La pasión del incauto: Cuestiones sobre el fundamentalismo

Elena Jabif

(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis: Buenos Aires; 1995.

Fundamentalismo, rigorismo, integrismo, racismo, terrorismo. Palabras nuevas y palabras antiguas que se comprenden mejor en función de lo que repudian que de aquello que defienden.

Lo que estos idearios repudian, es siempre distinto, y siempre lo mismo: el Otro cultural, lo diferente, lo que deviene, lo que cambia.

Si pensamos en el Ku- Klux - Klan, que hizo estragos en los Estados Unidos a partir de la guerra de la secesión hasta los años ´50, con intervalos de poca actividad, nos encontramos con que los blancos del Sur perdían su mayoría política al haberse concedido el voto a los negros, que los superaban enormemente en número.

Así nació el Klan, también llamado Imperio Invisible del Sur. Inicialmente pensado como un aparato de intimidación, poco a poco incorporó la tortura y el asesinato de negros que pretendieran ejercer sus derechos civiles y de blancos que los defendieran, aunque fuese por omisión. Finalmente los negros son desposeídos de sus franquicias, y los blancos habían reconquistado su antigua preponderancia económica, social y política.

En 1916, el Klan vuelve a ponerse en pie, más poderoso que antes, porque agrega una nueva propuesta que no excluye el odio racial a los negros, pero suma la lucha contra los judíos, contra el espíritu más amplio del catolicismo contra la entrada de inmigrantes provenientes de países latinos. Los adeptos estaban hermanados no sólo por las formas y usos del ritual, sino en forma mucho más profunda por una segregación exacerbada.

Las capuchas blancas y cruces ardientes del Klan están pasadas de moda, pero no han desaparecido. Sólo se desplazaron a modo de pura repetición al movimiento fundamentalista norteamericano, apoyado en la palabra de Dios sin intermediación, ni interpretación, ni adaptación, que muestra un lazo sustancial entre dimensión religiosa y hecho social dado que propone al grupo el medio de fundarse en una letra atemporal donde el Dios único obtiene su unicidad al ser garante de la última verdad.

Dice Ernest Gellner, en "Posmodernismo, razón y religión": "La idea fundamental es que una fe determinada debe sostenerse firmemente en su forma completa y literal, sin concesiones, matizaciones, reinterpretaciones ni reducciones. Presupone que el núcleo de la religión es la doctrina, y no el ritual, y también que esta doctrina puede establecerse con precisión y de modo terminante, lo cual, por lo demás, presupone la escritura".

El discurso fundamentalista se ofrece como el mito de un discurso unívoco sólidamente engarzado en la verdad de su metalenguaje, sabe lo verdadero acerca de lo verdadero, marcado por la voluntad de dominio intenta borrar la diferencia que cruza al Otro, eliminando toda posible subjetividad destinada a dominar a través de la fascinación se ofrece como un lugar donde se perfila la verdad de Dios, erigiéndose como dueño de una verdad trascendental, nos reduce a la ignorancia de que esta trascendencia es meramente ilusoria, el matiz excesivamente provocativo que toma la imperatividad de su voz, muestra en acto su nulidad.

A fines del Siglo XX, el fundamentalismo emerge con toda fuerza en el Islam, cuya fe se basa en el mensaje divino recibido por Mahoma en el siglo VII. Su mensaje que porta la ley, concreta, inalterable con aplicaciones y consecuencias jurídicas , pues no se concibe una vida religiosa separada del quehacer diario.

En el discurso de dominio no hay discenso posible, el castigo es la muerte, que ronda a Salman Rushdie por sus diversos escondites fuera de la égida del Islam, cuyo brazo se alarga como una sombra siniestra en su afán de rodear al mundo. ¿Cuál fue el crimen? El hereje puso en la boca del Profeta la admisión de que ciertas revelaciones que en su momento Mahoma creyó inspiradas por Alá eran letra del demonio, una confusión que interroga el narcisimo del creyente musulmán.

La pasión del incauto no quiere comprometer a Dios, Él es más bien del orden de lo superamado ¿Por qué diría siempre la verdad (se pregunta Lacan) si Él es totalmente embustero? Si admitimos que Él construye lo real, el Genio Maligno, le pertenece.

