Las hermanas Papin

Elena Jabif

(*) Panel sobre Acontecimiento Lacan: Fundación de psicoanálisis; 2000.

La manera en que fue recibido el caso Aimée por el medio intelectual francés tuvo algunas consecuencias sobre la evolución ulterior del joven Lacan. Hasta la publicación de su tests, éste tomaba como referencia filosófica fundamental una fenomenologia inspirada en Husserl y en Jaspers. A esto añadía una lecture personal de Spinoza que le permitía construir su teoría de la personalidad. Pero a partir de 1932 llegó a un nuevo horizonte filosófico. Y tanto más cuanto que la celebración de su tests por la vanguardia se efectuaba bajo el signo del surrealismo y del comunismo, los cuales reivindicaban, a pesar de sus divergencies, una misma pertenencia a una filosofia llamada "marxista", representada a sus ojos por las obras de Hegel, de Marx y de Freud.

A la gran miseria de la filosofía francesa, hundida toda ella en el espiritualismo bersgsoniano, en el neokantismo universitario o en un cartesianismo desviado de su poder original, la vanguardia materialista oponía a menudo el esplendor de un pensamiento alemán que le gustaba ver a la vez como hegeliano y marxista, y al que añadia la palabra inovadora de los grandes contemporáneos: Husserl, por supuesto, pero también Nietzsche y Heidegger que acaba de publicar su famoso Sein und Zeit.

Consagrado como materialista en tal contexto, Lacan aceptó pues el espejo que le tendia la vanguardia. Abagdonó su teoria "spinozista" de la personalidad -a reserve de conservar su referencia a Spinoza para otras pequeñas tareas- y renunció a la fenomenología tal como la transmitia el discurso psiquiátrico pare convertirse a otro Husserl y a un materialismo hegeliano marxista.Necesitará cuatro años pare iniciarse, en un mismo impulso en la fenomenología del espíritu y en el pensamiento heideggeriano, a través de la enseñanza de Kojéve y de Koyré. La evolución hacia este nuevo horizonte se hizo sentir desde el primer articulo publicado por Minotaure, consagrado al problema del estilo y la concepción psiquiátrica de las formas paranoicas de la experiencia. Más allá de la simple impugnación de una tradición psiquiátrica que se juzgaba errónea, se encontraba allí un ideal de rebeldía que se traducía por el empleo de un vocabulario marxista, por primera vez, Lacan habla de "revolución teórica", de la"civilización burgesa", de "super estructura ideológica", de "necesidades" y de "antropología".En una palabra se había puesto a la escucha del mensaje dirigido por Nizan, Crevel, Dalí y Bernier.

En esa perspective fue como se interesó, a comienzos del ano 1933, en el famoso crimen de las hermanas Papin que llenó de estupor al público, a la prensa y a la inteligencia europea, a la vez por lo ejemplar de su significación social y por su caráracter enigmático. E12 de febrero, en la cindad de Le Mans, Christine y Léa Papin, dos criadas originarias del campesinado pobre y educadas en el orfelinato del Buen Pastor, asesinaban a sus patronas: la señora Lancelin y su hija Geneviéve. Un corte de la corriente eléctrica había impedido a Christine terminar el planchado, a raíz de lo cual había arrastrado a su hermana menor a la carnicería. Las dos habían arrancado los ojos a las víctimas, lacerando sus cuerpos con utensilios de cocina, inundando la case de sangre y de sesos. Habían cerrado después la puerta de entrada con cerrojo y habían ido a acurrucarse en su came, vestidas solo con una bata, pare esperar la llegada de la policía. El crimen parecía tanto más increíble cuanto que las jóvenes eran empleadas modelO, muy bien tratadas por sus amas y perfectamente integradas al ideal de servidunbre al que habían dedicado su destino. Sin embargo, esa norrnalidad aparente servía pare ocultar una realidad más in quietante . El padre de Christine y de Léa, habí a s i do antaffo amante de su hija mayor, el abuelo había sido encontrado ahorcado en su granja. Algún tiempo antes del asesinato, las dos criadas se habían quejado a los gendarmenes de ser"perseguidas".

