IDENTIFICACION y SINTOMA

Clara Cruglak

(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis: Rosario; 1999

La Identificación está comprometida en la formación neurótica de síntoma. Esta es una observación clínica que le permitió a Freud avanzar en el esclarecimiento de la identificación. Este tema no se nos presenta como un asunto sencillo, llano, en nuestra teorización. En la Identificación hay enigmas, y los hay para el propio Freud, también para Lacan.

En la obra de Freud encontramos la Identificación, tratada, en principio, con relación al síntoma histérico, luego en la melancolía al introducir la noción de objeto perdido. Y es con la idea de la identificación primordial que se nos ofrece un panorama más amplio que incluye las Psicosis.

En Psicología de las masas y análisis del Yo, el capitulo titulado, precisamente "La identificación", que considero como una de las referencias teórica de mayor peso para reflexionar sobre el tema que hoy quiero compartir con Ustedes. Allí manifiesta: "El psicoanálisis conoce la identificación como la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona". Esta primera ligazón afectiva -advertirá luego- es previa a la elección de objeto

Aquí ya debiéramos detenernos para prestarle atención a esa ligazón, ¿es del orden significante? ¿O es de otra estofa? ¿Esa exteriorización indica una interiorización previa? ¿O implica una simultaneidad entre interior y exterior?.

La noción de interior se vislumbra aquí como una cuestión central. , si consideramos una apreciación formulada por Lacan, casi al final de su enseñanza, cuando afirma que tenemos un interior, y se pregunta que relación hay entre este interior y lo que llamamos corrientemente identificación

Cuando, en nítida referencia al texto de Psicología de las masas y análisis del yo, dice haber tratado de responder ahí, en el punto en el cual se confronta con la idea que soporta el Inconsciente, en ese punto que concierne a algo que estaría en el interior de cada uno, de cada uno de aquellos que hacen masa y que por esto creen ser una unidad.

Sugiere que Freud estaría advertido: Se trata de dar cuenta de la existencia en esa masa de algo que se califica YO (moi). ¿Qué puede ser este yo? -se pregunta- y para tratar de explicarlo intenta "imaginar el uso de una topología". Recurre a una mostración topológica en la cual la noción de interior está comprometida tanto como la articulación con la noción de cuerpo.

Afirma que hay un cuerpo de lo Simbólico, que es la-lengua, un cuerpo de lo Imaginario, y un cuerpo de lo Real que dice " no se sabe como el sale" pero arriesga a ponerlo en relación con "ese interior de cada uno". La mostración topológica a la que recurre Lacan para presentar lo que podríamos llamar la topología del Yo, es el retornamiento del toro y permite apreciar cómo ese interior no se corresponde con ningún endo, sino con el meso, interior absoluto del toro trique. Esa operación sobre el toro, con la cual intenta mostrar el Yo, la despliega en tres tiempos articulados a las tres identificaciones que lee en Freud.

Si nos detenemos a interrogar aquello que podría estar implicado en esa aspiración de la identificación, a la que se refiere Freud, veremos que nos lleva a un planteo que interesa a la forma. Pero la forma como efecto de la estructura que la gestiona.

Freud, en el mismo capitulo 7, pareciera no dejar lugar a dudas: "Sólo se discierne que la identificación aspira a configurar el yo propio a semejanza del otro, tomado como «modelo»". Y dicho esto nos invita a dilucidar la identificación en unos "nexos más complejos" como es el caso de la formación de síntomas.

Se sirve de observaciones clínicas, de las cuales extrae enseñanzas y las brinda en una apretada síntesis. Menciona tres fuentes que, a mi entender, tienen distinto estatuto.

La primera podría considerarse una definición de la identificación: "En primer lugar la identificación es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto". Dice lo que la identificación es.

Las otras dos fuentes son observables clínicos que resultan de tres casos de formación de síntoma. Así es como propone, como segunda fuente lo que concierne al mecanismo completo de la formación histérica de síntoma. Ofrece el ejemplo de una niña pequeña que recibe el mismo síntoma de sufrimiento que su madre: una tos martirizadora. A punto seguido da otra alternativa, cuando se refiere a Dora imitando la tos de su padre. Concluye que en los dos casos "la identificación es parcial, limitada en grado sumo, pues toma prestado un único rasgo de la persona objeto".

En esta segunda fuente están comprendidos dos casos de formación de síntoma histérico producidos en torno a ese único rasgo, que opera la sustitución de la elección de objeto por la identificación vía regresiva. Párrafo celebre, si los hay, del que se extrae la segunda identificación. Y es aquí también el lugar, filón de oro, donde Lacan releva el trazo unario.

La tercera fuente es ejemplificada con un tercer caso de formación de síntoma, en el cual el mecanismo que opera es el de la identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación. Refiriéndose a la reacción epidémica de las jóvenes del pensionado enfatiza que la identificación es parcial. Es una identificación por el síntoma. Este síntoma pasa a ser así el indicio de un punto de coincidencia que debe mantenerse reprimido. Dentro de esta fuente, la tercera, evoca la relación al líder. Menciona que el modo de la ligazón con el lider reside en una "importante comunidad afectiva" entre los individuos de la masa. De aquí se extrae lo que conocemos como tercera identificación o identificación histérica.

