PROMESAS DE AMOR

Osvaldo M. Couso

(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis: Buenos Aires; 1995.

¨Beso que rueda en la sombra

beso que viene rodando

desde el primer cementerio

hasta los últimos astros¨.

Miguel Hernández

Idealizado como encuentro definitivo del hombre con aquello de lo que carece, como culminación que condensa los valores esenciales, o como fuente de toda dicha y de toda fecundidad... El amor conserva, sin embargo, una inquietante vecindad con la soledad, la pérdida y el desamparo. Es beso, éxtasis, música, letra que recorre los siglos..... pero es también lágrima, incertidumbre y pañuelos estrujados..... Es la promesa de encontrar un sentido a la vida... y es fracaso y flores marchitas... Los dos aspectos son esenciales. De allí que se presente muchas veces como el almíbar que suelda la distancia entre el Ideal y el objeto..... y otras tantas como dolor, lamento y desconsuelo.

La importancia que tiene el amor en la cultura,se acompañó de cierto desprecio por él en el medio lacaniano de Bs. As., tal vez determinado por su reducción a espejismo imaginario, a ilusión del narcisismo, ubicable en el cortocircuito m-i(a) del grafo del deseo. Pero una reformulación de lo Imaginario en la obra de Lacan, resituará ¨lo engañoso¨ ya no como lo que se opone a lo Real, sino como lo que lo con-forma, lo vela pero sin ¨ennegrecerlo¨... o más aún: como uno de los ¨modos de acceso¨ a lo Real. (1)

Freud no incluyó al amor entre las ¨cosas últimas¨... pero el poeta que antes mencioné lo propone entre las ¨cosas primeras¨, cuando dice: ¨Con tres heridas viene / la de la vida / la del amor / la de la muerte¨. Parto entonces del viviente que, empujado por la necesidad, se compromete en la vía del lenguaje: El Otro quedará investido del doble poder de significar como llamado las reacciones corporales desorganizadas..... y de ofrecer o no el objeto que las calme. Se desvía la necesidad al transformar el objeto aportado en signo de una presencia que puede faltar, en prueba de amor. Se demandará entonces, cada vez, el objeto de que se carece... y lo que cada vez se recibirá es un signo de amor que no sólo frusta en el terreno de la satisfacción, sino que lo que alimenta es la incondicionalidad que desde entonces marcará toda demanda. Incondicionalidad a la que tampoco el Otro puede responder, ya que la ausencia de la madre está causada por el deseo, que al no encontrar en el niño la ¨total satisfacción¨ preserva el clivaje entre - j y el objeto ¨a¨.

Paradoja esencial (y propiciatoria), la alternancia presencia-ausencia que hace a la omnipotencia del Otro, es también la marca de su imposibiliodad: la presencia desvía la necesidad, y causa la incondicionalidad, que será contradecida por la ausencia. Ello no impide al sujeto demandar, en la creencia de encontrar en ese Otro el significante que lo represente a él mismo en su particularidad, en su propio ser herido de muerte por el símbolo. Y más avanza en la demanda, más permanece en una sujeción a la dialéctica del pedido y la frustración imaginaria que cualquier respuesta renueva.

El deseo del Otro es la encrucijada de la que depende (por la presencia-ausencia) esa dialéctica..... pero también la chance de que el sujeto logre (vía su propio deseo) ir más allá de esa búsqueda que no puede sino fracasar. Para tal desprendimiento, la imposibilidad del Otro de responder a la demanda es condición necesaria... pero no suficiente, ya que tal falta, aunque es de estructura, requiere para su efectivización, la suposición de un sujeto a ese saber sin sujeto que es el campo del Otro. Es allí que ubico la importancia de la dimensión de la persona, que liga el amor al investimiento. Cuando Lacan dice que ¨...el hábito ama al monje, porque por eso no son más que uno¨ (2), se puede pensar que el sujeto tramita su relación con la pérdida de goce a través de un objeto que sólo se encuentra, si se me permite la expresión, ¨revestido de persona¨. Este revestimiento es esencial, Lacan habla de la ¨dignidad del sujeto¨ (3), término no demasiado difundido, pero que me parece significativo, porque reinterpreta la ¨degradación¨ que Freud describiera para la vida erótica. Entiendo que la dimensión de ¨la persona¨ salvaguarda esa dignidad por la vía de la sobrevaloración amorosa, que anuda con el deseo haciendo pivotear todo objeto posible entre el ¨uno más¨ y el ¨único¨, deteniendo así el sino infinito deslizamiento en que el sujeto desaparece en cada objeto.

Ubico en esta dimensión, la instauración del ¨tú¨, correlativa del surgimiento del SSS. (4) En esa segunda persona ¨hay a quien preguntar¨, a quien interrogar sobre la existencia misma del sujeto. Están los modos de formularlo: ¨me pregunto lo que tu deseas¨..... ¨te pregunto que es yo (je)¨... demandas en las que resuena el eco de las clásicas preguntas del amor..... Y también está el hecho mismo de poder formularlo, lo que Lacan llama la demanda más radical, el tener a quien decir ¨vengo a demandarte¨.

