EFBA-30 años de Escuela-EFBA

Transferencia, Acto (Fundación) y Escritura

Laura Guterman

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

Quiero agradecer la invitación a participar en estas Jornadas celebrando los 30 años de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Debo a esta Escuela gran parte de mi formación como analista.

Es esta, una buena ocasión para encontrarnos una vez mas con nuestros recorridos por el psicoanálisis y con el desafío de nuestra praxis singular y apasionante. También, la de acompañarnos en los lazos de trabajo que nos permiten intercambios esenciales a nuestra formación.

Son Jornadas como estas las que abren un tiempo prometedor, para que la palabra siga teniendo prioridad para el hombre de hoy, quien por la prisa de la época, intenta borrar la subjetividad de cada quien, llegando a prometer sólo, más síntomas, más inhibiciones, más angustia, más particularidades del sufrimiento.

Es por esto que festejo esta oportunidad, de acercarnos nuevamente a la ética del sujeto sostenida en el deseo del analista.

La cordialidad de esta invitación me generó inquietudes, entusiasmo y emoción, despertando muchos recuerdos que hacen a los inicios del despliegue del psicoanálisis en Bahía Blanca y en el cual estoy implicada.

Consecuencia de esto precipitó un título, en parte generado por algunas cuestiones que considero insoslayables en la formación del analista.

¿Cómo dar a conocer un título sin cuestionar el mismo? ¿Cómo decir de títulos cuando es "a confirmar (1)"? ¿Qué hacer con eso que intentamos nombrar con un título? Mi respuesta es: intentar escribirlo, bordearlo, recorrerlo, cortarlo, acotarlo y empalmar.

Comenzó a partir de ahí a diseñarse una pregunta: ¿hay un enlace posible, entre la letra de un analizante a situar en el recorrido de un análisis y las letras que se ponen en juego en las instituciones psicoanalíticas?.

El reconocimiento de los diferentes tiempos que esto demanda, conmueve profundamente el tránsito de un sujeto por la vida. El analista acompaña este andar, con su presencia, con su palabra, con su silencio y sólo con una dirección: el alojamiento del sujeto en el camino de su deseo.

A través, de lo que considero un intento escritural, surgen redes que se entretejen con cruces y nudos, pasando por ataduras y desataduras, contando, cifrando y descifrando, entre letras que abrigan cada palabra en la escritura.

Propongo cuatro nombres: Transferencia – Acto (Fundación) y Escritura.

¿Por dónde comienza una escritura? ¿Qué acto la precipita? ¿Cuáles son los modos?

Quiero evocar aquí, junto a ustedes, el recorrido de un sujeto; el que habla en un análisis. Tenemos un sujeto por venir cuando recibimos el llamado de alguien, en el acercamiento de quien pide ayuda. Un sujeto supuesto por venir, en tanto, esperamos escucharlo por su discurso.

Vamos a situar los primeros tiempos de un análisis, en relación al sujeto, opacado, extraviado y alienado en la marcación que le viene del Otro. Donación de la palabra que produjo la textura de su realidad.

¿Qué ocurre en estos tiempos del analizante?. Supone algo en el no saber de su síntoma, supone un saber en sí impotente respecto a su verdad, la verdad que causa su escisión.

La confianza estará en ese alguien que sepa de su no saber. Saber del inconsciente, de la verdad a develar, del efecto del juego significante que localiza al sujeto en el soporte mismo de la transferencia. Un inicio necesario para alojar una demanda de análisis.

Un sujeto extraviado en su deseo, entre el amor y el goce y en las pasiones del odio y la ignorancia con su realidad, sostenida en la estructura fantasmática y reafirmada en el ser que su "yo soy" le presta. Amarre sin cuartel, del que el neurótico levanta pancartas, para obturar en la castración, la falta en el Otro.

Eclipsado en la palabra del Otro, su ser se construye y adviene en el campo del Otro. Condenado y donado de significantes que lo demandan en ese ser, será sujeto de la demanda

Un comienzo en esa marca que porta, a punto de poder cuestionarla o querer repararla, ignorarla o significarla en su misma demanda, o decidir, en el mejor de los casos, a perderla por lo que intercepta a su deseo. Podríamos decir que de ella padece y se ofrece para ser amado, honrando al Otro con su propia falta, con su propia desaparición. Y en la imposibilidad de nombrar el deseo del Otro, el sujeto diseña los modos de respuesta para calmar su angustia. En lo indecible del Otro, significantiza la falta.