La lucha entre creyentes a ultranza y aspirantes a disidentes es de larga data entre las sociedades iniciáticas ortodoxas y las llamadas heréticas que sin apartarse del Corán reconoce fuertes influencias gnósticas, en ese movimiento emerge una poderosa organización llamada Hermandad Musulmana, (prototipo de grupos fundamentalistas análogos), finalmente atenta contra la vida de Hasser en 1954 - "Alá permitirá que con la acción nos defendamos"- y entra en la clandestinidad.

Esta organización fundada en 1928 por un maestro de escuela egipcio llamado Hassan al Banna, convencido de que el Islam había decaído por haberse sometido con espíritu de ciega imitación, a la influencia de Occidente. Para al Banna el goce arbitrario del Otro llegaba con valores de inmoralidad, actividad misionera y domino imperial. Ante el clima emotivo del caos y deriva era necesario recuperar una estructura colectiva que retomara en el fundamentalismo una auténtica Jihad que permitiera retornar a la palabra de Alá.

Todos los aspectos de la vida árabe se verían afectados por esta forma de principios: las mujeres serían educadas y se les permitiría trabajar, pero serían mantenidas a distancia de los hombres; la educación tendría como base la religión, leída por y desde el Corán. La Hermandad sólo reconocía como gobernantes legítimos a quienes regían su conducta por la Sharia.

Citemos parte de su discurso: "No sois una sociedad de beneficencia ni un partido político, ni una organización local con propósitos limitados, más bien sois el corazón de esta nación que infunde vida en la letra del Corán. Si se os dice que sois políticos, responded que el Islam no reconoce esta distinción; si se nos acusa de revolucionarios y se alzan contra nosotros y nos cierran el camino de nuestro mensaje, Alá permitirá que con la acción nos defendamos contra semejante injusticia".

A partir de los hechos del ´67, en el pueblo árabe se generó un sentimiento de un mundo descarriado. La derrota constituía una suerte de juicio moral; la pregunta por la identidad los conducía a recuperar la propia cultura y los valores heredados de los antepasados, la Hermandad Musulmana ofrecía su manto protector a los desamparados ciudadanos del Islam.

Freud plantea en su texto sobre "Psicología de las masas y análisis del Yo", que los individuos de una masa han reemplazado el ideal del Yo por un mismo objeto en común, siendo la consecuencia una general y recíproca identificación de sus integrantes con un líder o un trazo encarnado en él. En el orden social y político podemos encontrar como se gestan estructuras colectivas, donde el lugar del líder varía de una estructura a otra, cuanto más encarna el lugar del amo superyoico sus seguidores son pasibles de hipnotismo colectivo; a la inversa si un líder es convocado en relación a un ideal elegido en función de una comunidad de principios e intereses, donde funciona un pacto ético que permite acuerdos y desacuerdos, la participación colectiva promoverá el sentimiento y el acto individual. La ética del líder no es indiferente en relación al lugar que ocupa para la masa, una vez erigido e instalado allí.

Suele suceder que una masa elija su líder como efecto ante un fantasma de caos y deriva donde el clima emotivo que prevalece es el pánico, paradójicamente la estructura de poder se sustenta en un discurso mesiánico, que retorna al peligro de nuevos Mesías que usurpen el lugar de un goce arbitrario y desmedido en una curiosa operación que podemos definir como canallada.

La pasión por el poder que emana del goce perverso del padre lleva a sostener a los hijos un discurso canalla que en otras condiciones no tendría ninguna alternativa de sostenerse, Freud deduce que el lazo amoroso sostenido en la identificación al líder tiene como efecto el servilismo nacional.

El temor al goce ilimitado del Otro y de cómo acotarlo en su arbitrariedad, nos sitúa ante el fantasma recurrente de los pueblos de padecer a un jefe incastrable; "Se espera de los padres de los pueblos que ejerzan la función de castración". Ante la emergencia de la serie sacrificial de padres e hijos se instala el tiempo de la fratría, tiempo del Imperio de la Hermandad, que instituye en el inconsciente el clamor de justicia, muestra que se hace evidente donde hay un padre para salvar o para matar.

