EL PASE: UNA ISLA DESCONOCIDA

Elena Jabif

(*) Jornadas de la Práctica Psicoanalítica "Lo Real de la Transferencia". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1998

Freud admiraba en Romain Rolland, su amor a la verdad, su genio literario y su coraje cívico, con el humilde sentimiento de que ante tanto vigor su producción languidecía. Discute con su interlocutor El malestar en la cultura, en su letra se desliza el sentimiento oceánico, su carácter primitivo, y su importancia como genuina fuente de religiosidad.

La sensación de eternidad desnuda una fuente de energía, que las diferentes religiones captan, no en la arista de una supervivencia personal sino en un enlace más cercano a la disolución que a la unión.

Un trastorno de la memoria en la Acrópolis señala a través de la inquietud que inspira, que Freud ha llegado a un lugar mas allá, la perturbación del placer por el viaje a Atenas tiene su razón en un sentimiento de piedad hacia el padre, en cambio el carácter siniestro que asume la experiencia, es en referencia al monstruo del lago Ness, lo monstruoso hace borde con la serpiente de las profundidades, prueba de una travesía que lo condujo, mas allá del padre.

Cito: "parecería que lo esencial del éxito consistiría en llegar mas lejos que el propio padre y que tratar de superar al padre tiene algo de prohibido". Mas allá del discurso paterno, el monstruo es el que muestra lo que otros no pueden mostrar, un significante que no esta en la cadena y que toma sobre si la causa de una enseñanza, la producción de un rasgo innovador sitúa la frontera que bordea la castración del Otro real, donde la tierra sepulta a sus muertos y las piedras señalan las murallas.

Años después, en una biblioteca con un escritorio lleno de objetos de arte, se destaca un extraño díptico, es un cuadro doble, compuesto en su parte profunda, de un lienzo de Coubert, que representa el sexo abierto de una mujer. Una muchacha española llamada Gloria, voluntariosa y de una fidelidad total, se muestra capaz de servir al gran hombre, evitando responder a sus continuas demandas.

Lacan establece un vínculo privilegiado con esta mujer, comprende sus proyectos, adivina sus penas y comparte su pasión por el psicoanálisis, a la sombra del doctor ella reina a la manera de una menina de Velázquez, alimentada con las virtudes de Celeste Albaret.

Desde este entorno Lacan piensa su interlocución con los grandes textos freudianos.

En el anfiteatro del hospital de Sainn Anne, las ropas extravagantes se asemejan a su sintaxis barroca, con voz vacilante, sincopada o atronadora improvisa a la manera de un actor de la Royal Shekaspeare Company, el espejo secreto del inconsciente, síntoma de un dominio en perpetuo desfallecimiento.

Brujo sin magia, gurú sin hipnosis, profeta sin Dios, fascina a su auditorio en una lengua admirable, sus alumnos tienen la sensación de que el maestro habla de ellos y para ellos, en un mensaje cifrado secretamente y destinado a cada uno.

Es el tiempo donde los amantes discípulos, se precipitan a las mejores librerías buscando devorar pasajes de un texto ignorado, en esta escena iluminada en las márgenes del deseo, se opera el gran despertar de un siglo de luces.

Durante diez años y luego veinte más, su majestad hace trabajar a la Francia freudiana, la parábola de la tortuga y el escorpión expresa el dilema, en el que un pensador se encuentra, cuando queda atrapado por el poder institucional. Si el escorpión cruza el río sobre el lomo de una tortuga corre el riesgo de picarla y morir con ella, en cambio, si decide construir un puente, corre un riesgo mucho más grave, el de transformarse en tortuga y pasar de la posición de maestro sin mando, a la de jefe de escuela.

Hemos visto como Freud había escapado a esta alternativa confiando a sus discípulos la gestión del imperio, en cambio Lacan sabía, que obligado a fundar en un plazo mas o menos corto una institución, esta se convertiría en el reflejo de su propia doctrina. Conociendo la experiencia freudiana, este gran lector de Maquiavelo, comprende enseguida, la incompatibilidad que existe, entre el ejercicio real de un poder institucional y la posición de maestro del pensamiento.

El riesgo de convertirse en jefe de escuela es quizás, lo que lo conduce a ocupar el difícil lugar de un animal dinamitero.

Con el riesgo de perderse en una identificación soberana a su propio nombre, en diez años el Lacan barroco de la madurez funda el lacanismo, constituyendo su enseñanza el corazón mismo de la aventura post freudiana del psicoanálisis.

En 1963 es el momento en donde Lacan actúa su excomunión, compara a la comunidad neofreudiana con una iglesia. Seis meses más tarde llama freudiana a su escuela e intenta la aventura de un nuevo universalismo que denomina Reconquista.

¡¡ MIENTRAS YO VIVA no crean que podrán tomar ninguna de mis fórmulas como definitivas¡¡ 1967 y la experiencia del pase, sigue mostrando un Lacan escorpión. Sabe que el ser para la muerte es la figura ultima del ser analista, en este punto hace la hipótesis de otro tipo de lazo social entre analistas puesto en juego por el pase, una cuestión que pone en el tapete la puesta en continuidad del psicoanálisis en intensión y en extensión.