Observemos que:

En estos tres casos de formación de síntoma de la segunda y tercera fuente, se trata de identificación parcial. En la segunda fuente opera un único rasgo de la persona objeto. En la tercera fuente un único punto realiza una comunión entre los "yo". El atributo único resalta una condición que no podemos desatender y que se juega a nivel del rasgo unario.

Luego de esta síntesis Freud reconoce que el tema no está agotado. Pero entonces, de estas tres fuentes, dos de formación de síntoma, y una que considero como definición de la identificación en Freud, ¿cómo es que, de estas tres fuentes que propone para dilucidar la identificación, se concluye que aquí están los tres tipos de identificación enunciados por Freud?

¿Acaso en este mismo capitulo no se ocupa de otras identificaciones?

Sin avanzar demasiado, en el mismo texto, menciona las psicosis aún cuando admite que tanto en las psicosis, como en otros casos, la cuestión de la identificación no resulta de fácil comprensión. Así pasa a ocuparse sucintamente de la identificación en la homosexualidad y en la melancolía.

Es Lacan quien releva, en Psicología de las Masas y análisis del Yo, los modos de identificación. Agrupados en forma indisociada, aunque los reconoce heteróclitos, introduce a partir de allí lo que da en llamar "una serie estructurada"

¿Cuál es, para Lacan, el elemento que las ordena en serie?

Sobre todo si consideramos, aunque parezca en este momento anticipado, que Lacan propone que "las tres formas de identificación se llevan a cabo a través del einzeiger zug", el rasgo unario. Tal vez podamos aproximar alguna razón que diera cuenta de cómo este elemento las ordena en serie.

Mi propuesta es que, si las identificaciones han de ser consideradas en serie, esa serie lleva implícita, desde el inicio un postulado en lo que Freud menciona como fuente en primer lugar. Esa primera fuente, insisto, debiéramos considerarla una definición de la identificación con valor axiomático. Dice lo que la identificación es: la identificación es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto. En esa frase tan escueta como concisa encontramos elementos claves del movimiento inicial de la estructuración inconsciente. Como forma más originaria, que implica no solo una forma primera, sino también una exteriorización, la mas temprana, nos remite a la Identificación Primaria que se realiza por incorporación (einberleibun), referida en otros textos al mito del Padre de la horda.

Y diciendo esto nos ponemos en la vía de abrir el campo de nuestro tema en lo que puede ser considerado como proceso de identificación inaugural y fúndante de la estructura inconsciente, y por otro lado las identificaciones.

Lacan dedica un seminario al tema de la identificación. Afirma por ese entonces: "Lo que hay de concreto en nuestra experiencia - referente a la identificación es una identificación de significantes". Curiosamente, el desarrollo del seminario, está centrado en la segunda identificación, inspirada en la segunda fuente: identificación por regresión a un rasgo único, el rasgo unario. Y en la tercera, llamada identificación histérica, o identificación al deseo del Otro. De la primera, originaria, dice no "haber soñado siquiera" hacerla entrar en el desarrollo de ese año, por haber reconocido que ocuparse de lo que allí nombra como "identificación al padre", hubiese "comprometido todo el desarrollo sobre la identificación en los problemas de Tótem y Tabú". Que la primera esté referida al mito que se despliega en Tótem y Tabú nos da alguna pista para pensar que la identificación originaria, primera tendría valor axiomático. Referida a los orígenes compromete un supuesto teórico. Inferencia lógica de lo que el mismo mito no vela: ese fragmento de fuerza del padre de la horda, del cual se apropian los hermanos en el acto de la devoración. Allí se cuela en términos energéticos, el aspecto económico de la Metapsicologia freudiana. Oportunidad aprovechada por Lacan para relevar del terreno energético lo que es de lo Real. Y tal vez esta sea una de las razones por la cual, cuando vuelve a ocuparse del tema, muchos años mas tarde, en sus últimos seminarios, la primera identificación sea planteada como la identificación a lo real del Otro real.

Que la Identificación de significantes pase a ser planteada por Lacan como la Identificación a lo Real, a lo Simbólico y a lo Imaginario del Otro real es en si mismo todo un tema, que por cierto, hoy no vamos a tratar por razones de tiempo. Pero son cuestiones que intenté abordar y desarrollar en trabajos anteriores; algunos de los cuales tuve la oportunidad y el gusto de compartir en ocasión de otras reuniones Lacanoamericanas.

Si vale mencionar, en esta ocasión, sucintamente que la primera identificación es nombrada como la Identificación al padre, que se corresponde con la identificación a lo real del Otro real. La segunda, al rasgo unario es la Identificación a lo Simbólico del Otro real. Y la tercera como la identificación histérica, identificación a lo Imaginario del Otro real.

Por lo dicho hasta aquí podríamos distinguir un proceso instituyente en la serie que compromete la formación del Yo tanto como la estructura subjetiva. Esto se ordena en serie. Serie de tres que hace uno, porque porta en su interior, en el interior de cada uno, el cuerpo de lo real.

