudiera elegir, desearía cambiarse por el niño y morir en su lugar. Al renunciar a su reclamo, renuncia a lo más valioso : su maternidad. En esta forma, el juicio se convierte también en una parábola del respeto por la vida : de cómo la madre da vida al hijo, socorre y protege a esa vida con la suya, desde el desprendimiento dona la savia de la castracion. En el consejo rabínico cuando dos partes se disputan dos manzanas, ambas manzanas deben cortarse en dos, y cada parte recibe dos mitades. La verdad contenida en el juicio de Salomón es la ausencia de misericordia que para ser verdadera justicia es decir, pura equidad -debe sobrepasar la falta de piedad con la que las partes civiles persiguen sus propios intereses.

El análisis de la envidia realizado por Freud, y el juicio de Salomón, formaron parte de un ataque a la verosimilitud de un instinto gregario. Freud deseaba demostrar que, en contradicción con la teoría de Trotter sobre el instinto gregario, los seres humanos no son por naturaleza animales sociales.

. La imagen -y para Lacan es importante el hecho de que la envidia es un pecado de mirar, invidia, de mirar hacia fuera- de la plenitud del otro encerrado en sí mismo, de otro que obtiene satisfacción al gozar de un objeto universal

Levantamos durante décadas, un muro en tomo a nuestro narcisismo, una fortaleza ante banquetes criminales, que como el mal vino estragan el palada. Resistir con al menos una semilla sembrada en una comunidad solidaria, permite el drenaje del lodazal humano, no como norma moral sino como experiencia, no con carácter de deber, sino con el rango mas tierno del ser. Hay acciones que acontecen contra las fuerzas propulsaras del egoísmo.. Puede haber en nosotros tendencias que fundan tal acción. No bastan las exigencias. Hemos de atender a nuestra experiencia para poder descubrir las bases de la resistencia. . Por la semejanza, aunque sólo sea durante breves instantes se experimenta lo propio en lo extraño. Tat twam asi («todo eso eres tú»), según reza la antigua fórmula india para esta experiencia. No es necesario que nos convenzamos de la solidaridad, es suficiente que le demos entrada., y junto a ella recuperar el respeto por las diferencias No hay una superación histórica del dolor, con frecuencia se critica la solidaridad como un sentimentalismo ineficaz frente a síntomas particulares del sufrimiento, resistir a la anestesia afectiva nos permite la codicia elemental de mantenernos en la vida, con un margen de libertad En un tiempo de barbarie todo esta permitido, el país entra en llamas, se arrasan ciudades, se matan niños, los hombres son reducidos a la esclavitud, los apetitos se convierten en temerarios y crueles, y el alma batalla con la rebelión, entre el agotamiento y un oscuro nihilismo, la anarquía del poder esta siempre al acecho.

¿ Adonde se ha ido Dios ? se pregunta Nietzsche,...." lo hemos matado , todos somos asesinos, lejos de todo sol nos caemos constantemente, lo mas santo de este mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos, ... que fiestas expiatorias, que juegos sagrados tendremos que inventar ?

La incertidumbre de una tierra que se desgarra, golpea sobre la lógica de lo necesario, en este tiempo los argentinos quedamos inmersos en una constante contingencia, quien muestra por estructura, que lo que existe podría igualmente no existir , así la existencia carece de significado.

Para Albert Camus lo contingente arroja al hombre a su existencia casual, como en la escena del árbol en¨¨ La nausea¨*, donde la raíz se abre paso perforando la tierra, y es allí donde el protagonista, encorvado, bajo el castaño, sin palabras, descubre en su nausea que lo esencial de la existencia carece de fundamento.

Ante la nausea en tanto analistas seguimos pasando por un duelo fundacional : la inexistencia del Bien como valor supremo universal común a todos los sujetos, este es un destino que no puede ser subvertido ni modificado, el duelo por la imagen del cuerpo materno como algo lleno de bondad.

El Edén original en la utopía que podemos rescatar con el reinado de la justicia perfecta, caracterizada implícitamente como el cuerpo pleno de bienes envidiables, que sólo se dispensan a algunos de los hijos, para Klein, la fantasía más profunda: del sujeto, la del seno que alimenta interminablemente con las buenas cosas.

En tiempos de crisis, la alienación a la crueldad del Otro avanza sobre el sujeto, la dirección de la cura reclama extenuar la estética del acto analítico, maniobrar y operar la transferencia, entre el punto donde el sujeto se ve a si mismo miserable, y ese otro punto donde el sujeto se ve causado en su falta. El psicoanálisis, nuestro sueño, tiene la oportunidad de inventar una vida posible, transformando el desamparo en perdida y la falta en causa, el deseo del analista brinda una noble morada para el sufrimiento quien toma una nueva dimensión de la mano de una clínica solidaria con el porvenir.

Bibliografía