En este pasaje un analista se autoriza por si mismo y ante otros, el pasante considera que es un acto, simbólicamente transmisible a un pasador, que no pretende decir la verdad que sale de la boca de los inocentes, sino solo dejar pasar, la subjetivación de una historia de análisis sufrida.

El jurado aprende por esta vía a resignar el ideal de un sueño napoleónico, el de crear un código universal que permita pronunciamientos jurídicos, que eliminen con su dogma, toda disidencia creativa en la interpretación de la letra jurídica.

1967 es el tiempo de la lucha contra el poder segregador de la ciencia, una ciencia que permite al genocidio tomar semejante amplitud, el lacanismo juega sus cartas contra los ideales de la libre diáspora en el modelo de EE.UU, finalmente realiza su ruptura definitiva con un imperio que se ha vuelto segregador.

Con la propuesta de octubre, Lacan va ha procurar separar la didáctica de los modelos de enseñanza, que recubrieron el proceso de la cura. Vuelve a introducir lo que enseña o transmite el diván, como único principio de acceso al psicoanálisis. Un psicoanálisis que no depende de un examen ni de un doctorado, sino de una política freudiana de formación. Después de las barricadas, Lacan dirá "que de su escuela hizo, un mayo del 68 por anticipado".

Con la propuesta del 9 de Octubre intenta dar una respuesta psicoanalítica a la crisis institucional que afecta a su escuela, los efectos de esta revolución empiezan a hacerse sentir en el escenario intelectual parisino.

Por supuesto que Lacan no era maoista, ni marxista, ni leninista, ni libertario, sin embargo la cuestión del pase provocaría en la base, una revolución que organizaría la cúpula, bajo la égida doctrinal del gran timonel.

La propuesta, ni bien se enuncia desata el efecto de una bomba, el gran timonel atrapado en su propia legislación conduce esta experiencia según la posición multidimensional que el mismo se asigna.

Monarca, psicoanalista, legislador y didáctico, Lacan se arroga también el derecho, a compartir la suerte de sus notables y ser un A.E como todo el mundo. Finalmente ante la disyuntiva, se condena a aparentar que no decide nada, manteniendo a la vez hasta el infinito la permanencia de una mirada decisiva Con este sistema el pase no podía funcionar según el proceso psicoanalítico, poniéndose en evidencia las causas de su futuro fracaso.

En el marco de 1976 un pensador François Roustang, en su libro Un destino tan funesto, produce un famoso éxito de la literatura psicoanalítica de ese momento, que llega ha tener una influencia clave en la historia del lacanismo.

Critica el antihumanismo de Lacan, Foucault y Althusser, al que considera responsable de una visión totalitaria del mundo en la que el individuo, no tiene mas derecho que los de un determinismo estrecho.

Plantea que toda doctrina es el arma de una locura destinada a volver loco al otro, acusando al lacanismo, de una transferencia jamás disuelta, y concebida según el modelo de la hipnosis. Remata diciendo que con la presencia del gran timonel, el lacanismo tiene todas las taras de una religión, de un opio o de un arte de manipular a las masas.

Quizá esta denuncia literaria reniegue de una parte de la historia, donde Lacan fue uno de los pocos psicoanalistas que se dejó interrogar por la cuestión de los campos de exterminio, en su ética sostenía que la doctrina analítica no podía avanzar si no era capaz de tener en cuenta la pesadilla del exterminio del semejante.

Tres meses después de la publicación de un Destino tan funesto, un acontecimiento trágico, trastorna el pase en la Escuela Freudiana de Paris. En marzo de 1977, una joven psicoanalista de la Escuela, llamada Juliette Labin, se suicida en un chalet de montaña, tomando una dosis mortal de medicamentos, que ella misma había preparado cuidadosamente.

Pertenecía a la quinta generación psicoanalítica a la que la Escuela le debía su mejor época, tenia en su diván una enorme clientela proveniente de las barricadas, había entregado toda su vida a la aventura lacaniana por la que sentía una verdadera pasión, ella era un símbolo al mofarse de todas las insignias del poder institucional.

Rápidamente Juliette sufre por el dogmatismo reinante, el cansancio de los barones y cierto crepúsculo que avanza a grandes pasos. Por eso se ofrece a pasar la prueba del pase como un verdadero desafío. Pide que la juzguen los viejos a los que casi no les reconoce competencia.

La prueba se desenvuelve mal para ella, sobrecargados de candidatos jamas seleccionados, los miembros del jurado demoran un año, antes de darle una respuesta. Juliette, no soporta ese tiempo de espera. El 27 de enero el jurado le comunica su decisión negativa. Finalmente el 4 de Marzo se suicida sumida en la depresión.

Si bien Juliette Labin no se suicida a causa del pase, la prueba es el elemento motor de un proceso que la conduce a la muerte, su acto anuncia el canto de cisne, ya que lleva a la ruina la aventura de la que se nutrió y que no la sobrevivirá.

