FAMILIA Y PSICOSIS

EL TRABAJO ANALITICO CON LAS FAMILIAS DE LOS PACIENTES PSICOTICOS.

Mónica Fudín

(*) Trabajo presentado en 1er Congreso Argentino Psicoanalisis, Lazo Social y Adversidad - realizado por Convergencia Movimiento Lacaniano por el Psicoanálisis Freudiano. Mesa Posicion del Analista en el Tratamiento de la Psicosis. 12 del 02 de 2004.

" La historia no es el pasado, es el pasado historizado en el presente porque ha vivido en el pasado" Lacan (1).

La consistencia hospitalaria ofrece un lugar donde el enfermo psicótico puede alojar su saber, sus certezas, y acotar el goce que lo enloquece poniendo en marcha recursos no habituales para la práctica del psicoanálisis. Las intervenciones en quienes lo acompañan habitualmente su familia pueden hacer de ese episodio de emergencia un momento operativo de apertura al enigma que nos plantea la psicosis. Así la internación ofrecerà la posibilidad de movilizar, y resignificar los efectos de aquello que los ha convocado. Ni aun las familias mas difíciles, de los pacientes mas cronificados callan aquello que por medio de ese paciente los convoca.

Siempre hay un aspecto dramático en lo real de la clínica y considerando la relación tan particular de alienación que el sujeto psicótico tiene con el Otro, traer la familia a las entrevistas es un riesgo que hay que correr, pues tarde o temprano estos harán sentir su presencia. Citando a aquellos que conviven con el paciente y a figuras significativas que quieran asistir, funciones que pueden ser ocupadas por amigos, vecinos, o parientes no sanguíneos, iniciaremos el largo camino de ir tejiendo transferencias considerando que lo real de una practica tan particular hará que quien conduzca un análisis en situaciones límites deba soportar mas que en otras escenas su función. ¿ Desde donde debe intervenir un analista para provocar la regulación del goce que lleva a un sujeto al borde de un abismo sin retorno?

Las intervenciones familiares, deben comenzar a operar desde el primer momento de la internación y no en el momento en que se otorgaría del alta, momento fructífero para la reaparición de resistencias Puesta en acto del psicoanálisis quien ganando la supremacía del campo del sentido nos propone darle una vuelta al sin sentido de la locura cuando se despliega en la escena publica. El lazo enloquecedor del psicótico con el Otro deteriora o impide la relación con el semejante, las redes de parentesco privilegiadamente se convierten en un punto loco, desanudado. En la escena familiar recuperaremos la singularidad del lazo fantasmático que cada uno tiene con los otros miembros de su familia, calculando que esta operatoria retornará a la manera de un benèfico vínculo posible de cada uno con el paciente, por lo que no dudamos en reunirlos en entrevistas familiares, para luego trabajar con ellos separadamente.

Existen durante la internaciòn de urgencia una serie de movimientos que conllevan dispositivos particulares y movimientos transferenciales por los que debe estar dispuesto a pasar el analista que emprende la dirección del tratamiento de un psicótico, interviniendo con su familia. Serian estos tres momentos consecutivos

Un primer momento es el de verse instalado por ellos en el lugar de saber absoluto, oráculo que guiará sus pasos, juez que determinará la culpabilidad de algún miembro y dirá que está bien y que está mal, orientador que los ayudará a hacer frente a aquello que no comprenden. Clínica con familias que en el tiempo lógico en que no se verifica el síntoma en el sentido psicoanalítico estricto, aparecerán todo tipo de signos y padecimientos que recaerán sobre el analista quien deberá operar con ello. Momento crítico, catàrtico y oportuno para tomar ese lugar de saber y enunciar los pasos a seguir en la dirección del tratamiento que él conducirá, pero advertido del goce al que se ve expuesto y al que debe renunciar oponiendose a esa demanda para convertirla en una posición de acompañamiento a transitar esto que les sucede. En las urgencias tomamos esa queja inicial por el malestar que les ocasiona el paciente como puerta de entrada para el establecimiento transferencial.

