Comentario del texto "ESTRUCTURA Y SUBJETIVACION" de Carlos Paola

Cristina Maria Calcagnini

(*) FORO de la Escuela Freudiana de Buenos Aires: ESCRITURAS DEL DEBATE; 2004.

En primer lugar, quiero agradecer la invitación a mis amigas organizadoras del foro ya que me convocaron a este ejercicio de escritura , diferente a otros, que fue muy propicio y que me obligo a renovar viejas preguntas.

Comienzo entonces situando que el trabajo de Carlos Paola: "Estructura y subjetivación", fue un excelente pretexto en la reunión del Foro para interrogar que entendemos por estructura y subjetivación.

El texto parte de la conjetura de que se ha impuesto la versión de una madre devoradora en el origen, para quien el hijo es un objeto inerme de su goce, y a quien un padre debe interceptar con su prohibición. Conjetura que es extraída de los planteos freudianos del complejo de Edipo y de Totem y Tabú, y de la conceptualización lacaniana de la metáfora paterna.

Esta versión daría cuenta de que es el Padre, (con mayúsculas) quien funda la estructura, por lo cual deviene irreductible e imprescindible. Desde este supuesto, la estructura deviene secundariamente, como eficacia de esa operación de fundación, que precipita una barrera ante el goce de la madre. Cuando esa barrera falla, abriría el campo de la psicosis, y daría lugar a la metapsicología de los tiempos no cumplidos de la constitución subjetiva. Con lo cual barrar al Otro podría transformarse en un riesgoso modo de dirigir la cura, que podría llevar a pensar, erróneamente, en desplazar la falla a la constitución fantasmática, y en mágicas reparaciones en la escena del análisis.

Podemos inferir entonces que, la conceptualización que cada analista tenga sobre la estructura incidirá en la dirección de la cura que proponga.

Entiendo que el texto trasmite la preocupación acerca de cómo opera el psicoanálisis, en su despliegue que va de la identificación al objeto en el fantasma, que leemos en el síntoma, en el comienzo de un análisis, pasando por la logica que se escribe en el análisis , hasta arribar al fundamento de las intervenciones que se producen.

Como el autor nos advierte que el riesgo es confundir fantasma con estructura, quiero recordar que ya Lacan había advertido esta cuestión, dado que nos legó la escritura de la estructura del fantasma, pero remarco lo que el texto enfatiza sobre confundir estructura con subjetivación.

Aquí podemos empezar a incluir algunas preguntas que fueron realizadas en el taller en el que participé.

En primer lugar :¿podemos prescindir de la relación entre el mito y la estructura?¿qué entendemos por estructura y qué por subjetivación?. Es importante advertir, que no es lo mismo plantear el tema desde los comienzos de la teorización lacaniana, que desde los últimos seminarios.

Hablar de la estructura implica hacer referencia al sujeto deseante, es decir hablar del inconsciente estructurado como un lenguaje, que en el análisis se ordena en discurso, tanto como del sujeto en relación al anudamiento borromeo, en el que escribimos lo real, lo simbólico y lo imaginario y en cuyo agujero central irreductible ubicamos al objeto a.

Hablar de subjetivación, implica poner en juego la castración. Como plantea Lacan en el seminario 17, (en el capitulo 8, "Del mito a la estructura"), ... "la castración es esa operación real introducida por la incidencia del significante, sea el que sea en la relación del sexo. Y es obvio que determina al padre como ese real imposible, que hemos dicho...."

Carlos Paola avanza en su trabajo tomado de la letra de Lacan, que nos recuerda que el gran secreto del psicoanálisis es precisamente, que no hay Otro del Otro, por lo tanto se trata de la palabra. Que en tanto seres parlantes, el Goce está prohibido a quien habla como tal. Que el goce del Otro es inexistente, pero que el neurótico se figura que el Otro exige su castración. Hasta allí la cita de Lacan.

¿Por qué nos interesa pensar el lugar del Otro?

Porque la operación analítica se sostiene en transferencia, y sin duda somos convocados a ocupar ese lugar desde el cual podemos dar cuenta de cómo se va articulando la lógica de la estructura subjetiva de nuestro analizante, en el discurso que se recorta de lo que se dice en un psicoanálisis.

Volviendo al texto de Carlos Paola, ahora siguiendo el hilo a la letra de lo que nos trasmite una cita de R. R. Ponte, el nombre del padre no es fundación sino subjetivación, ya que vía la metáfora interpreta ese goce faltante sustituyendo la imposibilidad por una prohibición. Como padre del nombre no funda sino que introduce el sentido. Por eso cuando el goce del Otro acecha, haciendo invivible la vida, se trata de la pantalla del fantasma que está insuflada de sentido no del fantasma a medio construir. Es con el sentido, nos recuerda R.R. Ponte, que operamos en la práctica para reducirlo.