Una experiencia de la cual no saldrá invicto de este pasaje, en que un analizante pueda declinar su ser para, si soporta los embates de la castración, recuperar su subjetividad deseante.

Es el analista el que produce el acto que instituye el saber del inconsciente, y en el sin-saber de quien habla, en tanto acepte declinar el cierre de la razón, accederá a otra operación fundamental de verdad y goce.

Acuerdo inaugural en la regla fundamental que inscribe una línea de corte por la interpretación.

El acto psicoanalítico, no funcionaría si nosotros no le devolviéramos a la transferencia su verdadero nudo en la función del sujeto supuesto saber.

Transferencia

El análisis se instituye en la transferencia, en la medida que opere el deseo del analista.

En un análisis, la transferencia se instituye en el sujeto supuesto saber y en los tiempos respecto de esto, siendo importante diferenciarla de las que hacen al enlace social entre analistas como es en una institución psicoanalítica, donde se instituye a partir de un acto fundacional y se sostiene en la transferencia de trabajo.

Experiencia del análisis que tiene anclaje en la existencia del inconsciente y en el límite de la palabra, en la suposición de sujeto y de goce, a través de una operación fundamental que Lacan dice, de transferencia. El dispositivo transferencial se funda en un análisis, al modo de un acto fundacional.

Dialéctica del deseo, que en la su(b)-versión del sujeto en el campo de la alineación se enajena en su ser, por constituirse en una elección al requerimiento del ideal. Pérdida de libertad en el siendo, objeto de goce.

Es éste un tiempo de escritura, diferenciable de otros, en que se supone en el inconsciente, una lógica y una verdad fundada en la escisión del sujeto.

Ningún sujeto puede ser causa de sí, no podría serlo, se funda en la enajenación de su misma división, leemos en Lacan en el Seminario XIV "La Lógica del Fantasma".

Letras a leer se irán armando y desvistiendo los diversos disfraces que en la estructura de la verdad y en su misma ficción, deja al sujeto en una encerrona fantasmagórica.

Es esto, lo que afecta lo real de la vida del sujeto y también el cuerpo, la imagen en la imbricación pulsional que plasma una muesca, una marca en el pliegue de un goce.

De acto en acto, entre actos, corte mediante irá girando del goce que el síntoma encierra al goce de la palabra, en la recreación de su letra.

Y si se tolera este tiempo, tiempo de la interpretación, esperando un decir, un saber por venir, en el acto mismo en el que se dice, cobrará los ropajes en una demanda actual que el analista alojará en la pregunta del sujeto.

"Por eso la transferencia es una relación esencialmente ligada al tiempo y a su manejo." (2)

Por otra parte, la relación del analista en el lazo con otros en la institución ¿no supone también su relación al saber y al goce como producto de su ilación analítica?

 

Escritura

"Y sin duda cada uno, por sus sueños y sus síntomas, se encuentra escrito. [...] Justamente: el escribir añade el acto a la letra cuya marca todos sufren." (3)

Del mismo modo que en las obras teatrales, el texto tiene un primer acto. Es la puesta en escena del argumento. Es construir el borde del escenario en el que cada analizante localiza su propio goce en la recuperación subjetiva.

Es el encuentro escritural del analizante en un texto, en el que el analista en su posición de lector promoverá hasta el límite de lo decible.

En este sentido el acto queda ligado a la determinación del comienzo y a un principio -dice Lacan- que no se puede fijar.

"Momento en que la luna desaparece, razón para declararla nueva, luego." (4)

No habrá entonces, ni magos ni profetas que puedan interpretar si no es con la mediación del significante que entre sueños y angustia, síntomas y goce, abrirán nuevas páginas a cuenta del sujeto. Prioridad del significante y también el tiempo de la presencia del goce en lo real de la pulsión.

En esa paradoja, en la que "todo" parece escrito ubicando la función de la castración en tanto causa de deseo, lo singular del sujeto trazará en el progreso de la cura otra escritura a ser dicha en un nuevo estilo.