En el ¨tu¨ y en el SSS se unen esa estructura última de la demanda y algo que Lacan llama promesa. Es la promesa de una significación (no la significación misma) que, aunque alienada, no deja de evocar la falta en el Otro... porque de esa promesa surge una doble vía que diverge hacia los dos lugares de las respuestas: una significación en s (A), pero también un significante de que el campo del Otro no puede asegurar la consistencia del discurso, en S (A). Promesa entonces que diverge en doble vía, dando una forma a la falta de respuesta.

Pero ¿una vía no niega a la otra?. La promesa de significación ¿se condice con la evocación de la falta, o la obtura?. Cierta vez Lacan se pregunta: ¨¿Es legítimo de alguna manera sustituír por una negación la aprehensión experimentada de la inexistencia?¨. (5) Entiendo como respuesta lo que dice a continuación: Habla de la ilusión de que se escriba lo que no cesa de no escribirse, y de como esa ilusión es lo que posibilita un ¨tiempo de suspensión¨ (5) por el cual hay un encuentro con ¨.....todo cuanto en cada quien marca la huella de su exilio, no como sujeto sino como hablante, de su exilio de la relación sexual¨ (5). Entonces el carácter propiciatorio (antes que renegatorio) de esa ilusión.

Pero la cita me lleva de ligar la promesa de amor al investimiento y a la persona..... a agregar la dimensión temporal.

Existe una corriente (6) en la Lógica moderna, que sostiene la posibilidad de formalizar el tiempo, esto es, de que el tiempo no quede reducido a la intuición y lo inefable. Ellos parten de la idea de captar lo que del tiempo queda excluído tanto en el cálculo de proposiciones (que establece una relación entre las proposiciones) como en el cálculo de predicados (que la establece en el interior de las proposiciones). Lo que ambas dejan de lado es el hecho de que los verbos añaden una cuestión temporal que pasa desapercibida, ya que por cierta matematización, los enunciados parecen in-temporales. Un ejemplo: decir ¨El triángulo tiene tres ángulos¨ parece enunciar algo en un tiempo siempre presente. Pero los verbos pueden volver a presentar el problema en diversas situaciones.Tal vez la más simple es cuando en el enunciado mismo cambia el tiempo verbal: ¨Juan ha estudiado / Quien ha estudiado es instruído / Quien es instruído será exitoso / Juan será exitoso ¨...... Aunque sea bajo la forma de una ¨desactualización ¨, aquí aparecen diferentes tiempos.....

Otro ejemplo es en relación a las llamadas ¨temporalidades acumuladas¨: ¨Si se ha dado que P / entonces se dará siempre el caso de que se ha dado P ¨. ¨Si Napoleón murió en Santa Elena se dará siempre que se ha dado que Napoleón murió en Santa Elena¨. Hay aquí un momento en que surge algo que podría no haber surgido, y desde allí se determina que lo que vendrá... sea lo que fuere, tendrá que incluírlo. Pero ello, ¿no podría explicarse con el momento en que algo cesa de no escribirse de la lógica modal como la toma Lacan?... Tal vez hasta aquí sí, pero creo que se agrega algo diferente cuando se define el operador ¨y después¨. El ejemplo es ¨P y después Q ¨. En el ¨y después¨ no se trata sólo de que hay P, es decir de la escansión temporal (un tiempo de no-P previo a que algo comience), sino del intento de formalizar la relación que se establece entre ese comienzo y lo que le sucede, formalizar el intervalo mismo. Los lógicos dicen que ¨P y después Q¨ significa que ¨si primero P después vendrá Q¨... y también que ¨dado Q queda establecido que primero fue P¨. A estos dos niveles agrego, como hipótesis, una determinación ¨más fuerte¨: la de que la promesa de Q sostiene al P que lo antecede lógicamente. Lo sostiene al abrir un intervalo que funciona como ¨tiempo en suspenso¨.

En 1958, cuando relee el final del complejo de Edipo en Freud, Lacan utiliza el término promesa (7) para referirse a los ¨títulos¨ que el niño varón lleva ¨en el bolsillo¨, ¨en reserva¨, para más adelante. Entonces ¨P y después Q ¨ puede leerse: ¨si se soporta no-tener (el falo) después se tendrá (pene)¨. La promesa articula allí un no-tener que se sostiene en un ¨mientras tanto¨..... Se establece un tiempo más, una postergación, un funcionamiento es posibilitado a pesar de no-tener. El fracaso de la promesa es ineludible, ya que se promete un j cuyo signo (-) indica su condición de substituto (en falta) de F. Y es precisamente esa diferencia (evidenciable en la falla) lo que permite reactualizar la castración (excluyendo el renegarla), en tanto marca el horizonte de ¨no-tener¨ del que todo ¨tener¨estará amenazado desde entonces.

