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Adolescencia y Asombro

María Cristina del Villar

(*) Jornadas Aniversario "30 años de Escuela (1974-2004)". Escuela Freudiana de Buenos Aires. 1, 2, 3 y 4 de Julio de 2004.

La experiencia analítica nos enseña que el destino de un sujeto está tejido por varias cuestiones ; una de ellas es el efecto que produce en él, el hecho que en el decir original que recibe de sus ascendentes hay muy a menudo sin que él sepa una parte del mal-decir, donde encuentra una mal-dición que es la fuente misma de su degradación primordial. Mandato Superyoico goza,goza,goza.

El conflicto estructural entre lo que en términos freudianos es del orden de lo primordial Bejahung o de lo primordial Verwerfung es lo que repercute en el hombre en la medida en que él es el efecto de lo que saldó en lo simbólico y del modo en que ésto cae en lo real. En el tipo de respuesta que el sujeto da a la cuestiòn planteada por éste desgarro, entre vencimiento de deuda y degradación se manifestará un elección inconsciente ,en la cual podrá el sujeto quedar fijado fuertemente a un goce superyoico o devenir sujeto sujetado al deseo.

Es algo de ésto , que trae como consecuencia que el sujeto tema a la palabra y más que para hacerla hablar la tome para charlar, restándose de la escena.

¿El adolescente, en relación a ésto, cómo se ubica? ¿ El asombro es un afecto que da otro sentido a lo Real, posibilitando que algo de éso que se saldó en lo simbólico retorne de otro modo en lo Real?

Sabemos que la adolescencia es un tiempo en el cual un real orgánico irrumpe inexorablemente produciendo como uno de los efectos , caída del imaginario fantasmático en el cual el sujeto se sostiene. Tiempo en el cual no hay otro especular que anticipe una imagen unificada. Si a ésto se le agrega, en la escena real, la falta de otro real que done palabras para nombrar éso que irrumpe inexorablemente y entre en la cadena significante quedando enlazado a la estructura pre-existente de un modo amable,acotado, las consecuencias serán, la mayoría de las veces, de sumo padecimiento: Acting, depresiones permanentes, estados melancólicos, eufóricos, u otros. Palabras necesarias para confirmar la ley ordenadora del discurso que ratifique la prohibición del incesto y así redistribuír los goces , permitiendo una elección de objeto sexual gratificante.

Paradoja en la que se debaten nuestros adolescentes, tiempo de desalienación del Otro de la estructura. Confunden algunas veces a los padres, instituciones, del real de la escena, con los cuales pelean creídos que es de ellos de los que se trata de separarse sólamente, cuando se trata de separarse del discurso gozoso de éllos que los habita como de la dependencia en el hacer y pensar de los mismos . Padres de los cuales necesitan aún para que los nombren.

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María Cristina del Villar – 4803-3324 /4772- 5138- mcdelvillar@hotmail.com

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Hipótesis: Si el analista interviene desde el asombro convocando al significante de la falta del Otro S (/A) permitirá que la otra falta estructural del sujeto donada por uno de los nombres del padre que le permite entrar en el mundo fálico y apropiarse del significante fálico se recubran ,permitiendo que quede anudado ése real ahistórico a la cadena significante y así dar un nuevo sentido al mismo.

Para desplegar ésta hipótesis se trabajará :

1- El asombro.

2- Juego de Pelota : imaginaremos una sesión como un juego de pelota para incluír el

asombro como metáfora de las intervenciones del analista.

3- Asombro y repetición.

4 – Conclusiones.

1- El Asombro :

La experiencia subjetiva del asombro por la cual se considera que la experiencia de un

acontecimiento súbito detenta el poder de introducir en la continuidad del saber la repentina abertura de una discontinuidad está sostenido para mí en ésta lógica: "En el instante en que el sujeto se queda boquiabierto ante el tronar de un trueno que irrumpe, está brutalmente desprendido de todo lo que sabía de sus causas electromagnéticas, para ser fugitivamente tomado por el asombroso encuentro de Zeus tronando en el Olimpo" (I) cita de Alain Didier Weill. Si ése "Golpe de trueno" no es terrorífico para el sujeto como puede serlo para un animal, sino asombroso, es que conmemora el tiempo originario en el que sin ninguna suavidad, sin ninguna armonía, un día el sujeto ha sido arrancado al nihil por el flechazo del verbo . Por el efecto de la palabra sobre el sujeto , hace que dicha irrupción no se transforme en terrorífica.