El tratamiento del paciente debe permitir que el paso por la internación no sea sin consecuencias. Cuando digo internación me refiero también al episodio de brote que involucra al sujeto psicótico y que ofrece la oportunidad a la familia para interrogar que ha pasado, pues no siempre se hace necesaria la internación. Es bueno señalar que la urgencia tambien està presente en la familia, que impotentizada, angustiada, agotada, debe recurrir a otros que acotando la escena les diga que hacer. La violencia del paciente dirigida al familiar que decide la internaciòn debe ser mitigada por el analista haciendose cargro A la espera de la mínima vacilación sobre sus certezas el analista desde el lugar de sujeto dividido mantiene la posición de abstención del furor curandis, del consejo pronto y la conciliación rápida resignando el ideal superyoico de la pronta cura, para retener las demandas e instaurar una dimensión transferencial que se podría decir invertida, situandose el analista en un deseo de saber dirigido al paciente y su familia, apareciendo así el segundo momento transferencial.

Segundo momento: Puestos en la escena de la sesión familiar, puro testigo de un goce que se ha de desplegar pero no indefinidamente, el analista deberá maniobrar inventando una posición particular con el psicoanálisis, alli donde la interpretación y la asociación libre no son posibles o son instrumentos inoperantes ya que aquello que se convalida con la neurosis suele invalidarse la psicosis, pues no hay lugar para la regla fundamental en el tratamiento de la psicosis. Principalmente porque la familia no demanda tratamiento, " ellos están bien", y vienen por el paciente "¿Cómo los incluímos ya que serán nuestros referentes reales? les enunciamos entonces, que " somos nosotros quienes necesitamos de ellos, pues al convivir con el paciente, son quienes mas conocen y saben de él" .. Construcción que ponemos a disposición del otro ofreciéndoles una trama sobre la que podrán bordar desde su lugar de saber, "… deseo del analista que restablece la transferencia,…en la medida que le permite, en una hipnosis al revés, encarnar, al hipnotizado." (2). Asi reafirmando nuestra ignorancia invertimos el pedido "ellos nos ayudarán a nosotros en la dirección del tratamiento"

El psicótico espera el juicio del Otro sobre el y a él se identifica, por eso debe haber una relacion de cuidado transferencial entre quien debe ser cuidado y el Saber de ese Otro, encarnado en la sesión por alguna madre, padre, hermano, etc, Invitando al paciente a participar desde el comienzo de las sesiones familiares, también él tendrá algo para decir, dejando de lado el " que se hable de y por él" defendiendo su verdad de la verdad de los otros. El analista va a hacer algo con los signos que el psicótico presente, será quien le otorgue valor de significante a lo que escucha, a lo que aparece.

Desde el comienzo suponemos un sujeto alli donde habita la psicosis, pues eso que a él le habla lo coloca en el lugar de un oscuro objeto. Suponer que el paciente tiene su verdad para decir es suponerle un sujeto, constituye un acto invitarlo en la sesión a dar su opinión, por precaria que ésta pueda parecer, acerca de lo que " se dice de él" o escuchar su punto de vista de lo que alli se plantea. Algo del orden del sin sentido suele adquirirlo cuando el paciente participa de la entrevista familiar.

De manera que eso que aparece en lo semejante endogámico por la via de la forclusión donde el sujeto encuentra lo especular que lo atrapa, en la entrevista al poder encontrar el espacio para hablar de lo que les sucede, se restablecen los pactos simbólicos entre sus miembros, y esa especularidad tiene la oportunidad de transitar por caminos simbólicos que disuelven situaciones críticas ( violencia, acting, pasajes al acto, etc.) por la via transferencial.

