DE LO REAL DEL DOLOR A LO REAL DE LA ESCRITURA

Beatriz Bernath

"Por mi parte, había tomado la firme decisión de no quitarme la vida pasara lo que pasase. Quería ver todo, experimentar todo, guardar todo dentro de mí. Para qué, puesto que nunca tendría la posibilidad de gritar al mundo lo que sabía? Sencillamente no quería desaparecer, no quería suprimir al testigo en que podía convertirme". (de un prisionero de un campo de concentración).

"Lo repito, no somos nosotros, los supervivientes los verdaderos testigos...son ellos, los musulmanes, los hundidos, los testigos integrales." Primo Levi.

Lo intestimoniable tiene un nombre: "Der musulmán": el prisionero que había abandonado cualquier esperanza y que había sido abandonado por sus compañeros, era un cadáver ambulante. Eran los hombres momia, los muertos vivos. El musulmán no le daba pena a ninguno, ni siquiera le dedicaba una mirada. Llamados también Kretiner: idiota, Krupel: lisiado, Schwimmer:los que se mantienen a flote haciendo el muerto, Kamel: camellos, musulm: que se somete incondicionalmente a la voluntad de Dios. Musulmán: persona dominada por un fatalismo absoluto, también por la actitud de estar acurrucados en el suelo, al modo oriental con la cara rígida como una máscara, postrándose y elevando la parte superior del cuerpo.

El musulmán es un límite entre la vida y la muerte y a la vez señala el umbral entre el hombre y no-hombre. Renunciaban a cualquier reacción y se convertían en objetos. Renunciaban al dolor?

"Solo la renuncia a toda reacción afectiva y a toda reserva interior, y el abandono del punto de no retorno que había que defender a toda costa, podían transformar al prisionero en musulmán", dice Bruno Bettelheim.

Es posible que en ningún momento antes de Auschwitz se haya descrito con tanta eficacia el naufragio de la dignidad ante una figura extrema de lo humano y la inutilidad del respeto a sí mismo frente a la degradación absoluta. El no ario se transforma en judío, el judío en deportado, el deportado en prisionero hasta que en el campo su límite último es el musulmán, ese testigo integral según Levi. Cómo puede el no-hombre dar testimonio sobre el hombre? Cómo puede ser el verdadero testigo aquel que por definición no puede prestar testimonio?

Este escrito-testimonio intenta recuperar una dignidad ahogada tras la heredada vergüenza de los sobrevivientes.

"No se puede haber sobrevivido a los campos de concentración y no sentirse culpable por haber tenido una suerte extraordinaria cuando millones de personas como nosotros han muerto y no pocas ante nuestros ojos". Bettelheim

Wisel dice: "Vivo, luego soy culpable". "Estoy aquí porque un amigo, un compañero, un desconocido ha muerto en lugar mío".

Levi en su poema :"El superviviente"

Desde entonces, a una hora incierta

Esa pena retorna

Y si no encuentra quien la escuche

El corazón le arde en el pecho

 

 

Pienso: no puedo ocupar el lugar de mis antecesores en el campo pero sí apropiarme de mi palabra y de esta escritura para ser escuchada y decir de este dolor de existir.

Continúa el poema:

No he suplantado a nadie

No he usurpado el pan de nadie

Nadie ha muerto en lugar mío. Nadie

Tornad a vuestra niebla

No es culpa mía si vivo y respiro

Y como y bebo y duermo y llevo vestidos.

 

En Auschwitz no se moría, se producían cadáveres sin sepultura. Esta degradación era la pérdida misma de dignidad de la muerte. El rito fúnebre permite tramitar el dolor de la pérdida. Es este testimonio un intento para que mis muertos descansen en paz?

Agamben dice:

"El olor nauseabundo que desprendían las chimeneas de los hornos crematorios, esa fetidez, es la señal del supremo ultraje que Auschwitz ha inferido a la dignidad de los mortales".

Según Primo Levi en el testimonio hay una dialéctica imposible entre el superviviente y el musulmán, el pseudo testigo y el testigo integral, el hombre y el no-hombre. El primero puede hablar pero no tiene nada interesante que decir, y el segundo, el que ha tocado fondo tiene mucho que decir pero no puede hablar. Quien es el sujeto del testimonio?. El hombre que ha sobrevivido da testimonio sobre el no hombre, pero si testimonia por el musulmán por cuenta de o por delegación es el musulmán el que testimonia. El verdadero testimonio sobre el hombre es el no-hombre. El hombre le presta la voz o si se prefiere no hay titular del testimonio, hablar, testimoniar es entrar en algo que se desubjetiva y calla y algo que se subjetiva y habla sin tener-en propio-nada que decir.