Es así como lo podemos llevar a interpretar al asombro como efecto de una destitución subjetiva, producida por un significante especial de la Verbluffung, que Freud aisla en el chiste y sus relaciones con el inconsciente y que Marie Bonaparte tradujo como significante siderante que abre a más de un sentido subjetivo, y yo pienso que convoca al significante de la falta en el Otro.

2- Juego de Pelota - metáfora de las intervenciones del analista:

¿ Qué ha sucedido en un partido de tennis, fútbol, básquet,etc., en el instante fugitivo en que la pelota , habiendo sido colocada donde el sujeto no se dió cuenta, pasó a ser a ser objeto invisible?

 

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Si se ha podido operar una auténtica transformación por la cual un objeto de intercambio movido por la simetría, ha adquirido el privilegio sorprendente de ser sustraído al régimen del intercambio especular, para ser metamorfoseado en un objeto perdido, no especular, al que podemos llamar objeto a.

Si perdió la pelota es porque ella se ha ubicado en un lugar donde el saber del sujeto es el que está perdido. Es así que en el instante que ya se tornó de visible a invisible "no es solamente ella la que está perdida, sino el sujeto también"

Perdido entonces es inmerso en un más allá de un sentido, como de la misma manera que lo hubiera estado por un chiste: ésta pelota, vuelta invisible no me conduce al umbral de lo que lo enigmático tiene de abierto a más de un sentido?

Si ésa irrupción de un real inevitable en el adolescente que por nuestra intervención ,podemos transformarlo en un enigma abierto a más de un sentido subjetivo, no es una buena posibilidad, para este ?

Para salir de la respuesta especular se necesita comprender la naturaleza del mensaje que un jugador recibe de una pelota cada vez que vuelve sobre él. En cierta manera, ella le transmite el mensaje del Super Yo y del Yo Ideal, donde éste último le demanda completarla. Es como si la pelota le dijera: "yo te observo, nada de tí me es extraño", " no me defraudes, ofrécete a mí para que yo te pueda descolocar".

¿Qué sucede con el jugador, en nuestro caso metáfora del adolescente? Si responde obedientemente a ése mandato superyoico para preservar el goce mortífero, su golpe será especular. Si para salir de ello el adolescente busca pelear, se entrampa en una paradoja, pelear no le permite diferenciarse.

Sólo se volverá inesperado por la creación exnihilo de una pelota que adquiere otra significación como la intervención sorprendente de un analista. Otra significación será "no espero de tí una respuesta a un deber ni que completes mi narcisismo como si fueses un objeto más, sólo espero sorprenderte".

Es por el surgimiento de ésta otra parte, no Superyoica, de la cual mi orientación espacial no sabe nada que estoy desorientado y pierdo la dirección. Esta desorientación témporoespacial que se produce con la caída del Imaginario en el cual se sostenía el adolescente, es efecto también de una desaparición del saber. Al mismo tiempo es efecto de la aparición de un agujero en el saber, suerte de ombligo por el cual el no saber comunica con la escena por un agujero no especular, por fuera de la represión, que comunica con la renegación estructurante. Es en éste agujero, desembocando <en la otra parte> que cae la pelota que me abre a más de un sentido, permitiendo rearmar el imaginario y da la posibilidad de anudar ése real a la estructura.

¿Cómo es que el adversario puede acceder a ésta otra parte antes que yo, como el analista?

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Extrae su poder del deseo muy particular que lo anima, el deseo de sorprenderme, de abrirme a más de un sentido subjetivo.