El encarnizamiento en la fraternidad reconoce un solo origen: la segregación "aquellos que en este bajo mundo, están como en el extranjero, lo único que no advierten es que apenas hacen surgir esa función del extranjero, de las relaciones, de esta vida no saldrán jamás".

En una obra titulada "Hitos del Camino", Sayid Qutto afirma la nueva sociedad islámica en términos inequívocos le brinda al fundamentalismo un programa de acción que se constituye en matriz ideológica del terrorismo internacional islámico. Propone que una sociedad auténticamente musulmana forma una vanguardia de combatientes consagrados, utilizando todos los medios, incluso la Jihad; pero ésta no debía comenzar antes de que los combatientes hubiesen alcanzado la pureza interior, condición necesaria para destruir todos los cultos de los falsos dioses y remover todos los obstáculos que impidiesen a los hombres acercarse al Islam. La lucha armada debía apuntar a la creación de una sociedad musulmana universal. "La era occidental ha terminado, sólo el Islam ofrece esperanzas al mundo".

Esta doctrina toma cuerpo -y cuerpos- en varias naciones árabes: Siria, Irán, Libia, donde aparecen núcleos de combatientes sagrados dispuestos a afrontar la violencia y el martirio. En el espejismo de una bella acción que guía al sujeto en la relación con la muerte, dirigido por la inmortalidad, capta al hombre en su deseo de eternidad con las generaciones, velando la bella tragedia: la corrupción y la destrucción del otro. Un acto de violencia material y simbólica que produce según Grüner, un vacimiento discursivo y un derrumbe del pensamiento crítico.

Freud considera en Totem y Tabú que la implacable crueldad que mantenían los primitivos respecto de sus enemigos les imponía como consecuencia la observación de determinadas preocupaciones como actos de expiación o purificación, en la medida en que el asesinato de un hombre le dejaba una existencia fantasmal, promovía expresiones de homenaje al enemigo, casi como una sujeción a una ley universal del no matarás, aún mucho antes de toda legislación recibida de manos de un dios.

Frazer insiste en la práctica de purificación del homicida y encuentra una curiosa práctica ritual en Beduinos de Moab, donde la purificación se da manchándose de barro, dice el autor "Como un hombre que quisiese luego de un baño de barro limpiarse con barro", el sacrificio alcanzado bajo los ojos de Dios reclama que el clamor de la sangre demanda no es solo un llamado a la venganza, sino al sacrificio, lo que explica el valor del anonimato en la identidad del homicida. Moustafá Safouan plantea que entre dos sujetos no hay sino la palabra o la muerte, el saludo o la piedra. Postular la violencia en el principio de la condición humana sin tener en cuenta lo que ésta comporta de fracaso de la palabra, no conduce a parte alguna. Se pregunta "¿Qué se puede obtener de una conciencia sí a la que otra conciencia de sí corroe al punto de que no podría definirla sino por el infierno, ni encontrar otro modo de tratar con ella sino la lucha a muerte de puro prestigio".

La marca de Cain se despliega con todo el horror cuando la sangre del inocente clama desde la tierra. Dios dirá a Caín después del asesinato "Las voces de tu hermano gritan hacia mí desde la tierra". El inocente sacrificado únicamente muerto hablará; Abel significará lo más radical que un inocente tiene para hacer oír su acusación. La culpa en el Otro estará totalmente lista para hacerse eco a ese grito de acusación, decir que un inocente es asesinado o decir que hay culpa en el aire es lo mismo. Generalmente el aire se torna tan saturado e insoportable que termina anunciando crímenes futuros en preparación. Señalemos que el crimen sobre el inocente está dirigido al jefe, al principal o al que lleva el símbolo o el rasgo fálico de una tribu; donde la mutilación real (asesinato del hermano) es un cierre fálico al dueño de un significante que aplasta a todos los demás.

Es exactamente allí para un padre excepcional donde Caín efectúa su acto que lo conduce a un callejón sin salida. Caín y Abel como primer asesinato en una escritura legible interroga la repartición de la muerte en la hermandad, una cuestión sobre los movimientos de la muerte en todo conjunto humano, no sobre sus sitios sino sobre sus desplazamientos, no sobre su centro sino sobre sus bordes pulsionales ¿Dónde vibran los límites de la represión y renegación? ¿Quién es gentil y quién no lo es?