Hay una marcada desconexión entre una dolorosa imposibilidad de decir en el que sabe de la experiencia y una amarga imposibilidad de saber del que habla.

Sin ser titular ,en este acto de enunciación doy testimonio.

La paradoja es que si el que testimonia verdaderamente de lo humano es aquel cuya humanidad ha sido destruida eso significa que el encuentro entre hombre y no hombre nunca es perfecta, que no es posible destruir íntegramente lo humano, que siempre resta algo. El testigo es ese resto.

La enunciación no se refiere al texto del enunciado sino al hecho de que tenga lugar, discurso en acto, singular e irrepetible.

No importa lo que me han contado, las repetidas historias antes durante y después del Lager, sino qué lugar le hago en mi escritura. Foucoult dice: "El enunciado no es una estructura, sino una función de existencia".

Existencia: uno de los modos en que Lacan sitúa lo real, lo que ek-siste a la palabra y a la imágen o representación. El dolor es un modo en que se hace presente la existencia cuando se desanuda de la cubierta imaginaria. El dolor es respuesta ante lo real que no cesa. Lo real puede venir tanto del exterior como del interior.

Mi relato es un intento de bordear el dolor.

George Steiner en "Presencias Reales" habla de presencia de lo real en el escrito.

Este acto de tomar la palabra es función de ligadura, respuesta ante un dolor que hace sufrir.

Intento de delinear un borde al dolor, una manera de situarme ante lo real. Recuerdo el relato de mi madre buscando un sobretodo para dárselo a su padre, mi abuelo, cuando se reencontraran y luego el encuentro con un amigo que le muestra una foto de su padre antes de entrar a la cámara de gas. Marguerite Duras escribe: "Muriendo, no me reúna con él, dejo de esperarlo".

Intento anudar este dolor de existencia en un encuentro con el otro, en un lazo social, aquí con uds.?

Testigo puede decirse terstis: aquel que se sitúa como tercero en un proceso entre dos contendientes; o bien superstes: aquel que ha vivido hasta el final una experiencia y en tanto que ha sobrevivido puede referírsela a otros. Mientras que auctor indica al testigo en cuanto su testimonio presupone siempre algo hecho, cosa o palabra que le preexiste y cuya fuerza y realidad deben ser confirmadas y certificadas.

Mi testimonio es un acto de auctor, acto imperfecto. Homenaje a los míos, muertos y sobrevivientes de Auschwitz.

Gracias a mis compañeros de cartel que me permitieron tramitar, dejar de silenciar un dolor mudo y hacerlo voz en discusiones, intercambios y escritura. Gracias porque este dolor silenciado sin un real escrito dejó de serlo.

Cómo se tramita este dolor heredado si no es a través del dar testimonio de dicho real, y poder separar lo real de la escritura de lo real del dolor. Estar ahí en una escritura para no ser borrado, arrasado en el crematorio o en el silencio de los muertos vivos?

Crecí escuchando que se pudo salir de Auschwitz mas allá de sus chimeneas. Del hambre, del preciado pan, del líquido llamado sopa de cardos que se tragaba ante el grito "quiero vivir", del tifus, del valioso jabón, de sus duchas temidas y a la vez necesarias para mantenerse en una cierta higiene digna, del prójimo que cobijaba, del otro que destruía, del terror y a la vez de la fascinación que producía el SS, tan impecable ,tan amo, tan dueño de la vida y la muerte, al que se le agradecía por no haber sido " seleccionado". De las madres separadas de sus hijos a la búsqueda de la paz eterna abrazadas a los alambres electrificados. De los sueños con el reencuentro, de lo que quedó tan solo como recuerdo, pueblo, casa, familia, cotidianeidad. De cómo termino la guerra y cómo empezó otra en ese intento de recomponer una vida que estalló en mil pedazos.

Los poetas, los testigos fundan la lengua como lo que resta, lo que sobrevive en acto a la posibilidad o imposibilidad de hablar. Situarse en posición de resto es testimoniar.

Me autorizo como testigo a hablar únicamente en nombre de un no poder decir. Me autorizo como sujeto del discurso sin tener un fin, si un resto.

El resto de Auschwitz, los testigos no son ni los muertos, ni los sobrevivientes, ni lo hundidos ni lo salvados, sino lo que quedo entre ellos. Doy testimonio de ello.