Convocados como expertos, tres psiquiatras examinaron a las culpables y las declararon sanas de cuerpo y de espíritu, es decir plenamente responsables de sus actos. Fueron inculpadas inmediatarnente de asesinato sin premeditación, con riesgo pare una de pena de muerte, pare la otra de prisión perpetua. Cinco meses despúes de su encarcelamiento, Christin era victima de sincopes y de alucinaciones, intentaba arrancarse los ojos, ponía los brazos en cruz y se entregaba a exhibiciones sexuales. Tan pronto anunciaba que en una vida future sería el marido de su hermana, tan pronto veía a ésta en sueños, con las piernas cortadas, suspendida de un árbol. Se ponía furiosa de que le administraran la camisa de fuerza y de que la aislaran en una celda. Cuando le preguntaron por qué habia desnudado a la señorita Lancelin, respondió hoscamente: "Buscaba algo cuya posesión me habría hecho más fuerte", A pesar de sus declaraciones, el experto psiquiatra la trató de simuladora y la mando de nuevo al banquillo de los acusados. Fue entonces cuando Benjamin Logre corrió en ayuda de la defense. Sin tener derecho a examiner a las dos hermanas, planteó un diagnóstico de anomalía mental, engendrada por una histero-epilepsia con perversión sexual e ideas de persecucióm. E129 de septiembre de 1933, ante la audiencia de la Sarthe, se enfrentaron varies opiniones. Para la parse civil y el fiscal, las hermanas Pappin era mounstros sangrientos, desprovistas de toda humanidad. Para los otros, aparecían como víctimas expiatorias de la ferocidad burguesa. Péret y Éluard celebraron a las heroínas ~nvocando los cantos de Maldoror, mientras Sartre pensaba sobre todo en denunciar la hipocresía de la sociedad de buenos principios. El abogado de la familia Lancelin alegó la responsabilidad e intentó incluso que se admitiera la tests de una semipremeditación. Frente a él, la abogada Germaine Briére se apoyó en el diagnóstico de logre pare demostrar la locura de las acusadas. Como en otro tiempo en el proceso de Joseph Vacher, y como recientemente en el de la señora de Lefevbre, los partidarios de la psiquiatría dinámica se opusieron a los teóricos de la herencia, de la con stitución y de la simulación . En medio de este campo de batal la, las dos hermanas confesaron que no tenían nada que reprochar a sus víctimas. Expres ab an as í la s ignificación oculta de un acto cuyo sentido se le escapaba. Christine recibió la sentencia de muerte de rodillas, pero su pena fue conmutada inmediatamente en prisión perpetua. Un año más tarde, sujeta a nuevas crisis delirantes, será internada en el asilo de alineados de Rennes donde morirá de caquexia vesánica, castigándose asi por su crimen según un proceso paranico de autocastigo. En cuanto a Lea se unirá a su madre después de var~os años de encarcelamiento. Había pues alli un crimen que se integraba perfectamente en el marco teórico planteado por Lacan en 1932. Se encontraba en él la homosexualidad femenina, el delirio entre dos, el gesto asesino aparentemente inmotivado? Ia tensión social, la paranoia y el autocastigo. Por eve, sin dejar de rendir homenaje a la valentía de Benjamin Logre, Lacan empezó por derrumbar el diagnóstico de histerio-epilepsia. Después mostró que sólo la referencia a la paranoia permitía resolver el enigma del paso a la acción. El delirio, dijo, parece surgir al azar de un incidente banal: el corte de corriente eléctrica. Pero ese incidente no era sin dude tan anodino como parecía, a condición de buscar en él una significación inconsciente.

Y Lacan se lanzaba a proponer que ese "apagón" venía a materializer el silencio que se había instaurado desde hacía mucho entre las amas y las criadas: de un grupo al otro, en efecto, "no pasaba la corriente", pues no se hablaba. Desde ese momento, el crimen, desencadenado por el corte de corriente, era la puesta en acto, por la violencia, de ese no-dicho cuya significación escapaba a las protagonistas del drama. Si Aimée había agredido a la actriz que, según Lacan, encarnaba su ideal del yo, las criadas Papin habían asesinado a las señoras Lancelin por un motivo equivalente: el verdadero móvil del crimen no era el odio de clase, sino la estructura paranoica a través de la cual el asesino hería el ideal del amo que llevaba en sí.