Con este suicidio la Escuela entra en la primera fase de su agonía y son algunas mujeres las que inician la batalla. Una carta abierta al jurado de aceptación de una de sus pasadoras dice "Juliette Labin se suicido por el pase...... El pase es una máquina infernal y la herramienta implacable de un delirio de poder...... Tal vez Juliette se hubiera suicidado sin el pase, pero entonces hubiera sido asunto de ella, en vez de eso ustedes favorecieron su decisión’’.

Después de esta carta a los miembros del jurado, sólo Lacan y Leclaire aceptan la idea de que el pase puede entrañar un "riesgo". "Enuncié -escribe Lacan- que el psicoanalista solo se autoriza por sí mismo. Es incuestionable, pero la experiencia entraña un riesgo, este riesgo en el pase, no se está obligado a correrlo, sólo se lo ofrece deliberadamente".

El asunto se hace publico con la carta de dimisión de Favret-Saada, que aparece en los tiempos modernos, la que fuera pasadora de Juliette durante un año, critica el espectáculo de una institución psicoanalítica que pretende apoyar el discurso analítico, con garantías ilusorias.

Aduce que el pase instituye un lugar de lo inanalizable. Cito: "encima de todo eso se otorga un grado a los más prestigiosos’’. Finalmente lo define un negocio.

Otra pasadora de la experiencia Anne Levallois planteaba: "El pase fascina, al punto de que podemos preguntarnos, si el deseo de Lacan de saber más sobre el paso del psicoanalizando al psicoanalista, no generó en la Escuela Freudiana, el fantasma del osario donde se origina todo goce, haciendo del pase el lugar de las sirenas, y llevando al escenario institucional lo que no sucede en los análisis de los analistas’’

Lacan escuchaba con atención las denuncias, a veces aguzaba el oído y otras parecía sumido en sus pensamientos, en otras ocasiones montaba en cólera. Siempre majestuoso el viejo timonel se enfrentaba al fracaso de su Escuela y a la violencia de una crisis que la llevaría a la disolución. El momento era trágico, todos empezaban a hablar en voz muy alta de la muerte del maestro.

Aimee muere el 15 de Julio de 1981, a los 89 años, Lacan la sobrevivirá apenas dos meses, el maestro solo con Gloria para evitar indiscreciones, se registra en su ultima morada con el apellido de su médico, muere después de haber pronunciado algunas palabras: "obstinado desaparezco". Muere con un nombre falso, ultimo destino de un gran artesano de la producción del psicoanálisis.

Levantando el guante a modo de epitafio "soy obstinado, desaparezco", recupero para ustedes la frescura de una experiencia que propone, un artificio destinado a ubicar el sitio de las dificultades, un salto al vacío a franquear y que ubica al pasante sorprendentemente en la otra orilla, un territorio vacío, desierto, e inquietante que recorta la función deseo del analista .

Una posición tan poco asegurada, que le transmite a un sorprendido sujeto que su analista, aquel que lo condujo hasta esa frontera por su acto, devino allí como algo arrojado, residuos de una antorcha transferencial que descubre en sus cenizas el desser del Otro. Finalmente aprende del pase que la caída del líder a golpeado, el ser de su analista.

Lacan interpreta a Hamlet como la estructura misma del drama del deseo, en la escena del cementerio el héroe se identifica con quien esta ostentando el dolor del duelo, para reconstruir su fantasma.

La experiencia del pase, como la penso Lacan, lejos del bullicioso ruido de la pasión política propone una torsión. Laertes, el pasador es invitado a inhibir su demostración para testimoniar desde su duelo la posición de Hamlet, el pasante si bien repite su cita con la muerte no produce su acto de lucha fuera de la escena, sino a través de su testimonio renueva su pacto con el generoso tiempo de la pulsión de vida

El pase demostrado como un fracaso, portador de la locura, y de una institución que trabaja en seco ¡¡palabras de Ginette Reimbault en plena crisis política de la Escuela, ignora como el ideal analítico de realizarse en el objeto, se deshace a medida que la clínica del pase, se enfrenta a un saber agujereado, que permite en su valor de prueba, investigar dificultades halladas en la practica analítica, resorte mismo de los limites del preciosismo psicoanalítico.

El cuento de la isla desconocida, de José Saramago, dice de la causa que franquea el vacío todas las islas son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas. El buen timonel soñaba que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas. El hombre del timón preguntaba a los marineros que descansaban en cubierta, si avistaban alguna isla desconocida, y ellos respondían que no veían ni de unas ni de otras, pero que estaban pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber, y una cama donde folgar.

El hombre del timón contemplaba la desbandada, cuando la carabela se amarró a la muralla del embarcadero. No hizo nada para retener a los que lo abandonaban.

Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas. Después, apenas el sol acababa de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, en blancas letras, el nombre que todavía les faltaba.

Hacia la hora del mediodía, con la marea La isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.