En la decisiva cuestión de la respuesta que el Otro da a la demanda con que se lo requiere, dice Lacan que ¨..... el psicoanalista no puede dar más que un signo, pues el signo que hay que dar es el signo de la falta de significante; es el único que no se soporta, porque provoca angustia. Sin embargo, es el único que hace acceder al otro a lo que es la naturaleza del inconsciente¨. (8)

La promesa de amor puede ser este signo de la falta de significante. No se trata de la promesa mentirosa del canalla, que asegura no defraudar a quienes lo sigan, ubicando al sujeto como objeto en un goce masoquista..... si algo es propiciatorio en el amor, es que defrauda. Tampoco se trata de dar ¨lo que se cree tener ¨, porque así se desmiente también la carencia..... como es el caso de la madre que reemplazando amor por comida, alimenta la anorexia del niño (9)..... o el caso del millonario ¨generoso¨ a quien el plato de salmón con mayonesa desnuda en su pretensión de determinar en que se debe y en que no se debe gastar (10). No es tampoco la posición de quien, advertido de su carencia, por no tener no da respuesta... como lo ejemplifica Sócrates con Alcibíades (11) .

Pero, ¿cómo aceptar entonces una adjudicación agalmática, y sosteniéndose en la falta, y desde ella, partiendo del no-tener... ¨inventar¨ el recurso que no sólo no desmienta dicha carencia, sino que establezca ese tiempo en suspenso..... es decir como se da ¨lo que no se tiene¨, transformando la imposibilidad de dar, en dar la imposibilidad misma, esencial para causar el deseo?. Las promesas del amor sostienen al sujeto en su carencia, pero para su escansión temporal es tan decisiva su enunciación como su fracaso. Ellas son para ser dichas, y hasta para ser creídas...... pero no para esperar que se cumplan.....

Por creer demasiado en su realización, se compusieron muchos boleros, y hubo en Bs. As. durante muchos años, quienes concebían el análisis mismo como unión en el amor. (12) Por descreer demasiado en su realización, además de componerse muchos tangos, hubo quienes (me cuento entre ellos) durante otros muchos años descuidaron el valor del ¨engaño¨ (que la promesa funda) como una de las vías por las que la imposibilidad puede quedar demostrada.

Ya en el final del recorrido, se me presentan una definición, una pregunta y una rectificación. Comienzo por la definición: El amor es una promesa que sabe de su falla, por la que logra evocar la carencia que lo determina.....

La pregunta: Si lo dicho está esencialmente referido a ese ¨.....al principio fue el amor¨ (13) con que comienza un análisis..... no carecería de interés interrogar la relación de ese amor con el deseo del analista....

La rectificación: A pesar de todo, la creación artística lleva, una vez más, la delantera. No todos los boleros vehiculizan en la cultura la exacerbación ilusoria de ¨.....estar en ti de la misma forma que estás en mí.....¨ Algunos saben de ese momento en que se comprueba que nadie puede enseñar ¨.....como se vive sin ti.....¨. Y no todos los tangos encuentran una mujer (la ¨...percanta...¨ que por supuesto no es la madre) en cuyo ¨héteros¨ubicar, mortalmente ofendidos, la culpa por la falta de relación sexual.... Algunos dicen que hay ¨... pedacitos de cielo...¨ Y después de todo lo dicho, me parece escuchar de otro modo ese que dice, casi en un ruego: ¨..... contame una historia... mentime al oído.....¨.

Referencias Bibliográficas

1) Lacan, Jacques: Seminario ¨Les non dupes errent¨, inédito. Clases 2 y 3.

2) Lacan, Jacques: Seminario XX ¨Encore¨. Ed. Paidós, Bs. As., clase del 21-11-92.

3) Lacan, Jacques: Seminario VIII ¨La transferencia¨, inédito. Clase del 1-3-1961.

4) Lacan, Jacques: Seminario XVI ¨De un Otro al otro¨, inédito. Clase del 11-12-1968

5) Lacan, Jacques: Idem de 2). Clase del 26-6-1973.

6) Gardies, Jean-Louis: ¨Lógica del tiempo¨, Ed.Paraninfo, Madrid, 1979.

7) Lacan, Jacques: Seminario V ¨Las formaciones del inconsciente¨, inédito, clases del 15 y del 22-1-1958.

8) Lacan, Jacques: Idem de 3), clase del 29-3-1961.

9) Lacan, Jacques: ¨La dirección de la cura...¨, Escritos I , Ed.Siglo Veintiuno, 1979, pág.259.

10) Freud, Sigmund: ¨El chiste y su relación con lo inconsciente¨, Obras completas, Biblioteca Nueva, tomo III, pág.1054.

11) Ver al respecto el análisis de ¨El banquete¨que Lacan despliega en el Seminario VIII.

12) Desarrollé ese tema en el trabajo ¨Freud y la contra (transferencia), en ¨La formación del analista¨, Ed. Puntosur, Bs. As., 1990. Publicación de la Escuela Freudiana de Bs. As.

13) Lacan, Jacques: Idem de 3), clase del 16-11-1960.