Lacan analizaba pues de la misma manera el crimen fracasado de Marguerite y el crimen logrado de las hermanas Papin: en los dos casos establecía un diagnóstico de paranoia y de autocastigo. Sin embargo, las dos histories eran diferentes y él no lo ignoraba. En el caso de las domésticas no había ni bovarismo ni erotomanía. Adem$, no se trataba de una mujer anónima que hería a una mujer célebre, sino de una exterminación salvaje que se desarrollaba en la intimidad de un hogar ordinario, entre mujeres ordinaries que se conocían desde hacía mucho tiempo. E1 crimen de Le Mans no podía acabar sino en un acto de muerte radical, es decir en un proceso de anonadamiento radical del ser. De donde su carácter estupefaciente: daba la ilusión de responder a una realidad, social (el odio de clase), cuando en realidad traducía otra realidad, la de la enajenación paranoica. Del mismo modo que la historia de Marguerite Pantaine parecía salida directaente de la gran tradición novelesca del siglo XIX francés, asi la aventura de las hermanas Papin se colocaba bajo el signo de la tragedia griega, ilustrando toda la ferocidad de un mundo presa de la subida de los odios sociales, raciales y nacionales. Todo sucedía como sí Lacan tomara note, en su escritura, de la diferencia entre las dos histories. A1 abordar el crimen de Le Mans, describía, en pocas frases, un gran teatro de la crueldad surgido de un tiempo inmemoral: tiempo del mito, tiempo de la leyenda, tiempo de inconsciente., tiempo del acontecimiento Pero sí había cambio en la escritura, es que éste quedaba inducido por la entrada e escena de una nueva referencia filosófica.Tiempo del acontecimiento donde el entramado del sujeto expresa lo finito que lo habita,se produce la aperture a ur~a historia de la verdad totalmente distinta, emerge un sujeto bajo la condición de una fidelidad, una intervención, finalmente en sus modalidades finitas. Para Badiou si bien Lacan pensaba que restablecia la doctrine freudiana del sujeto mas bien reprodujo una fidelidad indiscermible persuadiendonos que en este mundo inciertO3 hay sujeto.

Hasta el caso Aimée, Lacan no había efectuado nunca una lecture fecunda de la obra hegeliana. E1 nombre del íilósofo estaba por lo demás ausente en la tests de 1932 y la fenomenología que se expresaba en ésta era la de los psiquiatras. No correspondía a ninguna lecture de primera mano de Hegel, de Husserl o de Heidegger. A partir de Octubre-Noviembre de 1933, fecha en que se inició el seminario de Alexandre Kojeve, Lacan, aunque no asistia todavia empezaba a descubrir la "verdadera" fenomenología hegeliana, ya sea a través de los artículos de Koyré, ya sea por otras fuentes. Y por eso se encontraba su rastro en el artículo según los términos de esa dialéctica del amo y del esclavo propia de la experiencia de la lucha de las conciencias. En cuanto a la locura, se la definía a partir de una noción de "conciencia encadenada".

De un crimen a otro, de Marguerite a Christine, Lacan había pasado pues de un monismo Spinoziano dentro del cual pensaba la personalidad como una totalidad que incluía la norma y la patología, a un monismo hegeliano que le hacia abandoner la idea misma de personalidad en provecho de la de conciencia de si, reafirmando el principio de una radical separación entre el terreno abierto por Freud y el que hereaba la psicologia, sin embargo advertia " lo que me salve de la enseñanza es el acto". Lo Real situaba la diferencia separando el acontecimiento filosofico de la cuestion del acto analitico, vinculando la ilusión filosófica de que puede existir una ensehanza de lo Real, con la posición analítica, antifilosófica, que sustentaba " lo que nos da acceso a lo real no es del orden del conocimiento sino del acto."

En consecuencia, lo real se situaba, extraño a toda enseñanza, sustrayendo al psicoanalisis de cualquier intencionalidad educative. No se trata de educación sino de transmisión.ya que no hay enseñanza de lo real.

Los procedimientos en la cure son heterogéneos. No hay unidad calculada ni acto ni temporalidad. E1 acto mismo no disuelve el azar, lo lleva consigo. Jamás un acto analítico abolirá el azar de la cura. Acto analítico no es lo mismo que acontecimiento. Un acto puede darse en forma de acontecimiento pero no necesariamente, un acontecimiento es un acto .

En la obra, a partir del crimen de las hermanas Pappin, Lacan había encontrado entre 1932 y 1946, una manera nueva de pensar la locura: el loco sería el que tiene una idea adecuada de la locura haste tal punto que ésta no es una realidad? sino una verdad que el hombre lleva en él como límite de su libertad, esta nueva perspective, proponia tomar en cuenta la tragedia del hombre moderno en el malestar de la civilización. Asi pues fundaba esa ética en la existencia del deseo en el sentido freudiano y hegeliano: decia " en sustancia, la única cosa de la que puede uno ser culpable en la perspective del psicoanálisis, es ceder sobre el propio deseo". A sus ojos la ética freudiana es una ética spinoziana: que iba en el sentido de una verdad del ser como despliegue del deseo. Tal era entonces la nueva tests lacanianaa sobre el acontecimiento de la libertad humane: el hombre no es libre sino de su deseo de libertad (Spinoza), el cual le da la libertad de morir (Antígona), pero lo constriñe a someterse a una colectividad donde el bien y el mal se ordenan en un mismo imperativo (Bion/Kant/Sade). Así Lacan, teórico de la libertad en su doctrine, sofista y disimulador en su vida, admirador de Mazarino en política y sin saber escogido como Cavaillés morir por un deseo de libertad, llegaba a rendir homenaje a esos regicidas del año II.Una libertad deseada pero inmediatamente volteada en servidumbre., funde su destino en locura.