La mostración topológica del retornamiento del toro lo demuestra. Como dice el poeta

"Del derecho y del revés,

uno solo es lo que es

y anda siempre con lo puesto"

La serie que se juega en este proceso es una cuestión de estructura que gestiona la forma del Yo, tanto como la dimensión subjetiva. Diferenciar este proceso instituyente de aquello que es del orden del mecanismo formador de síntomas habilita a plantear las identificaciones ahora con relación a las circunstancias clínicas que lo determinan. Dado que en esos nexos mas complejos en los que Freud nos invita a dilucidar la identificación, observamos el compromiso de diversos elementos y funciones de la estructura que se combinan, como piezas, y producen determinado movimiento cuyo resultado es, en la mayoría de los casos, un síntoma. Esto nos permite discernir, por ejemplo, que la identificación histérica, tiempo tercero en la serie, no es el síntoma histérico que se forma por la incidencia de un trazo que sustituye la elección de objeto.

Veamos un temprano caso ofrecido por Freud: Isabel de R. En tiempos de duelo por la muerte de su padre, genera un síntoma conversivo causado por la persistencia del vinculo libidinal con el objeto: La investidura que no se resigna es manifestada en una particular inervación corporal, localizada en sus piernas. En este historial, lo vemos a Freud insistir en la búsqueda de un saber que él suponía secreto, y que encerraría el enigma de la conversión. Esa empeñosa búsqueda no es en vano, propicia que el síntoma hable. Reconoce así un saber que habla en la conversión. Se trata de un síntoma que representa al sujeto, porta el valor significante necesario que posibilita la operatoria analítica. Así la astasia-abasia lo lleva a Freud a investigar la producción de las manifestaciones somáticas en las diferentes posiciones relacionadas con las funciones de la pierna: posición de pie (sthen), de marcha, sentada, acostada; asociadas al dolor que sentía por su soledad (alleinstehen) y a la sensación de "no avanzar un paso". La serie significante, como producción retroactiva, hace surgir sthen como letra. Expresión mínima del significante, bordea lo Real de la manifestación somática haciendo litoral entre saber y goce para instaurarla en lo simbólico. Denuncia así la función del rasgo en la producción de este síntoma vía identificación.

Cuando, en la dirección de la cura, nos interpela la fijeza de un síntoma es el trazo unario lo que orienta la maniobra para levantar ese punto de fixierum. Fijación donde el sujeto está retenido, en todo caso representado por un síntoma cuya fijeza delata el exceso que no deja avenir al sujeto desnate. Allí está el yo respondiendo a través de un rasgo. Esto implica un trabajo de extracción de goce, pegamento del rasgo en la coagulación de un síntoma pleno de sentido.

Isabel se hallaba de pie (en pie) junto a una puerta cuando ve que su padre era traído en andas. Sin poder sostenerse en sus propias piernas, a consecuencia de un ataque, por una afección cardíaca crónica. Isabel permaneció como clavada en el suelo observando la escena Para su padre Isabel era más bien un hijo y un amigo, con quien podía sostener intercambio de ideas. Vivía orgullosa de su padre y de la posición social de su familia.

Dos años después de la muerte del padre comienza a sentirse enferma y a no poder andar. Así lo primero que se puede observar, en el orden de la pérdida, es la potencia del padre en la que Isabel se apoyaba. Es notable como el síntoma de Isabel se construye con relación a un rasgo. Esto es solidario de lo que Freud ofrece pensar como mecanismo completo de la formación histérica de síntoma. El yo adquiere las propiedades del objeto, sus atributos, tomando un único rasgo de la persona objeto. Ese padre potente, sostén de la flia. en el que Isabel se apoyaba, y por apropiación de ese rasgo se identifica. Esto se corresponde con el segundo tipo de identificación al rasgo. Vale entonces enfatizar que la identificación llamada histérica, la tercera, no es lo que está operando en la formación de síntoma histérico. Lo que opera es el rasgo unario desde la segunda.

El rasgo unario que interviene en la formación de síntoma, no está menos comprometida en lo que de las identificaciones hace serie.

La función del rasgo unario, la forma más simple de marca. Lo que –al decir de Lacan- es el origen del significante.

Ahora tal vez sea oportuno intentar decir algo de su función en la serie.

Al comienzo sugerí prestarle atención a esa ligazón afectiva.

¿Qué es esa ligazón afectiva sino el afecto de existir?

El estar afectados por lo Real. Marca de la incidencia de lo Simbólico en lo Real, será la primera inscripción. Testimonio de la falta del Otro en lo real. Se inscribe en el tiempo de la Identificación primera. Ese interior de cada uno, como cuerpo de lo Real hecho de falta, se marca uno por lo unario del rasgo; no porque lo unifique, sino porque en tiempos de la segunda identificación, la falta en el Otro iniciará la cuenta que el sujeto pondrá en su cuenta en la tercera. Y descontándose del Otro quizá pueda decir como el poeta:

Uno solo es lo que es

Y anda siempre con lo puesto.

 

 

Clara Cruglak

Reunión Lacanoamericana

Rosario julio de 1999