Comenzaremos por la historia familiar, los relatos de una familia funcionan como pedazos de verdad histórica que se ponen en el lugar de la realidad expulsada. Ese despliegue de los acontecimientos que se realizará frente al analista no será pues al modo de una anamnesis sino ubicando la posición que cada uno tuvo frente al mismo. Aparecerán interrogantes dirigidos a un Sujeto que no ha podido pensarse en su propia historia, que se excluye de la escena escamoteando sus propias percepciones y que los hechos cronológicos de la historia del sujeto psicótico no tengan inscipción como tales y por lo tanto no perturben el curso de los acontecimientos, por ej nada sucede si un hermano se suicida en la casa, pues los padres irán a cobrar la jubilación el dia del entierro y por lo tanto no podrán asistir al mismo, debiendo asistir solo el paciente quien luego es internado por un brote psicótico.

El deseo de saber del analista en este segundo momento coloca a éste como un testigo, relator de lo que le viene del otro, objeto de transferencia, construcción que permite una creación alli donde todo estuvo desligado, donde el sujeto se ausenta del acontecimiento que lo atraviesa vivido pero no registrado y que Caterine Kolco (3) denomina extranjeridad de la historia, pues ningún juicio ni afecto suele acompañar sus relatos.

Iremos reconstruyendo y reanudando el acontecimiento de manera de construir en el presente el pasado de la historia, ya que la ausencia de toda inscripción, del conocimiento de la historia facilita que el texto pueda aparecer como delirante, discurso monolítico conteniendo un mensaje a la espera de ser descifrado. Encontrar una verdad que amenaza con surgir y debe mantenerse oculta, recortada, pero que pone supuestamente en peligro a quienes se ven amenazados por ella, verdad siempre vigente y encendida a través de los signos o síntomas. Dice Lacan en el Seminario de la Psicosis " El analisis es inseparable de una pregunta acerca del modo en que la verdad entra en la vida del hombre, quien se acomoda perfectamente a la no-verdad, permaneciendo la verdad en un plano misterioso, inexplicable, casi innecesaria". (4) Verdades que conducirían a un sujeto al límite de la locura?

La disponible escucha del analista propiciará que el psicótico encuentre un lugar de oyente de su propio discurso Al respecto Piera Aulagnier (5) dice del psicótico " ha aceptado creer que un pensamiento diferente al de los padres podría saber lo que es el deseo, la ley, el bien y el mal. Ya adulto, si no ha continuado negando lo que la realidad le muestra sobre los desfallecimientos, los abusos, las debilidades parentales, va a imputar toda esa omnisciencia al perseguidor exterior que muestra ( a si mismo y a los padres) al mundo que precio ha pagado el que ha osado ver. La apelación al delirio es la consecuencia del a imposibilidad de creer en la presencia de la escucha del otro.". Es el precio a pagar por endosar la omnipotencia parental: dejar la realidad.

Subjetivación de la historia uno por uno en la escena familiar. texto a la espera de una lengua para descifrarlo, enigma que no se deja develar, donde el sentido escondido no preexiste,

En el tercer momento de la internación y advertidos que el retorno del paciente al mundo social dependerá en cierta medida del retorno a su escena familiar, disuelta la queja inicial por el malestar que éste les produce, la familia tiene un sentido diferente de lo sucedido, de los signos y los acontecimientos. Momento en que develadas las singularidades se deberá decidir el destino del paciente fuera del hospital. Podrá obtener el alta o carente de grupo familiar o cualquier red social capaz de alojarlo, vivienda, o trabajo deberá permanecer en una institución. La manera en que un sujeto psicótico pueda instalarse y armar transferencia institucional conviviendo con quienes no son su familia pero pueden cumplir ciertas funciones propiciatorias, nos atañe como analistas, reconociendo los limites de la estructura con la que trabajamos, ya que no se tratará de proporcionarle sólo actividades de las que participe, ni satisfacer sus necesidades básicas