Dos hombres gentiles con la invención del psicoanálisis le crean un revés al fanatismo del Otro. Freud, en su respuesta a Einstein, acepta fundar la Sociedad de las Naciones, reconociendo con ironía que un hombre que advirtió la función de la pulsión de muerte debía tolerar la necesidad de guerras y matanzas entre los seres humanos, sin embargo, aceptando que el inconsciente mata por nada, desecha esa vía para definirse como pacifista orgánico, reclamando cierta tolerancia de transformar la hipocresía en verdadera ética. Lacan se plantea la cuestión de la esencia de la libertad humana desde el punto de vista del descubrimiento freudiano. ¿Cómo un sujeto puede aspirar a la libertad cuando está determinado por la existencia de su inconsciente que le impide ser libre de sus actos y de sus palabras?, sin embargo advertía que no le prohibía "jamás comprometerse en favor de un combate por la libertad". Finalmente rescata la ciencia freudiana oponiendo a todo pensamiento totalitario la ética del psicoanálisis que sitúa el valor de la creación en la diferencia.

El fundamentalismo se afirma como un antídoto al pánico espiritual, otorga una respuesta a los gobiernos vistos como instrumentos corruptos e ineficaces entregados a intereses privados en el marco de sociedades que parecían haber perdido la unidad de sus principios morales. En Arabia Saudita y Kuwait se prohibe el alcohol, en el Sudán se exhuma el viejo mandato de la Sharia que ordenaba cortar las manos de los ladrones; otras naciones retornan a la observancia rigurosa del ayuno de Kamadán; Siria, Irak y Argelia reafirman la supremacía de la voluntad de Alá. Kadhafi reclama el valor revolucionario del fundamentalismo. Pero esta revolución, según la ve Gillner, no conduce a un cambio real, sino van solo a una repetición y rotación de los personajes en un orden social inmutable, pues el modelo resultante fue lo que podría llamarse una reforma eterna o circular.

Así lo vio también Rushdie en los Versos Satánicos, donde protagonistas y antagonistas intercambian roles dibujando un círculo que transita por la vida y la muerte, el pasado y el presente, la forma humana y la forma animal, la fe y el discernimiento, Dios y el diablo.

Contra este telón de fondo, el fundamentalismos es protagonista, y no parece dispuesto a circular hacia otras posiciones . Muchos musulmanes intuyen que los líderes religiosos también son susceptibles al poder y a la riqueza; mientras tanto, el terrorismo internacional ensombrece la combinación básica entre moral y ley establecida por el Corán, y se repite a sí mismo.

La siguiente cita de los versos Satánicos da el prototipo del fanático dispuesto a inmolarse sin saber por qué, pero creyendo saberlo.

"Se levantó rápidamente la chilaba negra, que era lo único que la cubría, y les mostró su cuerpo desnudo convertido en un verdadero arsenal para que todos pusieran ver las granadas que le colgaban como pechos extras, y la gelignita sujeta con adhesivo a sus muslos. Luego volvió a ponerse la túnica y dijo en su voz suave y oceánica: "Su cuerpo había dado la respuesta"

Y después de una sumaria ejecución de rehenes en el avión secuestrado, ella tiró del cable que conectaba todas las espoletas de todas las granadas que llevaba debajo de la túnica.

Antes había dicho: "El martirio es un privilegio. Seremos como estrellas, como el sol".

Agradezco la colaboración de Marta Merajver.

BIBLIOGRAFIA

Lacan, Jacques El reves del Psicoanálisis,

Lacan, Jacques Los no incautos yerran,

Freud, Sigmud Totem y Tabú

Freud, Sigmund Psicología de las masas y análisis del Yo

Jourani, Albert La historia de los arabes

Safouan, Moustafá Palabra o muerte

S. Hutin Las sociedades secretas

Rushdie, Salman Los versos satánicos

Gellner, Ernest Posmodernismo, razón y religión.