Si ha podido ir hacia ése más allá es que en éste golpe preciso, su relación con el deseo estaba estructurada de un modo distinto que el mío, no era ésta- pelota -ésta pelota bien presente – lo que sostenía su deseo en el momento de tirar la pelota, sino ya lo que ella iría a devenir en tanto promesa de ausentarse, de ser metamorfoseada en objeto perdido.

3- Asombro y repetición:

El afecto que el asombro introduce en el sujeto es el único afecto que es capaz de experimentarse , como si se diera por primera vez, incluso si se repite, no es vivido como una repetición.

Lo mortífero de una repetición es que reenvía a la reminiscencia de un "dejá vu", de lo cual el sujeto no puede sustraerse.

El sujeto no puede olvidar la identidad entre lo que acaba de producirse y lo que ya se ha producido.

El asombro tiene de particular el ser olvidado cada vez, y no suscitar cuando se produce la rememoración del asombro precedente. Esta es la razón por la cual una y otra vez podemos asistir a un partido de fútbol, tennis, básquetbol, etcétera, sin aburrirnos. Esperamos ser sorprendidos. Eso mismo esperamos del analista. Cada golpe de pelota en el tennis, cada pase de pelota de un jugador a otro en el fútbol, cada entrada del balón al cesto en el basquetbol no se repite, sino que recomienza un comienzo que es imposible apoderarse, habituarse, porque éste comienzo está en el principio del primer hacer humano, cuando el verbo permitió que el trueno salga de la naturaleza para entrar en el mundo de la palabra, del significante.

El asombro no es un acto de rememoración de éste comienzo, sino de conmemoración de un acto psíquico, la represión originaria , del que la memoria del sujeto no posee representación.

En un partido de tennis donde el sujeto que transforma la pelota especular, como la intervención del analista, que rompe con la devolución del peloteo siempre igual, en pelota abierta a más de un sentido, convirtió los atributos de ésta pelota, que están ligados a las representaciones (tiene tal color, tal peso, tal sonido) en atributos despojados de toda representación ( invisible, inmaterial, inaudita).

Durante el efímero instante en el que ella deviene

invisible como una pintura , inmaterial como un bailarín, inaudita como una nota de música la pelota es la obra de un artista. Si ése instante asombroso se da como un volver a comenzar de un comienzo completamente olvidado e inolvidable, es que es una fractura de la continuidad temporal por la que estoy autorizado a explorar ésta dimensión secreta discontinua que es el tiempo a histórico.

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Que se pueda viajar como hace la pelota en el tiempo estando sustraído al determinismo histórico que permite ir al encuentro de un comienzo que recomienza no es lo que Freud subraya que el inconsciente no conoce el tiempo? Que el inconsciente no conozca el tiempo no significa que lo niegue sino que existe un sujeto del Inc , que no estando como el Yo (moi) exclusivamente determinado por la historia, esté en posición, cuando el significante que abre a más de un sentido ,significante de la falta del Otro, de volver a éste punto del tiempo antes del tiempo histórico, al "punto de partida".

Allí el tiempo lógico se articula al topológico.

4 - Conclusiones :

Por ésto intervenciones en la dirección de la cura, especialmente en los tiempos de la adolescencia que produzcan asombro, se tornan tan importantes. Da la posibilidad a ése real biológico que irrumpe inexorablemente, que no tiene historicidad, como en un buen partido de tennis, como el que tira la pelota , en nuestro caso la intervención de analista, que por vía del deseo del mismo articulado al deseo de sorprender permitirá que el significante de la falta en el Otro , enlace ése real no historizado a la estructura preexistente y por el significante fálico , entre a la cadena significante para que desde ahí ir creando a partir de los S2 el S1, la marca particular de ése sujeto y el fantasma del mismo .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Bibliografía:

Adolescencia normal , de Arminda Aberastury.-

Lo inconsciente – Sigmund Freud , Ballesteros, Tomo II.-

El chiste y su relación con el inconsciente - Sigmund Freud , Ballesteros, Tomo II.-

Avances lacanianas del inconsciente freudiano – Benjamín Domb.-

La subjetividad de la época – Segunda Vuelta, María Cristina del Villar.-

Los tres tiempos de la Ley – Alain Didier Weill

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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