Concluyendo

Considero que basicamente son tres los movimientos transferenciales encadenados y consecutivos por los que debe estar dispuesto a pasar el analista que emprende la dirección de la cura de un psicótico, interviniendo en su familia durante una internación: pivoteando desde el lugar de verse instalado por ellos en el lugar de saber absoluto, juez, oráculo que guiarán sus pasos y les dirá que hacer, (necesario en un primer momento de caos y desorden discursivo llevado al acto), para en un segundo momento deslizar ese saber a la familia. Sabiendo la importancia que el Otro tiene para el psicotico lo conducirá por los senderos que lo acerquen a su verdad, trabajando con ellos su historia, ya que la ausencia de toda inscripción, de conocimiento de la historia impone la invención, lo que se muestra en el delirio como esfuerzo por representar lo irrepresentable. Con la proa hacia la externación, el analista inventa una posición particular ahí donde los recursos habituales del psicoanálisis para la neurosis como la interpretación, la asociación libre no son posibles, posición de testigo, testigo para decir que hay sentido, como relator de lo que le viene del otro. Dirigir la cura postulandose como sujeto deseante, deseo que desde la transferencia se puede desplegar propiciando en el paciente una demanda, extensiva a su grupo familiar, abriendo preguntas, ahondando fisuras en las certezas, sosteniendo las singularidades y trabajando una historia como algo mas que una suma de acontecimientos que invitan al sujeto a no quedar fuera de la escena de su vida Un tercer momento poco propicio y alentador para el paciente, pero necesario de reconocer para el analista es el limite que la familia pone cuando el deseo de no retorno se hace presente, entonces instalado en una institución encontrará alli las funciones que lo sostendrán, Ya Freud en el Malestar en la cultura hace referencia a lo que esta exigía al individuo, por lo tanto el analista no intentará adaptar directamente al sujeto a su sistema social o familiar, forzando soluciones humanistas. Inclusive deberá sopesar la posibilidad de no retorno del paciente a una familia que lo expulsa y no le brinda ningún lazo afectivo. Desconocer la individualidad del sujeto psicótico como su historia familiar, manera de gozar y lazos establecidos conducirá a caminos estériles y soluciones temporarias. A veces el grupo familiar, o de amigos pueden acompañar al paciente que vive en la institución a través de visitas, o salidas de fines de semana, lo que se torna mas propiciatorio que forzar una convivencia infeliz.

La apuesta del analista será instalar una transferencia que consiste en anudarla a modos particulares de intervención creando lazos donde estaban rotos, y maniobrando con ella los lugares del saber, demandante ante el enigma que plantea esa mostración del delirio, trata de trasladar una interrogación acerca del sentido convirtiendo a la familia en testigos de lo impensado a que los somete la psicosis, debiendo reconocer el signo de una letra desviada que será necesario ligar al texto al que pertenece. Tal vez será necesario atravesar algunos diálogos de locos para retomar algo de la cordura…

NOTAS

(1) Lacan J. Seminario I Sobre Los escritos Tecnicos de Freud pag

(2) J. Lacan Seminario 11, pag 276.

(3) Kolko C. Los ausentes de la memoria. Ed. HomoSapiens 200l, Bs.As. Pag 65

(4) Lacan J. Seminario Las Psicosis Cap. XVII.

(5) P.Aulagnier Lápprenti historien et le maitre sorcier PUF 1984 p 184

Bibliografía

Kolko Catherine. Es. Homo Sapiens Bs. As. 2001

Fudin Monica Las Psicosis: Clinica y Abordaje Psicoanalítico. Clase de 10/00 EFBA en Seminario El Psicoanalisis y Las Psicosis dictado en Hospital Borda.

Fudin Monica Familias, Psicosis e Internación en Intervenciones en la Emergencia Ed.Interlína Bs.As.1991

Lacan J. Seminario 3 Las Psicosis. Ed. Paidos

Lacan J. Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis Ed. Paidos

Freud. S. El Malestar en la Cultura. Obras Completas. Ed. Amorrortu.