"Ese ser que no aparece sino durante el instante de un relámpago en el vacío del verbo ser". (5)

 

Es a través de la escritura como un analista aborda lo real de la letra y del objeto. El sujeto pasará por ciertos duelos, por lo perdido, por lo que pudo ser, por la caída del objeto que en la escritura aborda en transferencia.

La verdad conquistada por el sujeto en el atravesamiento del fantasma que portaba, es sostenida alrededor de la tarea del analizante, en una ética en la que se autoriza al pasaje de analizante a analista.

"La escritura tiene una vocación supletoria cuando trata de aportar una solución a los impasses del deseo" (6) ... deshacerla para recrearla, destejerla para tejer un estilo.

 

Acto - Fundación

De palabras se hicieron escrituras.

Por entonces, también en Bahía Blanca entró la letra de Jacques Lacan, era un tiempo diferente al de otras latitudes. Cuando sus libros todavía no se encontraba en las librerias, un surco pudo tener comienzo para muchos de los que hoy estamos en el Seminario Freudiano Bahía Blanca, fundado en la herejía de algunos que rompimos los huevos e hicimos la Hommelette. (7)

Un acto fundacional precedido por una sostenida transmisión y enseñanza de Alba Flesler que después de un tiempo lógico promovió a invitar otros psicoanalistas.

Se fueron produciendo nuevos espacios de trabajo, nuevos modos de leer en el encuentro con esos escritos y seminarios de Lacan.

En esos tiempos de fundación nuestra formación comenzó en las puertas abiertas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires y las siglas SF -Sigmund Freud- fueron leídas como buenos augurios.

Se comenzaron a trazar fronteras diferentes que en el comienzo de un interés por las reformulaciones a la clínica no dejaron de precipitar dificultades.

Para mí, implicó alguna pérdida a cambio de una ganancia que para entonces no localizaba. Pero apostamos a un testimonio generado en la transmisión desde nuevos espacios de trabajo.

Primeros escritos que se fueron sucediendo desde "Escritura del deseo" a "transferencias" y que desde los mismos textos de Lacan originaron debates

"La dificultad reside no en las ideas nuevas, sino en el esfuerzo por escapar de las antiguas, que para quienes han sido educados como nosotros se ramifican por todos los rincones de nuestro espíritu."

Del libro Jacques Lacan "y la cuestión de la formación de los analistas". Moustapha Safouan

Una práctica clínica que cuestiona, posibilita que la letra pase, que un analizante advenga analista. El analista entrelaza en la intensión y extensión puntos de su historia, situados en lo singular de su análisis haciendo causa de deseo en una relación circular y no biunívoca con el pasaje a lo público de la transmisión del psicoanálisis.

Por los movimientos transferenciales y por la escritura, el acto analítico también precipitará un nuevo texto confeccionado con retazos de lo que fue quedando después de haber perdido en el recorrido de un análisis, esos pequeños objetos que dificultaban el andar.

De cuanto un sujeto se despide en transferencia, la caída de las hojas en otoño, los colores con que hemos mirado desde otros tiempos....y aquello que desde aquí no todo pueda decirse. Quizás habrá que soportar la levedad del ser.

Finalmente reconozco que en el surco transferencial se abren páginas para poder contar de otro modo, ahí con la falta en el Otro. En este sentido, como leemos en Isidoro Vegh "para ese final de análisis: creación y goce".

NOTAS

(1) Léase: Alba Flesler "La formación del analista: un título a confirmar" en: La formación del analista. EFBA, Editorial Punto Sur, Buenos Aires 1990.

(2) Jacques Lacan. Escritos 2. Posición del inconsciente. Página 823. Siglo Veintiuno Editores.

(3) Catherine Millot. La vocación del escritor. Biblioteca del Inconsciente. Editorial Ariel.

(4) Jacques Lacan. Seminario "El acto psicoanalítico". Inédito. 1967/68.

(5) Jacques Lacan. Escritos 1. La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. Página 500. Siglo Veintiuno Editores.

(6) Catherine Millot. La vocación del escritor. Biblioteca del Inconsciente. Editorial Ariel.

(7) Jacques Lacan. Escritos 2. Posición del inconsciente. Página 824. Siglo Veintiuno Editores.