Aquí me autorizo a hacer un contrapunto de citas, y recordar lo que Lacan plantea en Le sinthome:... "El análisis es la respuesta a un enigma. En la medida que opera en el sentido, entre el campo de lo I y lo S, en tanto no hay Otro del Otro, es preciso que hagamos una sutura y empalme entre lo I y lo S. Todo eso para obtener un sentido, lo que es el objeto de la respuesta del analista a lo expuesto por el analizante a todo lo largo de su síntoma. Cuando hacemos este empalme, al mismo tiempo hacemos otro, entre lo que es síntoma y real. Por algún lado enseñamos al analizante a hacer empalme entre su síntoma y lo real parasitario del goce. Es de sutura y empalme que se trata el análisis..."

En el apartado 3, el texto produce un salto teórico, al trazar un paralelo:.. " así como el fantasma es la respuesta a la angustia que despierta la falta en el Otro, el cuarto término del nudo suple la no relación sexual..." El autor enumera en su lectura del nudo borromeo, el pasaje de 3 al de 4, sin mencionar que este recorrido Lacan lo hace tomando el pasaje del Nombre del Padre a los Nombres del Padre. La propiedad borromea ubicada en el Nombre del Padre, no se encuentra en Freud que también tiene los 3, pero que están sueltos y que los anuda con el complejo de Edipo y la realidad psíquica.

Me parece importante recordar, que los Nombres del Padre son los nombres primeros, Real , Simbolico e Imaginario, a los que Lacan arriba luego de recordarnos que el nombre del padre, no solo se trata de lo que el nombre anuda sino del padre como nombrante. Abre a la teoría de la nominación.

Cuando Carlos Paola enumera como Lacan va articulando el paso del nudo de 3 al nudo de 4 , dice que Lacan se encuentra con la lógica de la nominación, que plantea las insuficiencia del nudo de tres para dar cuenta de las distintas presentaciones subjetivas.

Quiero recalcar que no se trata de un encuentro azaroso de Lacan con las nominaciones, sino que lo hace de la mano de la tríada freudiana Inhibición, Síntoma y Angustia, que ya había interrogado en el seminario sobre La angustia, es decir que es producto de su relectura de la letra freudiana.

Para concluir, Carlos Paola sirviéndose de su pasado arquitectónico, a través del que evoca la fundación del cuerpo arquitectonico y el mito de Rómulo y Remo, arriba a la conclusión de que el nudo de tres consistencias en tanto escritura de la no relación sexual, escribe la estructura. En tanto que nos propone pensar la subjetivación a partir del cuarto término que introduce la relación sexual vía la suplencia, es decir el síntoma, con el que se responde a la falta primera. El nudo borromeo de cuatro consistencias pensado como una escritura que sería de la estructura su subjetivación.

Apoyando sus afirmaciones en el planteo que Lacan hace en Radiofonía, donde se pregunta en relación al sueño y al despertar como dar cuenta de la imposibilidad con que el sexo se inscribe en el inconsciente que llamamos estructura, si no accedemos más que a su subjetivación que constituye lo mental. Pero sin perder de vista lo que el epígrafe de Lacan nos advierte en relación al horror que nos despierta que no hay sinonimia entre lo real y lo verdadero.

Tal vez sea precisamente para velar ese horror que creamos mitos que den cuenta sobre el origen.

Podemos concluir que R S I escribe la estructura del sujeto, y también nos permite pensar en la operación analítica.

Dice Lacan en La tercera: .. "Lo simbólico, lo imaginario y lo real, es el enunciado de lo que obra efectivamente en vuestra palabra cuando se sitúan a partir del discurso analítico, cuando ustedes son el analista.."

O como tan bien lo expresa J. C. Milner : .. "el análisis es al fin y al cabo, su nombre no significa otra cosa, es precisamente ese desanudamiento por el que lo real borromeo se constituye. Cortar el redondel del que eso se sostiene o mejor dicho, por el corte, deteminarlo como el redondel del que eso se sostenía : interpretar, es eso. En un instante fuera del tiempo, en un espacio fuera del espacio, se produce como una escansión desnuda cuya atestación reside tan solo en lo efectos de dispersión que ocasiona. ......

Todo discurso conoce y encuentra esa circunstancia de confusión donde lo que estaba enlazado en un instante se desanuda. Su lugar está marcado y es nombrable: es la verdad, corte real que subvierte las superficies en las que opera. Pero la singularidad del discurso analítico subsiste: en él y sólo en él la verdad es palabra , es decir, significante. La irrupción de R queda inmediatamente anudada a S; el horror instantáneo nace de una nominación real que al mismo tiempo la suspende.

En este momento que es un momento de concluir, la apertura del redondel decisivo se cumple. En el instante siguiente el redondel ha vuelto a cerrarse y el nudo sigue sostenido como si tal cosa: el análisis como discurso es decir como lazo ha pasado, volviendo a anudar lo que mediante una escansión él mismo había liberado. Nada tuvo lugar salvo que en esa nimiedad que separa un antes de un después, al sujeto advino un real..." ( Los nombres indistintos: R, S, I).

 

Octubre de 2004